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jueves, 29 de octubre de 2026

PELIGROS Y RECHAZOS

Lc 13, 31-35

A lo largo de la vida aparecen peligros que amenazan nuestra estabilidad interior: el pecado, la mentira, la tentación y todo aquello que nos aparta de la verdad y abre la puerta al odio, la venganza y el enfrentamiento.

Frente a estas dificultades, la verdad se alza como un baluarte de salvación. Acogerla y vivir conforme a ella nos ayuda a vencer aquello que divide al hombre y dificulta una convivencia pacífica. 

Para el cristiano, esa verdad tiene un rostro: Jesucristo, que nos conduce a Dios y nos enseña a vivir en el amor.

Hoy, como ayer, el hombre se ve amenazado por las tentaciones que anidan en su corazón y en él se cierne la lucha de despojarse de todo eso que le aparta de la verdad y, sobre todo, de Dios, la Verdad absoluta.

En el evangelio de hoy —Lc 13, 31-35— Jesús, en respuesta a unos fariseos que se le acercan a decirles: «Sal y marcha de aquí, porque Herodes quiere matarte», les dijo:

Este lamento revela la ternura maternal de Dios. En sus palabras, se percibe el dolor de Jesús ante la negativa de Jerusalén a aceptar su amor y protección.

El Señor desea proteger, reunir y salvar, pero no fuerza la respuesta del hombre: «No habéis querido». Respeta nuestra libertad, aunque le duela que nos cerremos a su amor y suframos las consecuencias de alejarnos de Él. 

La desolación de la que habla Jesús no revela una falta de amor por parte de Dios, sino la tragedia de un corazón que se resiste a acoger la gracia.