viernes, 6 de septiembre de 2013

TODO A SU MOMENTO

(Lc 5,33-39)

Cada cosa tiene su momento y su tiempo de acción. Se trata de realizar en cada momento lo que se debe hacer. Cuando toca orar, orar, cuando ayunar, ayunar, y cuando fiesta, fiesta. La vida es un camino, y el camino exige paradas, descansos, reflexiones, fiesta, esfuerzos y también ayunos. Pero no se trata de hacerlo según normas, preceptos o imposiciones reglamentadas. Se trata de vivir en la Voluntad del Padre y de responder a esa Voluntad, desde el amor, según lo aconsejen las circunstancias y la vivencia del momento.

Es verdad que cada momento exige unas formas correctas de comportarse y aplicarse, pero también es verdad que lo importante son las personas y el bien que demandan esas personas en la justicia y la paz. Sería más bien, aplicar cada momento de amor a mejorar el bien común, y eso será diferente según las circunstancias y los momentos.

El Señor nos enseña hoy el cómo y cuando debemos ayunar o divertirnos: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán en aquellos días».

Cada paso en el camino exige una respuesta, respuesta de alegría, de gozo y paz o de ayuno y sufrimiento. Saber, en y por Jesús, darle vivencia a ese instante es la mejor salida que podamos encontrar. Y sólo en Jesús encontraremos la solución.

jueves, 5 de septiembre de 2013

A PESAR DEL ÉXITO, LO DEJO TODO POR TI

(Lc 5,1-11)

Es fácil pensar que aquellos hombres, los apóstoles, asombrados por el poder de Jesús quedaran maravillados, y en consecuencia estuviesen dispuestos a seguirle. Claro, pensamos que tras magna exhibición nadie se puede negar. Pero, podemos hacernos una pregunta y reflexionar sobre nuestra respuesta:

¿Estaríamos nosotros dispuestos a seguir a Jesús, dejándolo todo, si nos diera éxito en nuestro trabajo? ¿Estaríamos dispuesto, con nuestra barca llena hasta arriba, a seguirle abandonando todo? Supongo que hecha esta pregunta, no vemos la respuesta clara. De la misma forma, aquellos hombres supieron elegir y discernir entre la riqueza material y el camino espiritual de seguir a Jesús.

Supongo que aquellos hombres descubrieron el verdadero tesoro, y supieron distinguir entre las riquezas efímeras de este mundo humano, y la vivencia del amor en el camino de Jesús. ¿Tenemos nosotros claro la respuesta?

Sólo se me ocurre pedirle luz al Espíritu Santo para que nos dé la sabiduría que nos descubra el verdadero camino del, valga la redundancia, verdadero Tesoro que conduce al Reino de Dios.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

SINAGOGAS Y ENCUENTROS

(Lc 4,38-44) l


Siempre hay un lugar donde nos citamos para encontrarnos. La ciudad se congrega, según para lo que sea, en diversos lugares donde sus moradores se reúnen con el fin de buscar, entretenerse o pasar el tiempo. Jesús habla en las sinagogas y saliendo de una de ellas es asaltado por muchos enfermos a los que impone sus manos y les cura.

Previamente había sanado a la suegra de Simón, pues había entrado en su casa y le rogaron que la curase. Jesús no se hace rogar. Se ofrece y sana a todos aquellos que le buscan y le ruegan ser curados. ¿Estamos nosotros también en esa actitud? Pero una actitud que no se pare solo en una curación física, sino que llegue más lejos y solicite la curación verdadera que salta a la vida eterna.

Hay momentos que nos cuesta acercarnos. Nos molesta escuchar y obedecer al Señor; llenarnos de paz y paciencia y esforzarnos en vivir desde su Palabra. Huimos como esos demonios que al sentir su presencia se alejan despavoridos. Nos fastidia acudir a la Eucaristía, buscar espacios de oración y seguir su camino.

Busquémosle sin descanso, a pesar de nuestras debilidades y cansancio. Él es el Médico que cura toda dolencia física y espiritual. No tengamos pereza ni miedos. Su Gracia nos dará todo lo necesario para superar las adversidades del camino.

martes, 3 de septiembre de 2013

SÓLO CONTEMPLARTE

(Lc 4,31-37)



Hoy es uno de esos días que sólo dan ganas de escucharte en silencio. Tu Palabra nos basta y nos llena. Enseñas con autoridad y como quien tiene poder para expulsar espíritus inmundos, y todos quedan maravillados de tu actuar.

Nos llenas de enseñanzas que sentimos dentro de nosotros mismos. Todo lo expones claro y fácil de entender, y es más, nos descubres nuestro propio interior, pues sentimos que lo que dices es la verdad y lo que nos acontece cada día en nuestras vidas.

