domingo, 4 de junio de 2023

Y MORIRÉ SIN ENTENDERLO. POR ESO, ESE MOMENTO DE LA MUERTE, ES GLORIOSO.

Siempre pienso lo mismo en esos momentos que velamos la muerte de un ser querido o amigo. Pienso que estará pasando en esos momentos de encuentro con el Señor. Es el momento glorioso de poder entender el Misterio de la Santísima Trinidad. Y con esa esperanza camino, vivo y espero el encuentro con el Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Mientras camino por este mundo esperando su llamada y esforzándome en vivir en su Gracia consciente de mis pecados y mis debilidades. Camino esperanzado y confiado en la Infinita Misericordia de mi Padre Dios. Jesús, el Hijo, me lo ha anunciado y me lo ha demostrado vivencialmente en el encuentro con la mujer adultera; en la parábola del samaritano; en la parábola del rey que quiso ajustar cuentas con sus súbditos y en muchas otras.

Y, sin quitarme de la cabeza ese pensamiento, trato en cada momento de mi vida ser honrado, decir y vivir en la verdad, pensar en el otro más que en mí y estar disponible y abierto a la Voluntad del Espíritu Santo que me asiste y auxilia. Es verdad que una cosa es lo que quiero y otra lo que hago. Por tanto, soy consciente de que como dijo San Pablo, hago lo que no quiero hacer y dejo de hacer lo que realmente quiero y debo hacer.

En esa tribulaciones y luchas consumo mis días. No recuerdo ni sé mi pasado, al menos con la claridad que me gustaría recordar. Me acuerdo de pocas cosas, pero tampoco me interesa. Sé que mi Padre Dios lo sabe todo y, espero confiado, que me perdonará los fallos, mis meteduras de pata y mis pecados y aprobará mis buenos actos que creo humildemente que hay algunos. Por tanto, desde esas ilusionantes perspectiva esperar la hora final no es una tragedia sino una gran esperanza de llegar al paraíso que mi Padre me tiene preparado. Mientras camino y espero tratando de compartir y anunciar esa dicha hermosa de albergar la esperanza de poder entender un día ese maravilloso e inalcanzable misterio de la Santísima Trinidad.

sábado, 3 de junio de 2023

EL VERBO ENCARNADO

Eso es lo que molesta y lo que no se acepta. Dios ha tomado Naturaleza humana y en la Persona de Jesús, el Hijo, ha bajado a este mundo y habitado entre los hombres. Y nos ha dejado la Buena Noticia: Su Padre nos quiere con Infinita Misericordia y nos rescata nuestra dignidad de hijos, perdida por el pecado, por los méritos de su Hijo, nuestro Señor Jesús.

Esto no se entiende por aquellos que no quieren abandonar su poder, ni sus placeres, ni sus ambiciones de riqueza, ni concupiscencias ni nada de lo que les suponga satisfacciones y felicidad. Sin embargo, sus cegueras son tan profundas que no advierten que todo aquí abajo es efímero y caduco. ¿Para qué tanta ambición y deseos de felicidad cuando aquí abajo todo es finito? ¿No es mejor y de sentido común buscar lo perdurable y eterno?

Esta era la postura de aquellos sumos sacerdotes, escribas y ancianos de su época. Y es también la postura de muchos de nuestro tiempo. Cada cual que se mire interiormente y, a la luz del Espíritu Santo, trate de verse y de dejarse purificar. Jesús es el Hijo de Dios y a partir de ahí todo lo demás se irá entendiendo o, al menos, aceptando con la esperanza de entenderlo cuando el Espíritu de Dios quiera revelárnoslo.

Mientras, caminamos movidos y asistidos por el Espíritu Santo, que nos fortalece, nos da ánimo y sabiduría, iremos advirtiendo la presencia de Dios en nuestro caminar de cada día y reafirmándonos que Jesús, el Hijo de Dios, Vive y camina con nosotros.

viernes, 2 de junio de 2023

SE NO VAS EL TIEMPO, ¿NO LO HAS PENSADO?

Casi sin darme cuenta caigo en la cuenta, valga la redundancia, de que la vida, mi propia vida, está dando los últimos pasos. Soy consciente de que mi camino se me ha hecho corto. Recuerdo cuando observaba la vejez de mi madre y experimentaba cierta pena por sus limitaciones. Ahora lo estoy experimentando en mí mismo.

