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viernes, 31 de mayo de 2024

¿QUIÉN SOY YO PARA QUE ME VISITE LA MADRE DE MI SEÑOR?

La pregunta me la hago a mí mismo: ¿Quién soy yo para que me visite mi Señor? Porque, si vivo y estoy salvado es porque el Señor, mi Dios, me ha creado, me ha mirado y ha depositado para mí su Infinita Misericordia.

María, la Madre de Dios, me da ejemplo y su testimonio deber marcar mi vida. Porque, ella, la elegida para ser la Madre de Dios, se ha humillado hasta el punto de ofrecerse como la esclava del Señor. Y ha sido fiel al Plan que Dios le ha asignado.

Y yo me pregunto: ¿Soy fiel al Plan que Dios ha pensado para mí? ¿He tratado de esforzarme y de buscar que me pide Dios que realmente haga? ¿Soy consciente de que yo también he de tener una misión? ¿Trato de escuchar, de abrir mis oídos y mis ojos para  encontrar en Él, mi camino, mi verdad y mi vida?

Dios promete y espera que tú, tal y como hizo María, respondas con fe, fiándote de su Palabra. Y es así como Dios se manifiesta en nuestra vida. Me toca, por tanto, como María, fiarme de la Palabra del Señor y aceptar todo lo que acontezca en mi camino sabiendo que Dios, mi Padre, está presente, me mira y espera que mi respuesta sea como la de su Madre, María: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra.

miércoles, 20 de diciembre de 2023

EL ÁNGEL ANUNCIA A MARÍA SU ELECCIÓN PARA SER LA MADRE DE DIOS.

No hay otra alternativa, el Misterio de la encarnación de Dios se anuncia en el lugar banal de la Galilea de los gentiles, de donde los judíos piadosos no esperan que pueda salir  nada bueno. Nazaret es el sitio y la destinataria del anuncio una mujer joven, virgen todavía, que ignora sin dudar y pregunta sin desconfiar. Características inconfundibles e imprescindible de la fe que identifica al ser cristiano.

María, a pesar de lo inesperado del anuncio y de no entender como se puede realizar, no duda de la palabra de Dios ni tampoco de la del Ángel. Es verdad, no sabe ni entiende como se puede realizar. Incluso no conoce varón y pregunta sin desconfiar. Sin embargo, se fía plenamente y se ofrece como la esclava del Señor.

Desde esa actitud de María podemos sacar muchas lecciones para la fortaleza de nuestra fe, si realmente la tenemos. No solo para fortalecerla sino para  acrecentarla, potenciarla y aumentarla. Darle naturaleza a ese grito de: ¡Señor, auméntanos la fe!

María nos ayuda a hacer una introspección en nuestro corazón y ver realmente hasta donde llega nuestra fe. Mirarnos con esa mirada que nuestra Madre nos regala de confianza y de esperanza en la Palabra de nuestro Padre Dios.

También a nosotros nos llama y nos llega la Palabra de Dios. Posiblemente con otras misiones muy diferentes a nuestra Madre, pero en la misma línea de salvación y de amor misericordioso. El Señor cuenta con todos nosotros y nos pregunta si realmente queremos estar  con Él y seguirle. Nos pide, como a su Madre, María, que creamos y nos fiemos del Él. ¿Estamos dispuestos?

martes, 20 de diciembre de 2022

MARÍA, FIGURA Y MADRE DEL ADVIENTO

Lc 1, 26-38

Es la protagonista de la historia en este momento. Dios la ha elegido para que sea la Madre de su Hijo y le anuncia ese acontecimiento por medio del Ángel Gabriel. María es, no solo en ese momento, sino a partir de ese momento – valga la redundancia – la mujer por excelencia más grande de la tierra. La elegida para ser la Madre del Redentor prometido por Dios según la promesa de Profeta Isaías 7, 10-14.

