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| Lc 14, 1-6 |
La vida tiene muchas miradas. Todo dependerá de la intención de quien la mire. Hay quien la mira con ternura y compasión y hay quien la mira con egoísmo y malintencionadamente.
Quien mira la vida desde el egoísmo piensa sobre todo en sus propios intereses y acaba poniendo a los demás a su servicio. Quien la mira con bondad y compasión procura descubrir qué necesitan los otros y cómo puede ayudarles
Eso es precisamente lo que denuncia Jesús en el evangelio de Lc 14, 1-6 cuando dice:
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía y, tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y fariseos:
—«¿Es lícito curar los sábados, o no?».
Ellos se quedaron callados.
Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.
Y a ellos les dijo:
—«¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca enseguida, aunque en día de sábado?».
Y no pudieron replicar esto.
La pregunta parece referirse al sábado, pero en realidad va mucho más lejos. Jesús está preguntando qué ocupa el centro de nuestra vida: la norma o la persona; el cumplimiento o la misericordia; aquello que siempre hemos hecho o la necesidad concreta de quien tenemos delante.
Jesús no desprecia la ley. Lo que rechaza es una interpretación de la ley que impida hacer el bien. Por eso toma al enfermo, lo cura y lo despide.
Hay situaciones en las que nosotros también podemos tener perfectamente claras las normas y, sin embargo, no saber qué necesita la persona que tenemos al lado.
Podemos cumplir horarios, organizar nuestras casas, mantener nuestras costumbres y hacer correctamente nuestras tareas y, al mismo tiempo, pasar junto a alguien que necesita ser escuchado, acompañado o simplemente tratado con un poco más de delicadeza.
A veces esperamos una ocasión extraordinaria para vivir la caridad cuando la mayor parte de la caridad se juega en cosas pequeñas: en cómo respondemos, cómo escuchamos, cómo hablamos de alguien cuando no está presente, cómo acogemos sus limitaciones, cómo interpretamos sus errores.

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