Hay momentos que la nostalgia se apodera de mí. Experimento sensaciones de que estoy en otro mundo. Todo a mi derredor está cambiando y pocas cosas quedan de lo vivido en mi camino. Incluso muchos de mis amigos, compañeros y gente de mi tiempo ya no están. Experimento la sensación de que estoy solo y de que me muevo por un mundo al que ya no pertenezco o no es de mi tiempo.

En esas conjeturas se establece mi lucha de cada día. Sin embargo, descanso y me lleno de esperanza porque creo plenamente en mi Dios, Padre, en mi Señor, el Hijo, y en el Espíritu Santo que me acompaña, me fortalece, me ilumina y me da sabiduría para aceptar y entender todo esto que bulle dentro de mí. Incluso hay momentos que no temo a la muerte. Es más la deseo, cuando el Señor disponga, como el momento más glorioso de mi vida. Es la cita con mi Dios Padre y, por su Infinita Misericordia, la llegada a un mundo hermoso, placido, de paz y felicidad. No me lo puedo imaginar pero confío en la Palabra de mi Señor. Me ha dicho que ha ido a prepararme una morada. ¡Dios mío, cómo será esa morada preparada por el Señor!

Lo único verdaderamente importante que me preocupa ahora es dar frutos. No secarme como esa higuera por esperar a la época o tiempo de los frutos. Se trata de darlos ahora, aunque mi mundo actual esté lejos del mundo que a mi me gustaría. Todavía, por la Gracia de Dios, y con la asistencia de su Espíritu, mi vida puede y debe dar frutos. Al menos esforzarme en labrar esa huerta que vive y late dentro de mi corazón. Y es que no soy yo, sino el Espíritu de Dios que vive en mí. Él hará que mis frutos sean buenos frutos.

jueves, 1 de junio de 2023

LINAJE Y SACERDOCIO REAL

En 1P, 2 9 leemos: Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Y es que a partir de nuestro bautizo quedamos configurados como sacerdotes por la acción del Espíritu. Un sacerdocio que nos capacita como pueblo de Dios y de misericordia. Un sacerdocio para dar testimonio de nuestra fe y manifestar que Jesús es el Hijo de Dios muerto y Resucitado.

De manera que tras nuestro bautismo estamos comprometidos a dar testimonio de nuestra fe en el círculo y ambiente que nos desenvolvamos: familia, trabajo, sociedad, ocio…etc. Pero eso nos exigirá ser perseverantes en la oración y en la actitud de estar abiertos a la escucha y a la Palabra que a través del Espíritu Santo llega a nuestro corazón. Un corazón que necesita estar despierto, atento, libre y activo.

Porque el mundo, demonio y carne nos invitarán a permanecer pasivos, dormidos, sumisos y despistados o entretenidos en los placeres, seducciones y ofertas que este mundo, demonio y carne nos presentan. Y no nos será fácil vencerlos si nos enfrentamos solos con nuestras fuerzas. Necesitamos requerir una constante y perseverante oración, reconciliación – sacramento – y comunión – Eucaristía – para fortalecernos y estar alimentados espiritualmente para salir victorioso de tantas tentaciones y debilidades que nos acechan en nuestro camino.

Pidamos estar despiertos y atentos a la acción del Espíritu que nos habla, mueve y actúa en nosotros para, fortalecidos en Él vivir en la Voluntad de Dios Padre.

miércoles, 31 de mayo de 2023

UN ENCUENTRO DE GOZO Y ALEGRÍA

Jesús ya desde el vientre de su Madre provoca el encuentro con el otro. Su esencia es amor y el amor exige encuentro, disponibilidad, servicio…etc. Y María corre a servir a su prima Isabel. Juan, al descubrir la presencia de Jesús en el vientre de María, salta de gozo y alegría. Él será, aproximadamente treinta años más tarde el que anunciará su presencia entre los hombres.

Desde hace tiempo me ha llamado la atención este pasaje evangélico de la visita de María a su prima Isabel. Veo la acción del Espíritu Santo de forma directa y clara. Me pregunto, ¿cómo Isabel sabe, al descubrir que llega María, que es la Madre de su Señor? El Evangelio lo manifiesta muy claro al relatar las propias palabras de Isabel:  Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

Supongo que leemos y leemos este Evangelio, ¡como tantos otros!, sin percatarnos ni observar los misterios que encierran. Es asombroso el milagro que se realiza al confesar Isabel lo de su prima María. Por un lado, ella estéril por su edad lleva ya en su seno a su hijo Juan, que va a ser el precursor de preparar el camino al Mesías prometido. Y por otro lado María, sin nadie decirle nada – época que no había medios de comunicación – sabe y va presta a servir a su prima que esta en cinta. ¿Se lo ha dicho el Ángel Gabriel? Pues queda claro que sí. ¿No son estos milagros evidentes que se presentan delante de nuestros ojos? ¿Estamos ciegos para no suponerlos y verlos de forma clara y evidente?

