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domingo, 15 de junio de 2025

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD NOS GUIARÁ HASTA LA VERDAD PLENA.

Jn 16, 12-15

Vivimos en la esperanza de la Palabra que nos viene del Hijo y con la que nos anuncia el Amor y Misericordia del Padre. Y lo entendemos por la acción del Espíritu Santo. Tres Personas que unidas entre sí constituyen un solo Dios Trino.

—¿Entiendes esto, Pedro?

—Es superior a mi capacidad. Es un misterio y no lo podremos entender. Eso sí, lo creo, porque me fio de la Palabra de Dios.

—Lo mismo pienso yo. Mi capacidad humana, y creo que la de todos ser humano, no da para entender este misterio. Eso justifica de alguna manera nuestra calidad de pequeña criatura creada por Dios. Sin embargo, si lo creo plenamente, a pesar de no entenderlo, por la gracia de la fe que Dios me ha dado.

Y eso me llena de gozo y de paz. Dios es comunidad de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha creado semejantes para que también nosotros podamos formar una comunidad de amor entre todos los hombres, tal el Hijo y el Padre, con el Espíritu son Uno. Por tanto, la necesidad y la llamada a amarnos como Dios nos ama.

domingo, 4 de junio de 2023

Y MORIRÉ SIN ENTENDERLO. POR ESO, ESE MOMENTO DE LA MUERTE, ES GLORIOSO.

Siempre pienso lo mismo en esos momentos que velamos la muerte de un ser querido o amigo. Pienso que estará pasando en esos momentos de encuentro con el Señor. Es el momento glorioso de poder entender el Misterio de la Santísima Trinidad. Y con esa esperanza camino, vivo y espero el encuentro con el Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Mientras camino por este mundo esperando su llamada y esforzándome en vivir en su Gracia consciente de mis pecados y mis debilidades. Camino esperanzado y confiado en la Infinita Misericordia de mi Padre Dios. Jesús, el Hijo, me lo ha anunciado y me lo ha demostrado vivencialmente en el encuentro con la mujer adultera; en la parábola del samaritano; en la parábola del rey que quiso ajustar cuentas con sus súbditos y en muchas otras.

Y, sin quitarme de la cabeza ese pensamiento, trato en cada momento de mi vida ser honrado, decir y vivir en la verdad, pensar en el otro más que en mí y estar disponible y abierto a la Voluntad del Espíritu Santo que me asiste y auxilia. Es verdad que una cosa es lo que quiero y otra lo que hago. Por tanto, soy consciente de que como dijo San Pablo, hago lo que no quiero hacer y dejo de hacer lo que realmente quiero y debo hacer.

En esa tribulaciones y luchas consumo mis días. No recuerdo ni sé mi pasado, al menos con la claridad que me gustaría recordar. Me acuerdo de pocas cosas, pero tampoco me interesa. Sé que mi Padre Dios lo sabe todo y, espero confiado, que me perdonará los fallos, mis meteduras de pata y mis pecados y aprobará mis buenos actos que creo humildemente que hay algunos. Por tanto, desde esas ilusionantes perspectiva esperar la hora final no es una tragedia sino una gran esperanza de llegar al paraíso que mi Padre me tiene preparado. Mientras camino y espero tratando de compartir y anunciar esa dicha hermosa de albergar la esperanza de poder entender un día ese maravilloso e inalcanzable misterio de la Santísima Trinidad.

domingo, 31 de mayo de 2020

LA MISIÓN IMPLICA LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

san Juan (20,19-23) - Buscar con Google (con imágenes) | Domingo ...
Jn 20,19-23
Los primeros pasos de Jesús fueron en la presencia del Espíritu de Dios, que bajó sobre Él en su bautizo en el Jordán. El Padre lo presenta al mundo como el Hijo predilecto e inmediatamente viene sobre Él el Espíritu Santo. Todos los pasos de Jesús son acompañados y dirigidos por el Espíritu de su Padre, que le acompaña y con el que forman un solo Dios. Padre, Hijo y Espíritu Santo constituyen el misterio de la Santísima Trinidad.

Y el Padre envía al Hijo para anunciarnos su amor y su oferta de salvación hasta el extremo de entregarlo para devolvernos la dignidad de ser sus hijos y la gloria plena de vida eterna. Pero, cumplida su misión, el Hijo retorna al Padre, donde ha estado y existido siempre y retoma su misión, que continúa hasta nuestros días, el Espíritu Santo. Ese Espíritu Santo dador de vida, viento libre e impetuoso, aliento, lengua de fuego. Su misión es construir la comunión en la diversidad (Julio Colomer Casanova, sj).

