viernes, 7 de septiembre de 2012

CADA COSA A SU DEBIDO TIEMPO...


 - Lucas 5, 33-39. Luego le dijeron: "Los discípulos de Juan ayunan ...
porque dos cosas no se pueden hacer a la vez. Hay un tiempo para reflexionar, otro para realizar tareas de limpieza; otro para la tarea de higiene, de trabajo, de...etc. Hay un tiempo, vital y sin el que no podríamos hacer nada, para hablar con Dios. ¡Lo necesitamos irrevocablemente!

Pero eso significa que cada tiempo trae consigo lo que demanda. Y unas veces será alegría, fiesta y diversión, y otras será descanso, reflexión y oración. Y no faltará el momento de tristeza, del sacrificio y ayuno que en su momento las circunstancias demanden. Todo tendrá su hora, pero lo verdaderamente importante será que esa hora la vivamos, ya sea alegría o tristeza, en la presencia del Señor.

Porque cuando compartimos la alegría, toca alegrarse en y con el Señor, y cuando llega el momento de compartir la pasión, nuestra propia pasión, con el Señor, toca ofrecérsela, ayunar y aceptar esos momentos de sufrimiento.

Hoy te pedimos, Señor, la gracia de sabernos en tu presencia, de tomar conciencia que tu Gracia nos sostiene y que en las penas y las alegrías Tú nos acompañas y nos confortas. Amén.

jueves, 6 de septiembre de 2012

BOGA MAR ADENTRO

 - ... estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; ...
Es lo que Jesús le dijo a Simón, pero, ¿no me dirá lo mismo a mí ahora? Porque debo considerar que Jesús sigue hablando ahora y en este momento y a mí. Posiblemente no le escuche o no quiera entenderle, pero seguro que me habla.

Ocurre también que quizás no le ofrezco mi barca o se la ofrezcon con condiciones. Tampoco le invito a subir sino cuando me interesa y conviene. Es una barca que no está disponible y tiene sus propios proyectos y planes. Dificilmente en ese tipo de barcas se subirá Jesús, y no porque no quiera hacerlo sino porque yo no le dejo según su Plan sino el mío.

Necesito fiarme de Jesús y dejar mi barca en sus Manos. Ponerle el timón de mi vida a su disposición y dejarme guiar según el rumbo que Él quiera orientar y seguir.

Ilumina, Señor, mi entendimiento para que sepa distinguir que ese tu Plan es el mejor plan de mi vida, y dame la sabiduría de descubrir que en eso está toda la riqueza y el verdadero tesoro de mi vida. Amén.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

SERVIR ES AMAR...

 - Evangelio según San Lucas 4,38-44. Al salir de la sinagoga, entró en la
y amar se concreta en servir a los que tienes cerca, a tu lado, en tu vida. Porque al Señor no lo podemos atender, pues está a la derecha del Padre y eso no está a nuestro alcance. Ahora, eso sí, es en los demás donde podemos concretar nuestro amor al Señor, ¿cómo?: "Amándolos, es decir, sirviéndolos".

Por eso, esta mañana, por la Gracia de Dios, celebrando entre ocho personas, más el sacerdote que la preside, la Eucaristía, pura Gracia, me vino por obra del Espíritu, no por obra mía, que si no somos capaces de servirnos entre nosotros, nuestra ofrenda al Señor queda desvirtuada, desencarnada, y no obtiene las gracias respectivas del Padre.

Porque mi experiencia surgió de experimentar cómo entre las ocho personas muy pocos nos saludamos y tomamos conciencia que en cada uno estaba el Señor. ¿Cómo puedo presentarme cara a cara con el Señor si ignoro, aunque sea inconscientemente, al hermano? Supongo, pensaba, que el Señor me daba un tirón de orejas y reprendía mi oración.

El servicio es el modo que escogemos para agradecer a Dios su amor y para manifestarle que nosotros también le queremos. Así, Jesús sirvió a la suegra de Pedro, y ella escogió servirles para corresponder a su agradecimiento.

Servir es la forma más bella de amar, de decir "te quiero, te amo". El sello que mejor distingue a un cristiano es seguir la senda de Aquel que no vino a ser servido sino a servir (tomada del comentario de Orar y celebrar). 

Dame la fuerza y la voluntad, Señor, de amarte en los hermanos sirviéndolos, porque la prueba más grande de mi amor será servir como Tú, Señor Jesús, nos has servido por el amor del Padre. Amén.

martes, 4 de septiembre de 2012

HABLA CON LA AUTORIDAD QUE...

 - Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4,31-37.


sale de la Verdad, porque solo, la Verdad, está en Él. Jesús es diferente: su humildad, su sencillez, su interés por hacer el bien desvinculado de toda búsqueda o beneficio particular. Jesús tienen un claro objetivo y ese es el amor. 

Ama de forma generosa, desinteresada, fuera de clases, de élites, de prioridades. El hombre y la mujer son su única pasión y por ellos ha venido a entregar su vida. Está presto a defenderlo, a ahuyentar espíritus inmundos, a liberarlos de toda influencia maligna y a establecer el Reino de su Padre Dios.

Habla con la autoridad que le viene dada desde lo Alto, y todos quedan asombrados de sus palabras y de sus obras. Indudablemente, no tienen palabras para expresar lo que ven y la fama de Jesús crece por toda Judea. 

Sin embargo, no responden con el cambio de vida que supone tales acontecimientos y el poder observarlos y ser testigos no les mueven a conversión. Y, lo peor, no es pensar que eso corresponde a tiempos lejanos y pasados, hoy está sucediendo. 