Dejemos, pues, que el Espíritu Santo abra nuestra mente y nuestro corazón para que sepamos discernir y ver como el Plan de nuestro Padre Dios va tomando forma y camino tras la Anunciación y la visitación de María a su prima Isabel.

martes, 30 de mayo de 2023

EN LA ESPERANZA DE RECIBIR EL GOZO Y LA FELICIDAD ETERNA.

Todo lo que no huela a eternidad sabe a poco. Es evidente que seguir a Jesús da pérdidas. Pérdidas materiales que erróneamente, y por desgracia e ignorancia, damos más valor que a las espirituales. Jesús nos ha dicho en alguna ocasión: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; “sino haceos, tesoros en el cielo… “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19–21).

Quizás nos ocurra a nosotros lo mismo que a Pedro y los demás apóstoles. Experimentamos en muchos momentos esa sensación de que estamos perdiendo el tiempo y la oportunidad de conseguir cosas en este mundo que, pensamos, nos harían la vida más feliz. Y eso es oficio de aquel que está al acecho, el Maligno, que conoce nuestras debilidades y dudas y aprovecha para tentarnos y seducirnos.

Tenemos, no no lo olvidemos, ayer domingo nos los decía el Evangelio, al Espíritu de Dios con nosotros, Nos ha sido enviado desde la hora de nuestro bautismo para que, como a los apóstoles, nos fortalezca, nos dé sabiduría, paz y valentía para, por su acción, saber discernir y elegir el buen camino que no es otro que seguir a Jesús.

Porque en Jesús, a pesar de sufrir persecuciones y amenazas, tendremos paz y el gozo de saber que alcanzaremos esa felicidad de gozo y plenitud eterna. Ya nos lo dice en el Evangelio de hoy: Mc 10,28-31): En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».

lunes, 29 de mayo de 2023

CON MARÍA, DE CAMINO Y EN SILENCIO, AL PIE DE LA CRUZ

Hemos oído muchas veces que este mundo es una cruz. Y hemos experimentado que hay muchos momentos de cruz en nuestro camino. Sabemos también que otros llevan más cruces en su vida que alegrías. Si, definitivamente este mundo es un mundo de cruz. Y aprender a vivir es aceptar que la cruz estará presente en nuestro camino y en nuestra vida.

En este sentido María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos sirve de referenciar para, asidos de su mano dejarnos conducir y guiar por el camino que nos lleva a un encuentro con su Hijo. Ella supo aceptar el Plan de Dios, ser la Madre elegida del Mesías prometido y caminar silenciosamente hasta el pie de la Cruz en la que su Hijo, ofrecido voluntariamente, nos devuelve, por la Misericordia Infinita del Padre, nuestra dignidad de hijos.

¿Y qué hizo María? ¡Nada extraordinario! Simplemente aceptar, obedecer y poner todo lo recibido en manos de Dios. Y conforme a su Plan ir aceptando humildemente en silencio su Voluntad. Sin muchas palabras, sin portentos ni nada extraordinario, sin hacer ruido y en silencio, María, la Madre de Dios, caminó aceptando y llevando su dolor de Madre hasta el pie de la Cruz.

También nos sucede a nosotros hoy. Cada cual carga con su dolor. Quizás para unos sea más pesado que para otros, pero todo hemos recibido las fuerzas para, injertados en el Espíritu de Dios, soportarlo. Y esa será nuestra misión. Mirar a María desde esa perspectiva nos anima y nos llena de esperanza y fortaleza. Ella llevó su camino con dolor y entereza. Siempre confiada en la fe puesta en su Hijo, y en la esperanza de saber que cumplía la Voluntad de su Padre. María siempre supo esperar y confiar en que tras aquel dolor de cruz llegaría la alegría de la Resurrección.

Esperemos también nosotros esa Resurrección asidos de la mano de María y acompañados por ella dejémonos llevar al encuentro con su Hijo.