Y lo vives y lo testimonias con Tú actuar. Mandas sobre la enfermedad y sobre los demonios, y sanas y los expulsas con la autoridad que te ha sido dada de arriba. No eres un hombre cualquiera, eres el Verdadero Hijo de Dios Vivo. Tu actuar y tu Palabra lo testifica a cada momento. Por eso, tu fama se extiende por toda la comarca.

No queremos pasar de largo Señor, sino pararnos ante tu Palabra, porque esperamos y confiamos que de ella nos vendrá la salvación eterna. Danos la fuerza de saber escucharla y alimentarnos para que nos sostenga y alimente en nuestro camino.

lunes, 2 de septiembre de 2013

LOS QUE SUFREN SIENTEN NECESIDAD DE SER LIBERADOS

(Lc 4,16-30)

No buscan la liberación los que se experimentan liberados, ni los satisfechos, sino los oprimidos, los cautivos, los pobres y los que sufren enfermedad y explotación. Son ellos los destinatarios de la venida de Jesús, y a ellos se dirige su Mensaje de la Buena Nueva: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor».

Sin embargo, los satisfechos son exigentes y exigen pruebas de lo que Jesús ha hecho en otros lugares. Quieren verse sorprendidos, pues el origen de Jesús no les convence: «¿No es éste el hijo de José?». Así Jesús manifiesta que ningún profeta es bien recibido en su patria. Él lo experimenta en su propia carne.

Hoy continua sucediendo lo mismo. Lo de casa no sirve. Nos atrae más nuevas doctrinas o religiones, o nuevas filosofías que prometen, bajo apariencias, felicidad inmediata, pero efímera y vacía de contenido. Por eso, la Buena Nueva es siempre acogida en aquellos que sienten necesidad de ser liberados:  "Los pobres".




domingo, 1 de septiembre de 2013

DAR A QUIEN NO PUEDA DARTE

(Lc 14,1.7-14)


Negarse es el camino más perfecto, pues bien sabemos por propia experiencia que nos gusta destacar, ser admirados, ocupar los primeros puestos y dar con ánimo de recibir. Jesús, nos propone hoy todo lo contrario: ocupar los últimos puestos, y dar a quien no puede darte.

Recibir compensación por el servicio prestado y ser tratado con honores y privilegios es el pago a lo que hemos buscado y servido. Por lo tanto, ya hemos recibido nuestra recompensa y nuestro pago. Por el contrario, cuando damos sin ánimo de recibir estamos muriendo a nuestro propio egoísmo y rechazando toda compensación que nos descubra nuestras intenciones de recibir según damos.

Se hace difícil actuar de esa forma, porque eso se llama amor. Amor verdadero, pues ningún mérito tiene amar a aquellos que nos aman y nos corresponden pagando nuestros favores. Amar implica y contiene el dar sin recibir, pero mejor, dar a quien aunque quiera compensarte, no puede hacerlo. 

El verdadero camino está en aceptar la discreción, el último lugar, el esperar a ser invitado y solicitado tu servicio. El verdadero camino consiste en tu propia valoración estimando que eres un siervo y humilde hijo de Dios, alguien tan pequeño entre los pequeños en actitud de servicio desde la humildad de tus propios talentos recibidos.

sábado, 31 de agosto de 2013

CAER Y LEVANTARSE

Mt 25, 14-30

No es cuestión de rendirse ni de amilanarse. Se trata de levantarse cada vez que se cae, pues solo caminando se puede alcanzar la meta del camino. Luchar cada día es la consigna: Luchar con todos los talentos recibidos para dar los frutos esperados.

Frutos que son causa del esfuerzo de amar. Pues, así como me ama Dios, de la misma manera debo hacerlo yo. E igual que, de Él, he recibido todos mis talentos de forma gratuita, también yo he de ponerlos gratuitamente al servicio de los demás.

No hay que mirar atrás; no hay que llorar ni lamentarse de tiempos pasados, perdidos, fracasados y mal gastados. Hay que levantarse y continuar el camino poniendo todo nuestro ser en responder a todo aquellos dones, atributos y talentos recibidos gratuitamente en favor y servicio de los demás.

Se nos pedirá cuenta de nuestra propia fortuna. ¡Sea la que sea! De cómo y dónde la hemos gastado. De los beneficios o frutos obtenidos y de cómo la hemos empleado. Tratemos de mirarnos y de dar rendimiento a esos talentos que nos ha sido confiados. Esa es la misión más importante de nuestra vida, y la única que merece la pena hacer.