viernes, 8 de julio de 2011

¡CONTRADICCIÓN! (Mt 10, 16-23)

En aquel tiempo, Jesús dijo a...

Si, si te paras y lo piensas, es una contradicción. Una contradicción disparatada, de locos, de utopías, de caminar contra corriente en la aparente equivocación, en lo que no parece estar la felicidad ni lo que buscamos. Es la locura de darte a cambio de nada, y es entonces cuando descubres que es ahí donde está lo que buscabas, la verdadera y eterna felicidad.

Pero antes hay un recorrido salmoniano, contra corriente, contra lo que parece imposible de alcanzar, contra todas las luchas que nos hacen el recorrido vital muy duro, molesto y difícil. Y, gracioso, se nos advierte y se nos dice: "«Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas"».

Estamos advertidos, y el que avisa no es traidor. Pero, la experiencia te descubre que detrás de ese sometimiento a tu amor propio encuentras el remanso de paz que andabas buscando. Sólo cuando has antepuesto a DIOS y a los demás a tu amor propio, es cuando has descubierto esa inmensa fuente de paz, felicidad y tranquilidad que buscabas.
Es, simplemente, "Amar a DIOS y a los demás como JESÚS te ha enseñado a Amar". Por eso nada hay que temer a pesar de las dificultades y los problemas en el camino. "Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará".

La tarea es ardua y dura, y sin TI, SEÑOR, nada
podremos, pero contigo sé que soy mayoría 
aplastante, y nadie puede vencerme.

Dame, SEÑOR, la fortalece y valentía de no
desfallecer ni desesperar, y, pese a
los inconvenientes y obstáculos,
haz que persevere hasta
el final. Amén.

jueves, 7 de julio de 2011

NO PODEMOS CALLARNOS (Mt 10, 7-15)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «ld y y proclamad que el reino de los cielos está cerca...
Hay mucha gente que protesta porque la Iglesia proclama la Buena Noticia del Evangelio y con ella la salvación del hombre. Pero no advierten que lo bueno debe ser proclamado, porque lo bueno es querido por todos. Sería una actitud egoísta reservarse ese tesoro para sí, o para unos pocos, y no ofrecerlo gratuitamente y libre, no hay negocio, a todo aquel que quiera cogerlo.

JESÚS no vino para unos pocos, sino que su Muerte y Resurrección redime a todos los hombres sin excepción, por lo tanto, hay que proclamarlo en todos los lugares posibles, y a todas las personas posibles, porque, ¡muchos!, no lo conocen; no han podido conocerlo; no se les ha hablado de ÉL o, también, que es lo más frecuente, no quieren conocerlo.

Pero tenemos que hacerlo, amigo anónimo. La Iglesia (Incluso arriesgando sus vidas) tiene el mandato del SEÑOR de ir y predicar a todos y en todos los lugares. Porque eso es lo que esperan los hombres, su salvación, aunque muchos deslumbrados por las luces, soberbia, vanidades, amor propio y placeres de este mundo estén cegados y ciegos para verlo.

Ahora, eso si, sin molestar a nadie; ofreciéndolo gratuitamente, en paz y con respeto. Sin insultos, sin imposiciones, y quien lo hace no está cumpliendo con lo que manda JESÚS, y en su continuidad, la Iglesia:
No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento. En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad».
En esta hora de mi vida, dame SEÑOR sabiduría,
paz y fortaleza para trasmitirte, de palabra
y vida, a todos los hombres, de modo
que sientan tu presencia y no la
mía. Amén.

miércoles, 6 de julio de 2011

¿ME SIENTO ENVIADO? (Mt 10, 1-7)

En aquel tiempo, llamando a sus doce ...

En la medida que tu encuentro con JESÚS progresa, se gana en intimidad y se madura, tus compromisos van también creciendo, porque empiezas a tomar conciencia que tú tienes también una misión que cumplir: "Evangelizar". Si crees y le sigues, no puedes guardar ese tesoro que ÉL te ha enseñado y ofrecido, sino que debes, tú también, transmitirlo a los demás.

