domingo, 14 de junio de 2026

JUNTO AL PADRE

Mt 9, 36-10, 8

Hay momentos en nuestra vida en los que sentimos necesidad de acompañamiento, consejo y protección; alguien que nos ayude a centrarnos y a retomar el buen camino.

Es fácil perderse cuando optamos por mirarnos el ombligo en exceso y creernos suficientes y mejores.

Es ahí cuando necesitamos la cercanía de un padre que nos aleccione, nos asista y nos proteja desde la cercanía.

Ahora ese silencio se transformaba en aceptación. Flotaba en el ambiente un sentimiento de acompañamiento, de compasión, de confianza y de, simplemente, permanecer a su lado.

No se trata de venir a darle solución a los problemas, sino de hacerse prójimo del otro y acercarse a él.

Un aproximarse desde el corazón que muchas veces solo podrá acercarse para que el otro o la otra sientan que alguien está a su lado, y además, gratis.

La cercanía al Padre no nos encierra en una seguridad cómoda, sino que nos impulsa a la misión.

sábado, 13 de junio de 2026

LA INQUIETUD DEL ENCUENTRO CON EL SEÑOR

Lc 2, 41-51

No entiendo, se decía Pedro, cómo muchos pasan la vida sin plantearse qué hay detrás de la muerte. Dan por seguro que todo se acaba ahí.

Pedro comprendió entonces que la fe necesita alimento y cercanía. Cuando nos alejamos de Dios, las preocupaciones del mundo nos distraen y acabamos instalándonos en la rutina cotidiana.

Custodiar la Palabra de Dios es recibirla en nuestro corazón, pero es necesario prepararlo para recibirla. Y eso exige meditarla, leerla a diario y tratar de escenificarla en nuestra vida.

Y María es referencia y ejemplo para nosotros, sus hijos.

viernes, 12 de junio de 2026

LA GRANDEZA DE LO PEQUEÑO

Mt 11, 25-30

No resulta nada fácil encontrar la paz y el gozo de sentirse feliz.  Muchos la han buscado en el poder, en el dinero y en todo lo que el mundo les ofrece, sin encontrarla.

Es verdad que los primeros pasos son engañosos y, tras la apariencia de un espejismo, la realidad vuelve al primer plano de la vida.

La felicidad no está en las cosas de este mundo, ni tampoco en aquellos que la buscan en la suficiencia.

El Evangelio nos dice, precisamente, que el Padre revela sus misterios a los pequeños (cf. Mt 11,25). No se entra en el Reino por la autosuficiencia, sino por la pequeñez recuperada del corazón creyente.

Aquellas palabras de Manuel hicieron bajar la cabeza a Samuel. Él se había jactado de ser poderoso y hasta prepotente. Presumía de no necesitar nada ni de nadie. Se bastaba a sí mismo.

Manuel había dejado marcado el camino. Ahora nos toca a nosotros encontrarlo tras los pasos de Jesús: Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

jueves, 11 de junio de 2026

ZONA DE CONFORT

Mt 5, 20-26

Sebastián no se atrevía a salir de su estado de confort. Allí se sentía bien y su instinto se resistía a atreverse a experimentar nuevas aventuras.

Consideraba que era una buena persona y eso le bastaba.

La cara de Pedro se había transformado. Ahora comprendía que no solo era posible avanzar en santidad, sino que era una realidad. Con el Espíritu Santo podemos convertir lo pequeño en grande.

Es evidente que nuestro ser cristiano nos exige avanzar. Y sin el concurso del Espíritu Santo no avanzamos. Está dentro de nosotros desde el instante de nuestro bautismo y en actitud de espera.

Dependerá de nosotros abrirnos a su acción y cooperar con su gracia.

Sin dejarnos conducir por Él, terminamos confiando demasiado en nuestras propias fuerzas; con Él, avanzamos y el corazón se transforma.

miércoles, 10 de junio de 2026

EL ESPÍRITU DE LA LEY

Mt 5, 17-19

Hay corrientes que consideran verdadero aquello que aprueban las mayorías o aquello a lo que los parlamentos dan luz verde 

Y, en consecuencia, se legislan leyes que normalizan la ilegalidad o autorizan la muerte.

En muchos lugares se presentan como derechos prácticas que atentan contra la vida humana, y los gobiernos las legitiman. Esa, al parecer, es la ley, pero no es lo correcto ni la verdad.

No son las reglas las que rigen la vida de los hombres, sino el espíritu de esas leyes que se sostienen en Dios.

Todos quedaron consternados y confusos. No sabían qué decir; mas no llegaban a entender la ley y la verdad.

Había quedado claro que la aprobación de una mayoría no convierte automáticamente una ley en verdadera ni en justa.

El sentido pleno de la ley no está en seguirla al pie de la letra, sino en comprender el espíritu que la anima y la orienta hacia el bien. 

La legitimidad de una ley no depende únicamente de su aprobación formal, sino de su conformidad con la verdad, la justicia y la dignidad humana. 

martes, 9 de junio de 2026

SAL Y LUZ

Mt 5, 13-16

Hay momentos en que percibo mis miserias y me parece imposible ser sal para dar sabor o luz para iluminar a los diferentes ambientes de este mundo.

Me sorprende leer en Mt 5, 13-16 cómo el Señor me considera luz y sal, obviando mi impotencia.

Confieso que no entiendo esa confianza que el Señor pone en cada uno de nosotros.

Pedro se dio cuenta de que el Señor confía en nosotros, y que no debemos contradecirle, pues si Él lo cree es porque podemos.

Otra cosa será que, por nuestra condición de ser libres, no queramos colaborar.

Señor, ayúdame a aceptar lo bueno, a dejarme llenar e impactar por tu Palabra, a mirarme como Tú me miras. A recibir el afecto de los demás no con desconfianza, sino con humildad y sencillez, y así, acercarme a ellos como Tú lo harías.

lunes, 8 de junio de 2026

BIENAVENTURADOS

Jorge pensaba que la felicidad la daba el dinero. Si no plenamente, sí se aproximaba bastante, pues con él se conseguía casi todo.

La clave estaba en acumular todo lo que se pudiera. No le importaba de qué manera, sino poseer cada vez más.

Concentró su vida en alcanzar ese objetivo y, después de mucho trabajo, se había convertido en un hombre rico.

Fueron unos días felices y de gran alegría, pero a medida que pasaba el tiempo, el entusiasmo, poco a poco, fue decayendo. Jorge empezó a descubrir que, a pesar de conseguir muchas cosas con el dinero, no era del todo feliz.

Ocurrió que un día tropezó con un indigente que, acurrucado en una esquina, tiritaba de frío. Le miró con cierto desprecio, pero, tras unos pasos, se volvió y sintió compasión.

No sabía explicar, contaría más tarde, qué le impulsó, ni cómo se desprendió de su abrigo, y menos lo que le movió a ponérselo en la espalda de aquel indigente.

Pero lo que sí experimentó y nunca pudo olvidar fue esa sensación de gozo que le inundó todo su ser hasta lo más profundo de su corazón.

Todos estaban asombrados por el cambio que había dado aquel Jorge que ellos conocían y el que estaba delante de ellos ahora.

No hablaba de lo que le habían dicho, sino de su propia experiencia. Había encontrado la felicidad no en el dinero, como él pensaba, sino en el dar y darse.

Ahora, no solo era feliz, sino que se sabía «bienaventurado».