No se trata de ser iguales, para eso el Espíritu reparte dones diferentes, pero sí, esos dones siendo diferentes van encaminados a la misma misión, es decir, pretenden que el amor se instale en todos los hombres y esa sea la clave y la esencia de su relación. Porque, cuando vive el amor en medio de los hombres, se establece la paz, la verdad y la justicia. Y esa es la misión y la acción del Espíritu en cada uno de nosotros. De no ser así seguramente no estamos dejándonos dirigir por sus impulsos.

La Iglesia continúa, a través de sus miembros, siguiendo los impulsos y movimientos del Espíritu Santo. Un Espíritu Santo que exige y pide nuestra libertad para poder actuar. Y ahí se fragua la lucha que da sentido a toda nuestra vida, la verdad contra la mentira, el bien contra el mal. Un Espíritu Santo que nos lleva a relacionarnos en la reconciliación y en la comunidad para ser uno como lo son el Padre y el Hijo.

domingo, 16 de junio de 2019

SANTÍSIMA TRINIDAD

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Jn 16,12-15
Dios se nos ha revelado de diversas maneras. No es un Dios que se nos ha escondido y del que no sabemos nada. Hay mucha gente que cree en Dios, pero un Dios que describen como algo misterioso o energía que ha creado el mundo. Y no es así. Dios se nos ha revelado de manera especial y muy concreta en una Persona con Naturaleza Humana. Su Hijo Jesucristo, que nos ha revelado y mostrado el amor paterno del Padre en muchos momentos y de varias manera pero, de forma muy especial, en la parábola del hijo pródigo o Padre Misericordioso.

Y, luego, Dios Padre y Dios Hijo han comunicado a su mismo Espíritu en la Persona del Espíritu Santo. El Espíritu Santo que el domingo pasado celebramos su venida en la comunidad de los apóstoles, donde estaba María y donde comienza la Iglesia su camino y su misión.  Por ello, los cristianos reconocemos un sólo Dios manifestado en tres Personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Tres formas personales de presentarse Dios para ser conocido y comprendido por los seres humanos.

Por eso, reconocer a Dios es dejarse llenar plenamente de su vida, de su amor derramado en su hijo y en su Espíritu. Es sentirse sus propias criaturas como verdaderos hijos y coherederos, por los méritos de nuestro Señor Jesucristo, de su Gloria. Por todo ello, la ausencia de Dios significa quedarnos a merced de la carne, del mundo y del demonio, los verdaderos peligros del alma.

Por medio de Dios, que se revela en Jesús, su Hijo y nuestro Señor, y con el don de su mismo Espíritu, el ser humano puede llegar a la plenitud para la que ha sido creado por el mismo Dios.

domingo, 22 de mayo de 2016

SANTÍSIMA TRINIDAD: CADA COSA A SU TIEMPO

(Jn 16,12-15)


Todo momento tiene su hora y su instante adecuado para fecundar la Palabra, ser recibida, entendida  y dar fruto. Jesús nos lo dice hoy claramente: «Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa».

No es el momento ahora, porque no podríamos entenderlo. Es el Espíritu Santo el encargado de irnos dando y revelando, en su momento oportuno, todo aquello que necesitamos, que nos conducirá a la Verdad, la Verdad completa. Es una maravilla y esperanza leer estas Palabras escritas por aquellos que las oyeron directamente de Jesús. Porque, por obra y la acción del Espíritu Santo, es como si las estuviésemos oyendo directamente ahora mismo nosotros. Es Palabra de Dios.

¿Y no experimentamos esa Palabra revelada por el Espíritu en nuestras vidas? ¿Cuántas veces hemos sentido el ánimo, la alegría, la lucidez y muchas sensaciones más que nos impulsan y fortalecen invitándonos a seguir felices el camino hacia la Casa del Padre? ¿Cuántas experiencias de la presencia del Señor en nuestras vidas, que el Espíritu nos regala y nos presenta?

No habla el Espíritu Santo por su cuenta, como si por Él mismo actuara, sino que nos dirá y revelará todo lo que oiga y reciba del Padre y del Hijo. Porque: hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: ‘Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’.

¡Dios mío!, no se puede hablar más claro y conciso. Con pocas palabras el Señor nos descubre la Trinidad, la comunión plena del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y nos revela la presencia del Espíritu, el Defensor, que nos auxilia cada instante de nuestra vida a todos aquellos que creen en Él y le abren su corazón. Pidamos esa acción del Espíritu Santo, que se nos brinda ofrecida por la promesa del Hijo y que camina con nosotros para, en cada momento, cuando es oportuno y conveniente, irnos descubriendo y señalando el Camino.