Esa fue la consigna recibida por Pedro y los demás Apóstoles. JESÚS los envía a predicar. Primero a los hijos de Israel, más tarde a todos en general. Ahora podemos tomar conciencia que, gracias a que muchos se tomaron esto en serio, hoy nosotros tenemos este Tesoro de sabernos salvados para SIEMPRE en pleno gozo y felicidad.
Desde ahí, la pregunta surge por sí sola: ¿Soy yo apóstol y me implico en transmitir esa Verdad que vivo? Precisamente, Madrid 2011- JMJ puede ser una primera piedra para empezar. Los blogueros católicos necesitan tu aliento, tus oraciones, pero también tu presencia. Inscribete en aquí.

Necesito tu aliento y ESPÍRITU, SEÑOR,
porque quiero ser tu apóstol, y
quiero con mi vida, 
proclamarte.

Sé, porque TÚ me envías, que
cuento contigo y con tu
Gracia, pero soy
tan poca cosa
que necesito
y tengo 
que decírtelo. Amén.

martes, 5 de julio de 2011

A PESAR DE LAS EVIDENTES PRUEBAS NUESTROS OJOS NO VEN (Mt 9, 32-38)


Nos cuesta admitir una evidencia, sobre todo cuando es algo que nos afecta directamente o nos va a comprometer nuestra vida. Nuestro amor propio es lo primero, y si lo primero está ocupado por nuestro ego personal, DIOS ocupará un lugar secundario. Por lo tanto, admitir la Voluntad de DIOS es algo complicado cuando nuestro corazón no está en, por y con ÉL, y destinado solamente para ÉL.

Y eso nos ocurre a menudo. Es más, somete nuestras actitudes y apetencias de amor a nuestro amor propio. Cuantas veces nos retiramos, declinamos o nos abstenemos de actuar como pensamos que deberíamos actuar porque nos sentimos herido en nuestro propio amor propio. Y nos traicionamos a nosotros mismos queriendo justificar nuestra actitud egoísta, nuestro particular punto de vista, nuestro amor propio. ¿Y el amor a y de DIOS? ¿Y el amor a y para el prójimo? ¿Es qué todo no lo hemos recibido nosotros gratis? ¿Y no lo debemos dar gratis?

Así ocurrió en tiempo de JESÚS. Muchos viendo sus obras, como la que hoy nos habla la Palabra de DIOS, no despertó ni siquiera la curiosidad por conocer más a ese hombre que hacía grandes prodigios. Es más, despertó en ellos la traición de justificar sus actitudes y rechazos para con ÉL negándole y tratándolo como un impostor.

Un sola pregunta debemos hacernos hoy: ¿Cuál es mi actitud ante ese JESÚS que hoy recorre mi mundo proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia?

Abre mis ojos, SEÑOR, y deja entrar tu Luz
en todo mi ser. Que vea con la luz de tu 
Verdad y de tu compasión, y me
deja sanar y curar. Amén.

lunes, 4 de julio de 2011

¿QUÉ ES PRIMERO, PEDIR O CONFIAR? (Mt 9, 18-26)

Curación de la hija de Jairo

No sabríamos decir que va primero, la confianza o la petición, porque sólo se pide cuando se tiene confianza, y sólo nace la confianza cuando se tiene fe. Por lo tanto, ambas cosas están entre mezcladas y unidas. Porque la fe lleva al trato y el trato a la confianza. Es lo que sucede a un hijo con su padre. En la familia nace la confianza con el trato diario, y en ella llegamos a confiar y a pedir con fe nuestras necesidades a los padres.

Desde ahí podemos apreciar la fe de este padre que, sin más trato, se acerca a JESÚS confiado de que ÉL puede despertar a su hija a la vida de nuevo. Y, también, la de la mujer que confía en que con sólo tocar el manto de JESÚS sanará. Son dos testimonios que nos dejan impresionados y nos interpelan. ¿Creemos nosotros que el SEÑOR nos atenderá de la misma forma si creemos en ÉL?