Y la respuesta de María es contundente, firme, dispuesta, disponible y obediente: «Hágase» Un hágase que significa y podemos traducir por: «Aquí estoy Señor, hágase en mí según tu Plan y Voluntad» Y así ha sucedido a partir de ese momento. María significa disponibilidad a la Voluntad de Dios; María es obediencia y disponibilidad para hacer lo que Dios le pide, «ser la Madre de su Hijo» que vendrá encarnado en su vientre por Obra y Gracia del Espíritu Sano. María es humildad, paciencia y sencillez en los momentos oscuros que no entiende ni sabe interpretar. María es confianza hasta el punto de, por voluntad de Dios

Todo eso nos enseña y propone, no solo nuestra admiración por María, sino nuestra actitud en, mirándola, esforzarnos en sacar conclusiones para nuestra vida y manera de actuar fijándonos en su manera de responder a la llamada y los signos que Dios va presentando en su vida así como su depositada confianza en José. María, es evidente y notorio, se hace camino, testimonio y enseñanza para todos sus hijos.

sábado, 16 de julio de 2022

CAMINO DE MARÍA - VIRGEN DEL CARME

Mt 12,46-50

Hoy, bajo la advocación del Carmelo – Virgen del Carmen – veneramos a María, Madre de Dios y Madre nuestra. María que nos enseña el camino a seguir y tener un encuentro con su Hijo. María que nos descubre y señala con su vida un camino de cruz tras el que nos encontramos con su Hijo.

Es evidente que se trata de un camino de sorpresas y misterios; un camino de alegrías y sufrimientos; un camino de luces y sombras. Seguir a Jesús, y en eso María es referencia y modelo, no es nada fácil. Exige renuncias, esfuerzo, paciencia, perseverancia, esperanza y, sobre todo, fe. Fiarse de su Palabra y guardarla, a pesar de que haya oscuridad en nuestro entendimiento, en nuestro corazón.

María es la Madre que está siempre presente en la Vida de su Hijo. María es la Madre que cree, persevera y camina – haya luz u oscuridad – tras los pasos de su Hijo y a pesar de no entender en muchos momentos las oscilaciones, precipicios y barrancos de ese camino. Se fía de la Palabra de su Hijo y, desde el primer instante en el que le fue anunciada su elección de Madre, fue obediente, humilde en hacer la Voluntad del Padre que la ha elegido.

María, Madre de Dios, enséñanos a cumplir con la Voluntad de Dios para ser hermanos de tu Hijo Jesús, el Mesías prometido. Amén.


―¿No has reparado, Pedro, de las enseñanzas que podemos descubrir al contemplar y reflexionar sobre las actitudes de María? ―señaló Manuel muy decidido.

―Es notorio ―respondió Pedro― las enseñanzas que pueden desprenderse del camino que María, primero, acepta, emprende y realiza con verdadera humildad, obediencia, perseverancia y fe.

―Indudablemente ―añadió Manuel. María es referencia, modelo y guía que nos lleva directamente al encuentro con su Hijo.

Ahora, nos toca a nosotros descubrir todo lo que – el camino de María – nos enseña para nuestra vida. Porque, mirándonos en María podemos también encontrar nosotros ese camino que nos lleva al encuentro con Jesús.

lunes, 24 de mayo de 2021

CONSCIENTES DE TU PRESENCIA, SEÑOR

 

Es el momento clave y último de Jesús - encarnado en Naturaleza humana - aquí en este mundo. Crucificado y a punto de expirar, mira a su Madre y, viendo a Juan - el discípulo amado - nos la ofrece como Madre.

¡Qué gran regalo! María, la elegida para ser la Madre de Jesús, el Mesías enviado por el Padre, regalada por su Hijo, Dios y Hombre verdadero, a todos los hombres. Aceptar a María como verdadera Madre es un acto de fe y una hermosa suerte. Porque, nada se puede comparar, después del Hijo, a tener una Madre como María en el Cielo.

Una Madre que nos quiere; una Madre que nos acompaña; una Madre que intercede por cada uno de sus hijos; una Madre que nos fortalece y nos ayuda a confiar en su Hijo; una Madre que nos ayuda a, como dice el Papa Francisco, a dejarnos tocar por su Amor,  para que podamos tocarlo en la fe; una Madre que nos enseña a ser obedientes, a confiar y a perseverar en su seguimiento hasta el final. 

