viernes, 6 de junio de 2025

NUESTRA FE SE FUNDAMENTA EN ALGUIEN QUE, MUERTO, HA RESUCITADO.

Jn 21, 15-19

—Dónde se apoya tu fe, Pedro? Pregunto Manuel a su amigo.

—En un Dios todopoderoso y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

—Pero, da la sensación,  así muchos lo manifiestan, que ese Dios es un Dios lejano, invisible y que parece, o no interviene, en este mundo. ¿No lo ves tú así?

—¡Hombre, no sé que decirte!, pero ese es el Dios que he conocido toda mi vida.

—Pero, hay un Dios encarnado en Persona Humana, Jesús, que ha bajado a este mundo para enseñarnos ese Rostro que tú no conoces de Dios, y para anunciarnos su presencia entre nosotros y un amor de misericordia infinito. Y ese Dios Hijo, hecho hombre, nos ha enseñado de qué manera nos ama su Dios Padre, y de lo que quiere que hagamos para vivir con Él, en gozo y plenitud, eternamente.

—¿Y cómo podemos saberlo?

—Ha dado su Vida por nosotros, y ha Resucitado para demostrarnos que solo el Amor es eterno y en donde se esconde la felicidad que todos buscamos.

    Los dos amigos concluían que lo verdaderamente importante es amar. Pero un amor hasta el extremo, tal y como Jesús, el Señor, nos lo había dado. Y la experiencia nos va demostrando y enseñando que solo en el amor nuestra vida tiene sentido. Y ese amor nos cuesta mucho sostenerlo por nuestra propia condición humana. Solo en Dios podemos conservarlo, modelarlo, suavizarlo, humanizarlo y despojarlo de la inclinación ególatra a la que estamos sometidos por el pecado original. Y darlo en generosidad gratuita a los demás. Solo así permaneceremos en Dios y seremos dichosos.

jueves, 5 de junio de 2025

UNIDOS, COMO EL PADRE Y EL HIJO.

Jn 17, 20-26

No entendemos que Jesús, el Hijo de Dios Vivo, que ha dado su Vida por mí, se ponga ante el Padre y le pida por mí. Y también por ti y por todos los que creen en su Palabra a través de los apóstoles que nos la han transmitidos.

—¿Tú lo entiendes, Pedro? Preguntaba Manuel, algo perplejo, a su amigo.

—Me cuesta entenderlo, pero quiero y trato de entenderlo. De cualquier manera lo importante es creer. Y en eso me aplico.

—Sí, a mí me ocurre algo parecido. Sin embargo, en mis oraciones pido para que mi corazón – iluminado por el Espíritu Santo – llegue a entenderlo.

Ambos amigos se interpelaban en el esfuerzo de compartir esa dificulta, inherente a nuestra propia naturaleza, que nos impide entender lo que nos dice y promete el Señor. De ahí la necesidad que tenemos de ser niños y creer en nuestro Padre. Nada extraño a nuestra propia experiencia, pues cuando niños creíamos en todo lo que nos decían nuestro padres. De ahí que Jesús, el Señor, nos dice en algún momento que tenemos que ser como niños.

—Esa es nuestra intención y eso es lo que celebramos en cada Eucaristía, todos unidos ante Jesús, que reza por nosotros y se da para que perseveremos unidos como el Padre y Él son uno – concluyó Manuel.

Hagamos nosotros lo mismo, celebrar la Eucaristía unidos a Jesús y tratando de vivir esa unidad a la que nos convoca Jesús cuando nos reparte su Pan: Cuerpo y Sangre.

miércoles, 4 de junio de 2025

MENSAJEROS DE FRATERNIDAD Y RECONCILIACIÓN

Jn 17, 11b-19

    Manuel se sentía débil cada vez que olía el ambiente del mundo. Era difícil expresar un deseo de paz, de buena intención y de fraternidad. La corriente del mundo arrastra y es hostil al pensamiento de Jesús. Ser discípulo te creaba problemas, pues el mundo no comulga con la fraternidad ni solidaridad.

    «Será difícil – se dijo – abrir el corazón hasta el extremo de darse en amor y misericordia. Posiblemente no te comprenderán ni entenderán esa actitud».

    El mundo es hostil y seductor. No obstante es uno de los más graves peligros del alma. Caminamos entre lobos y muchos se introducirán entre nosotros. Eso nos exigirá estar muy atentos y unidos. No cabe duda de que la unión fortalece. Necesitamos estar unidos para resistir la lucha de un mundo que nos impone desigualdades, privilegios y margina al pobre y vulnerable.

     Unidos y en oración  permanente a nuestro Señor era la idea que llenaba la cabeza y el corazón de Manuel. Sabía y presentía, que unido al Señor resistiría las tentaciones y peligros del mundo, demonio y carne. Y eso le daba fuerza, ánimo y esperanza para seguir su camino.

martes, 3 de junio de 2025

LLAMADOS A LA VIDA ETERNA

Jn 17, 1-11ª
Hoy se lo decía a un amigo:

—Hemos sido creados, no para morir, sino para vivir eternamente. Y vivir en plenitud de felicidad. Se trata, pues, de recorrer este tiempo y en este mundo injertados en el Señor y hacer su Voluntad. Tenemos al Señor Jesús, el Mesías enviado por el Padre, como Camino, Verdad y Vida para no perdernos y a su Espíritu para acompañarnos en nuestro camino por este mundo.