Quiero, SEÑOR, pedirte hoy con todas mis
fuerzas la fe de ese padre o de esa 
mujer que, sin titubeos, se
interpusieron en tu
camino para
pedirte
sus necesidades. Amén.

domingo, 3 de julio de 2011

SÓLO LOS MANSOS Y HUMILDES PODRÁN CONOCERLO (Mt 11, 25-30)


La entrada de un Rey viene acompañada de toda su pompa, del lucimiento de todo su poder, sus fuerzas y tesoros. Un Rey no pasa de cualquier manera, porque su reinado está precedido de sus fuerzas, riquezas y poderío. Un Rey no puede esconder su poder y riquezas porque entonces dejaría de serlo. Su reinado descansa precisamente en eso: su fuerza, sus riquezas y tesoros y su poder.

Nos quedamos perplejos cuando leemos: "Mira a tu Rey que viene a ti justo y victorioso; modesto cabalgando en un asno, en un pollino de borrica." ¿Qué Rey éste? ¿Dónde están su poder y fuerza, sus riquezas y tesoros? Porque un Rey no puede cabalgar en un pollino de borrica. ¿O es qué es otra clase de Rey?


Sí, realmente el Reino de JESÚS es un Reino de sencillez, de mansedumbre, de humildad. Es un Reino de pobreza, pero también de misericordia y clemencia, lento a la cólera y rico en piedad. Realmente es un Rey bueno con todos y cariñoso con todas sus criaturas. Porque el SEÑOR es SEÑOR de vida y muerte. Es el todo poderoso, Creador del Cielo y la Tierra.

Por eso, su Reinado no es entendido por los sabios e inteligentes de este mundo que se resisten a ser humildes y sencillos. Sus iras y soberbias no les dejan ver. El PADRE con su sencillez y humildad lo ha ocultado a los sabios y entendidos, y se lo ha revelado a la gente sencilla. Por eso, para conocer a JESÚS hay que abajarse, ser humilde y sencillo como lo fue su Madre María, la criatura más libre y humilde del mundo.

Este es el poder de JESÚS: "Su PADRE, SEÑOR del cielo y la tierra, que le ha entregado todo y le ha dado el poder de revelarlo a quien quiera. Por eso JESÚS nos dice: "Venir a Mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Cargad con mi yugo y aprender de MÍ, que soy manso y humilde de corazón, y encontraran su descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera".

Te pido, SEÑOR, la sabiduría de saber abajarme,
de ser humilde, se percibirme pequeño,
pobre, sencillo y necesitado de
tu poder y tu fuerzas.

Necesito entender que sólo TÚ eres verdadero
Rey, Rey de Eternidad y de vida Eterna,
Rey de felicidad, de paz y amor. Amén.

sábado, 2 de julio de 2011

CUMPLIR LA VOLUNTAD DEL PADRE (Lc 2, 41-51)


JESÚS empieza a preparar y descubrir su verdadera y única misión: "Cumplir la Voluntad de su PADRE para la salvación de los hombres". Este pasaje del Evangelio de hoy nos descubre como JESÚS, a la edad temprana de 12 años, empieza a manifestar que su presencia en la tierra es debida a una misión específica. Una misión salvadora según la Voluntad de su PADRE.

Antepone su obediencia a los padres de la tierra, a su obediencia al PADRE del Cielo. Y es que lo primero de todo es el amor y la obediencia a nuestro PADRE DIOS que está en el Cielo. Muchas veces, por no decir siempre, obedecemos a nuestros padres, amigos, superiores o jefes antes que a la voz y la conciencia que nuestro PADRE del Cielo nos interpela.

Nuestro corazón debe estar lleno sólo de DIOS y ser ÉL lo primero que ocupe todo nuestro ser y actuar en nuestra vida. Todo lo demás vendrá por añadidura, porque estando con, por y para DIOS, estaremos también sirviendo y amando a nuestros padres, familia, amigos y enemigos.

Como María, SEÑOR, enséñanos a guardar todas
las cosas en nuestro corazón para desde el
servirte y obedecerte. Amén.