Porque, en el final de nuestros días, Jesús estará también con nosotros a pie de nuestra cruz para liberarnos de la muerte. Gracias Madre por mostrarnos el camino. María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros. Amén.

jueves, 15 de agosto de 2019

LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELOS

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Lc 1,39-56
Celebramos la Asunción de María, Madre de Dios. Porque, si fue la madre del Hijo, es decir, del Dios hecho Hombre, es la Madre del Dios encarnado en Naturaleza Humana durante su paso por este mundo y en el que entregó su Cuerpo y su Sangra para ganar para todos los hombres el perdón y la Misericordia del Dios Padre. Por eso, decimos que María es Madre de Dios y también Madre nuestra
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María es Madre de la Persona de Jesús, que es Divina. Una Divinidad sola en la que coexisten dos Naturaleza, la propiamente Divina, y también la Humana. Y María es Madre de esa Persona en cuanto a su Naturaleza Humana y durante ese tiempo terrenal en el que vino a salvar a todos los hombres y mujeres. Por lo tanto, Madre de Dios también, puesto que Jesús, no sólo tiene Naturaleza Humana sino también Divina. Y es un gran honor que el Señor, desde ese instante de su Muerte en la Cruz nos la ha dado como también Madre nuestra.

Hoy celebramos su Asunción a los cielos en cuerpo y alma. Y la veneramos como a una Madre que intercede por nosotros y que nos alumbra y muestra el camino para llegar a su Hijo. María es la antesala de nuestro encuentro con Jesús, porque, ella fue la puerta de entrada en este mundo donde el hombre estaba sometido al poder del mal. María ha dado a luz al vencedor de la muerte para traernos la vida. Y a ella le pedimos su intercesión para que también nosotros nos abramos a esa luz que, por medio de ella, ha llegado hasta nosotros.

María se ha fiado y ha creído en el Señor. Y todo se ha cumplido en el tiempo. Creamos también nosotros en la Palabra del Señor y abramos nuestros corazones para que la Palabra germine en nosotros y demos también a luz a un nuevo corazón y a un hombre nuevo que, como su Madre, María, crea en la Palabra del Señor.

sábado, 8 de diciembre de 2018

MARÍA, LA INMACULADA

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Estaba ya profetizado por el profeta Isaías: Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel - Is 7, 14 - y en su momento oportuno se ha cumplido. ¿Acaso no es esto un milagro, o es que Isaías era un vidente que se adelantaba a muchos siglos a este acontecimiento? ¿No es esta profecía y luego el acontecimiento que lo verifica y lo hace realidad lo suficientemente testimonial que prueba lo profetizado? ¿Acaso lo que quieren pruebas no les basta ésta?

María es la elegida para tan alta misión y le responde afirmativamente a Dios. María no le falla a Dios y corresponde con su Sí decidido y entregado a su llamada. Acepta su misión y deja todo. Tenía su proyecto, quizás como todos, y lo deja por atender a lo que Dios le pide. Posiblemente le temblaron las manos por lo que le hacía a José, su futuro esposo, pero decidió seguir el Plan de Dios.

Lo deja todo y sigue la Voluntad de Dios. Responde a su llamada, que no está exenta de dificultades y riesgos. Rompe, aparentemente, en principio, su compromiso con el bueno de José, y se pone en boca de sus familiares, su entorno y todo el pueblo que conocían su compromiso de desposada. Y no tiene mucha defensa, pues de explicar su llamada la tomarían por loca, el primero José. Y es que los planes de Dios no los entienden los hombres.

Ahora, llegado a este punto tratemos de volver la mirada hacia nuestro interior. ¿Tengo yo algún proyecto? ¿Estoy acomodado, instalado en él y en mi vida? ¿Estoy disponible, receptivo y atento a escuchar la llamada de Dios? ¿Experimento su presencia en el camino de mi vida? Dar respuesta a estos posibles interrogantes con serenidad y a la luz del Espíritu Santo nos puede ayudar a vernos por dentro, a pararnos y reflexionar sobre nuestro camino y la medida de nuestra fe.

 María, la Virgen y Madre de Dios, nos puede servir de modelo y orientación para motivarnos y responder también nosotros a la llamada del Señor. Sin lugar a duda que nos habla, pues somos sus criaturas y, por nuestro bautismo hemos quedado configurados por el Espíritu Santo en sacerdote, profeta y rey, y tenemos una misión que realizar y discernir cómo llevarla a cabo. No será nada que no podamos realizar, porque Dios, nuestro Padre Bueno,  no nos pedirá más de lo que nos ha dado y podamos hacer.