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viernes, 30 de abril de 2021

TÚ, SEÑOR, MANDAS EN MI VIDA

 

En muchas ocasiones nos empeñamos en entender y razonar muchas cosas respecto a la fe y a Dios, que en el fondo buscan razones para justificar las nuestras y, de esa forma, resistirnos a entregarnos plenamente al Señor. Porque, ¿cómo pretendo entender el misterio de Dios? ¿Acaso quiero ser igual a Él? Porque, un Dios inteligible deja de ser Dios. Esa es la razón por la que necesitamos creer y fiarnos de su Palabra. Y, para ello, nos da razones y testigos que sí han compartido con Él tres años de su Vida pública.

Señor, yo creo en Ti y no me hace falta pruebas ni más testigos. Me fío de esa Iglesia apostólica que Tú has dejado fundada en la roca de Pedro, primado de tus apóstoles, y en la Iglesia, continuadora de tu misión. Yo creo que Tú, como nos dice hoy el Evangelio - tu Palabra - vendrás a buscarme y a llevarme Contigo a esa morada eterna que preparas para mí y para todos los que creen en Ti y te esperan perseverando en tu Palabra.

No puedo imaginarme ese hermoso lugar que preparas, pero sí intuyo que será inimaginable para mí porque en él seré y alcanzaré la plena y absoluta felicidad. Y digo, donde alcanzaré la plena felicidad, porque, ya desde la hora que he empezado a intimar Contigo soy ya feliz en este mundo, aunque no plenamente, pues tengo que padecer esas pruebas que dejen al descubierto el testimonio de mi fe.

Pero, sí me embarga una esperanza inmensa de gozo al saber que me has dicho que vendrás a buscarme y a llevarme contigo. Eso me ánima y me llena de alegría y esperanza. Porque, sé que Tú siempre cumples tu Palabra.

domingo, 18 de mayo de 2014

UNA MANSIÓN RESERVADA

(Jn 14,1-12)


Y es que lo decimos de una manera que da la sensación que no sabemos lo que decimos o no valoramos esa promesa del Señor: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino».

Si tuviéramos la oportunidad de reservar una vacaciones en la Luna lo pregonaríamos por todo el mundo: ¡Tengo un viaje reservado a la Luna! Sin embargo, tenemos, ¡y esto sí que es verdad!, una plaza reservada y una mansión para la eternidad en el paraíso jamás soñado e inimaginable y casi pasa desapercibido. No parece incidir en nuestra vida ni ilusionarnos hasta el punto de que se nos note. 

Y es que la reserva no nos la ha hecho cualquier agencia, que le puede fallar o nos puede engañar, sino que la ha hecho el mismo Jesús, el Resucitado de entre los muertos, en quien todo se ha cumplido y quien tiene Palabra de Vida Eterna. Sí, hermanos, tenemos un lugar para cada uno de nosotros en la Casa del Padre, en dónde Jesús nos espera y de donde vendrá a buscarnos para instalarnos allí.

Quizás no estamos convencidos porque tal dicha y gracia no cabe en nuestra cabeza. Te pedimos Señor que nos des la sabiduría y la Gracia de tomar conciencia de tu promesa y de apuntarnos sin condiciones a ese maravilloso viaje que nos ofrece.

viernes, 16 de mayo de 2014

¡QUE NADA NOS DESESPERE!

(Jn 14,1-6)


Vivimos en un mundo loco, atormentado, estresado, diabólico, corrompido, egoísta...etc., y, sumergidos en esta maraña de violencias y sin sentidos, somos víctimas condenadas a perdernos. Es la realidad que nos rodea. Hace unos días una política fue asesinada a sangre fría por alguien que se declaraba amargada y sometida a una inquina que no la dejaba vivir. Odios que nos arrastran a venganzas y muertes.

En todo este tumulto desesperado, Jesús nos llama a la calma: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.

¿Qué nos está preparando el Señor? ¡Es una dicha respirar confianza bañada de paz y amor! El Señor no promete venir a por nosotros y llevarnos a un lugar donde la paz, el gozo y el amor sea el aroma reinante de la convivencia. Es inimaginable imaginar, valga la redundancia, este lugar que el Señor nos prepara y nos promete.

Y no tengamos miedo de perdernos, porque Él es nuestro guía, pues nos dice: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí».

viernes, 2 de noviembre de 2012

TENEMOS UN SITIO EN LA CASA DEL PADRE...

 Evangelio: San Juan (14:1-6). Si queremos que nuestro...

porque esa son las palabras que nos ha dicho Jesús: "Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed en Mí. En la Casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio?

Por lo tanto, no hay de qué preocuparse porque todo lo que ha dicho Jesús tiene cumplimiento. Lo último fue su Resurrección y ese hecho es el fundamento que sostiene toda nuestra fe. No hay por qué temblar ni tener miedo.

Experimentamos, somos limitados y humanos, miedo y tristeza. Nuestras dudas nos hacen sentirnos temerosos, pero ante tal realidad la esperanza y la fe en Jesús nos vigoriza y nos mantiene confiados y en paz. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y en Él permanecemos seguros y esperanzados.

Hoy, día de todos los santos, es un buen día para renovar esas esperanzas y recordar a nuestros seres queridos, por la Misericordia de Dios, moradores de la Casa del Padre. Por eso, pedimos por ellos y que también ellos intercedan por nosotros. Es la comunión espiritual de los santos que han llegado y los que aspiramos y queremos llegar.

Vayamos al rincón de nuestro corazón para orar y elevar nuestras oraciones pidiéndole al Padre Dios que nos reserve ese lugar junto a la Casa del Padre. Amén.