¿No se te ocurre pensar que Jesús te está hablando y asombrando con las cosas que suceden a tú derredor? Quizás lo ves y lo observas, pero no pasas del asombro ni te interpelas más. No adviertes la presencia del Maligno que nos invade y nos arrastra confundiéndonos. Procura tenernos muy ocupados y distraídos para que no pensemos.

Sí, no lo dudes, Jesús está entre nosotros y sí está continua haciendo lo mismo pues no puede ser de otra forma. Amén.

lunes, 3 de septiembre de 2012

LA VERDAD DUELE Y CUANDO...

- Lc.4,16-30. Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y...
no se acepta genera envidias, disputas y hasta muertes. La verdad no puede ser vencida. Y esto sucede a diario y en muchas comunidades. La Iglesia no está exenta de ello. El enviado, el Mesías está pensado en la mente de cada uno, no se acepta que sea de otra forma. Nos adelantamos a la Voluntad del Padre.

Y más difícil se nos hace cuando el Mesías esperado se nos presenta en un hombre cercano, humilde, sencillo, sin notables diferencias a primera vista. Y es más, hijo de José y María, gente conocida, sencilla y humilde del pueblo. ¿Cómo va a ser este el Mesías  esperado?

Supongo que a mí me hubiese pasado lo mismo. ¿Sería yo capaz de aceptarlo en la sociedad de aquel tiempo? Pero ya no se trata de algo pasado y lejano, sino de hoy mismo, en este momento presente. Me toca ahora decidir: ¿Creo que Jesús, el Mesías, es aquel hijo del carpintero José? ¿O por el contrario mantengo mis dudas y mi forma de pensar?

No es cuestión de discernir si lo es o no, más bien se trata de responder con la vida y con mis actos. Mi forma de vivir, de obrar, de ser es la que irá expresando y conformando mi respuesta y mi elección. Ese sentir y obrar serán los que aceptarán a Jesús por el verdadero Mesías esperado.

Danos, Señor, un corazón puro, sencillo, humilde y sabio para ver y entender la luz de tu Palabra y que Ella sea la que alumbre mi vida, tanto en el sentir como en el obrar. Amén.

domingo, 2 de septiembre de 2012

EN EL CORAZÓN ANIDAN LAS...

 - Mc 7, 1-8.14-15.21-23.
buenas y malas intenciones, de tal forma que según sea la intención así será el acto en cuanto a bueno o malo. Por eso, lo importante es el corazón pues en él se hunden las raíces de nuestra bondad o maldad.

Y es que ocurre que cuando hacemos algo malo, antes esa intención maligna se ha generado y consumado en lo más profundo de nuestro corazón. Lo que prima es la intención antes que el acto en sí. De tal manera que no determina la culpabilidad el hecho material, sino la intención de ese acto.

Así, aquel que haya cometido algún acto malo ignorantemente, está fuera de toda culpa, pues no es responsable de tal acto. De la misma forma, cuando siendo responsable no se ha perseguido esa intención que luego se hace realidad, también se está fuera de toda culpabilidad.

Sí es verdad que habrá responsabilidades de imprudencia, ignorancia o negligencia. A veces somos temerarios en nuestras acciones sin calibrarlas prudentemente, pero de eso a ser responsables directos y mal intencionados va un abismo.

Por todo ello, Jesús nos advierte que lo que entra de fuera no es la raíz de nuestros pecados, sino todo aquello que se genera en lo más profundo de nuestro corazón. No solo consiste en el hacer sino que es más complicado, pues el pecado empieza en el corazón, y se puede haber cometido aunque no se haga.

Sólo se me ocurre, unidos a todos lo que quieran sumarse, pedirte, Señor, que nos des la fuerza, la luz y la capacidad de ser tan bien intencionado y justo para que todos los que se acerquen sientan tu presencia y no la nuestra. Amén.

sábado, 1 de septiembre de 2012

TALENTOS EN AMOR...

400 × 218 - Mateo 25, 14-30. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

porque cuando vives en el amor derramas amor, y donde hay amor hay servicio, hay entrega, hay disponibilidad, hay actitud que dan frutos. Y esos frutos son la consecuencia de los talentos que cada uno haya recibido.

Pero ocurre que muchas veces enterramos ese amor bruto tal y como lo hemos recibido, y lo guardamos para gozar simplemente nosotros de forma egoísta. Ese talento se queda estéril y baldío. No produce, no presta servicio, no está dispuesto a la entrega ni al ofrecimiento. Permanece oculto, enterrado.

Sin embargo, el dueño de ese talento sí se beneficia de los talentos de los otros. Él si recoge el beneficio que otros talentos dan. Recibe pero no quiere dar. Nuestro sentido común nos dice que eso está mal, y por eso el supuesto dueño de la hacienda reprende al que ha ocultado y guardado su talento.

Los talentos recibidos nos han sido dados para que sus beneficios, que los deben dar, reviertan en el beneficio de los demás. Y eso pasa por ponerlos en servicio a pesar del riesgo de perderlos en el intento. No importa siempre que se haya hecho con la sana intención de buscar lo mejor, el bien común de todos. El Dueño sabrá recompensarnos.

Rentabilicemos al máximo nuestros talentos. Descubramos cuáles son los nuestros. No nos quedemos en lloros y lamentaciones, ni en fracasos pasados o miedos y complejos futuros. Confiemos en el Señor y en sus Manos demos al máximo los frutos que nuestros talentos nos permiten. Amén.