El amigo no dijo nada. No sé si porque no cree y no le interesa, o porque realmente no tiene respuesta, y cegados por el mundo, demonio y carne permanecen con el corazón cerrado y endurecido. De alguna manera, muchos son los llamados y pocos los elegidos.

Me faltan palabras para poder expresarme respecto a esa hermosa y generosa oración que Jesús dirige a su Padre. Toda su vida ha sido un darse a glorificar al Padre, y ahora pide al Padre por aquellos que le han escuchado. Sólo se me ocurre pedirle al Señor que se acuerde de mí y me tenga entre sus elegidos y pida al Padre por mí, por mi familia y amigos. Y le abra los ojos a aquellos que persisten en sostenerlos cerrados. Esa esperanza me da fuerzas, levanta mi espíritu y me llena de gozo y alegría. Porque su Misericordia es infinita.

lunes, 2 de junio de 2025

YO HE VENCIDO AL MUNDO

Y en nuestra esperanza está la impronta de que también nosotros venceremos. La tarea es, aparte de ingente, durísima, hasta el extremo de que no podemos con ella. Y Jesús lo sabe, nos conoce a la perfección. Es evidente que queremos a Jesús, y, por supuesto, seguirle, pero el mundo, demonio y carne nos pueden, y seducen nuestras pasiones, apetencias y deseos hasta el extremo de debilitarnos y de darle la espalda a nuestro Señor.

Sin embargo, a todo esto, Jesús, el Señor, responde, no con quejas e insultos, sino con ánimo y esperanza. Nos invita a perseverar, a seguirle y a comprobar que Él vencerá al mundo y a la muerte con su Resurrección. Sus Palabras nos llenan de esperanza y de vida eterna. Y así lo vamos evidenciando en nuestro camino a lo largo de nuestra vida.

Precisamente, ayer domingo celebrábamos la Resurrección del Señor. ¡Jesús, como nos ha prometido, ha Resucitado! ¡Y ha vencido a la muerte! ¡Su Palabra es Palabra de Vida Eterna! ¡Y volverá de nuevo, como nos ha dicho para, resucitados, ir con Él a esa moradas que también nos ha prometido!

domingo, 1 de junio de 2025

UN NUEVO CAMINO, UNA NUEVA FORMA DE VIVIR

No se trata de cumplir ni de un rosario de prácticas y normas. Si bien, son necesarias para mantener un equilibrio y disciplina, pero no es la esencia de esa nueva actitud a sostener en el camino de nuestra vida.

Se trata de amar, amar hasta el extremo de estar en disponibilidad de dar la vida por el otro. Esa fue la enseñanza de Jesús, y esa es la misión que debemos, primero esforzarnos en vivir, y segundo transmitir con nuestra vida. 

Y, para ello, se hace necesario las prácticas, normas y cumplimientos de los que hablábamos al principio como ejercicios que nos fortalecen y nos mantienen activos. Pero, lo fundamental es nuestra relación con el Señor, del que tomamos el alimento Eucarístico para sostenernos firmes. Porque de Él nos viene la Gracia para poder vivir en el amor fraterno. Un amor que nos va a exigir dar y darnos, y morir a nuestras propias pasiones y egoísmos.

sábado, 31 de mayo de 2025

MARÍA, LA ELEGIDA

Se hace difícil entender el por qué de la elección de María. Por nuestra manera humana de razonar no encontramos méritos que destaquen su persona para atraer la mirada de Dios. Al contrario, una joven sencilla, pobre y humilde que pasa desapercibida. Eso sí, llena de fe y esperanza, y como mujer abierta al Plan de Dios para ser la madre del Mesías prometido. Posiblemente ese sea el mérito – entre paréntesis – para que Dios pusiese su mirada en ella: su disponibilidad a hacer su Voluntad, que más tarde, como respuesta al saludo de Isabel, su prima, cantaría en el Magníficat. 

Y, en y a través de ella, Dios realiza su Plan de Salvación. Su Sí es determinante y, por la Gracia y Misericordia de Dios nos salva.

Podemos preguntarnos; ¿a  cuánto de nosotros ha llamado Dio para una misión concreta? ¿Hemos estado atentos a esa posible llamada, y la hemos escuchado y respondido? Posiblemente no nos hayamos enterado todavía, o, quizás, nuestra misión no sea otra que la de vivir en nuestro ambiente de familia y sociedad de acuerdo con la Palabra de Dios cumpliendo su mandamiento del Amor.

Será concretamente nuestra fe y su Palabra la que nos vaya señalando el Camino. No obstante nos ha dicho: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, de modo que solo tendremos que seguirlo y confiar en Él.