martes, 21 de junio de 2011

EN LAS DIFICULTADES SE ENCUENTRA EL CAMINO (Mt 7, 6. 12-14)


Se hace difícil negarse, sobre todo cuando la negación consiste en verte a ti mismo como un ser inacabado, imperfecto, lleno de apegos y obstáculos que te impiden darte y servir a los demás como te gustaría que te sirvieran a ti. Pero, más difícil es todavía observar que otros te lo echan en cara y tienes que reconocerlo y aceptarlo.

Y se hace más difícil porque eso ayuda poco. Cuando te lo dicen en tu propia cara y no aceptan que eres así, duele mucho más. Porque te ves impotente de cambiar y se te hace todo cuesta arriba. Necesitas tiempo y comprensión para ir, poco a poco, venciéndote a ti mismo y encontrando las fuerzas necesarias para poder superarte.

JESÚS tuvo mucha paciencia con los Apóstoles, y nuestro PADRE DIOS nos espera y soporta de forma misericordiosa, a pesar de nuestro rechazo e indiferencia, incluso de insultos y desprecios. El hijo prodigo no esperaba ser recibido como el padre lo recibió. Esa debe ser la manera de comportarnos con los demás. De forma paciente y misericordiosa.

Quizás, muchos se pierden en la oscuridad porque no reciben la luz que les ayude a alumbrar sus vidas. Entrar por la puerta estrecha supone tener paciencia con aquellos que nos hacen la vida más dura y la carga más pesada. Busquemos aliviarla en CRISTO.

Dame SEÑOR la fuerzas necesarias para soportar
con paciencia y paz todos los avatares,
dificultades y obstáculos que 
la vida me depara.

Y dame la Gracia de poder superarlos injertado
en TI y guiado por el ESPÍRITU SANTO. Es
el único camino que me conduce a
encontrar y atravesar esa 
puerta estrecha que
me lleva a la
verdadera felicidad. Amén.

lunes, 20 de junio de 2011

NUESTRO IDEAL ES LA VIDA DE LA GRACIA (Mt 6, 19-23; 6, 24-34; Jn 3, 16-18; Mt 7, 1-5)


Los compañeros y hermanos en XTO.JESÚS que acostumbren a leer a diario este blog, habrán observado que desde el jueves, 16, no he reflexionado o meditado hasta hoy. La razón es magnífica y, afortunadamente, Gracia de DIOS, pues he estado en un Cursillo de Cristiandad, concretamente el nº 45, mixto de Lanzarote celebrado en Nazaret.

Obvio es, pues, derramar lo que el ESPÍRITU ha suscitado en mí estos hermosos días, que por otro lado, están contenido en el Evangelio correspondiente a esos días, pues cada día en el Cursillo celebramos la Eucaristía correspondiente. Antes, agradecer en el ESPÍRITU SANTO, sus oraciones y sacrificios en petición para que la Gracia de DIOS se derrame en todos los que de alguna forma participamos en ese Cursillo.

No nos cabe ninguna duda que el hombre, por el hecho de ser hombre, busca ser feliz. Es algo que está impreso y sellado irrevocablemente en su corazón. Y esa felicidad no la puede alcanzar sino en DIOS, porque de ÉL ha venido, y a ÉL volverá.

El mundo en el que vivimos es finito. Ha sido creado para servirnos durante nuestro paso por esta tierra. No tiene otra finalidad. Por lo tanto, hacer de eso un fin y buscar en ello la felicidad es cosa inútil, entre muchas razones porque nosotros estamos llamados a una vida eterna, para SIEMPRE, y el mundo que nos sirve como medio para vivir es finito, sólo nos sirve mientras peregrinamos a nuestra verdadera meta.

Por lo tanto, elegir otros dioses como el dinero, poder, bienes...etc, es perder el tiempo. Son tesoros corruptibles que tienen sus días contados y que nos distraen de nuestro verdadero Ideal. Sólo DIOS basta y esa es nuestra verdadera elección, pues es la única que responde a nuestro mayor deseo: "Ser feliz eternamente".

Pero, nuestra pobreza y pequeñez nos impide comprender y entender tan alto Misterio. Es el ESPÍRITU SANTO quien nos irá, en la medida que nos dejémonos iluminar, alumbrando la verdad de ese gran Ideal al que todos estamos llamados: "La Vida de la Gracia". A nosotros solo nos debe importar ponernos en sus Manos, sin atrevernos a juzgar, para que la acción del ESPÍRITU nos transforme y nos haga hogueras ardientes en el Amor del Único y Eterno SEÑOR.


Sé, SEÑOR, que mi vida será un caminar
corriente arriba hacia TI. Y, también
sé, que siendo difícil ir contra
corriente, otros seres creados
por ti lo consiguen, por
ejemplo el salmón.

¿Por qué, entonces, yo no puedo
conseguirlo, y más con tu
sabiduría y fortaleza?

TÚ me invitas a hacerlo, a recorrer 
el camino sin miedo y con la 
esperanza de saber que
contigo mi victoria 
es segura. Amén.

jueves, 16 de junio de 2011

CONVERSIÓN ES ALCANZAR EL PERDÓN (Mt 6, 7-15)


Ninguno de mis actos, por mucho amor que puedan contener, tendrán sentido si no soy capaz de perdonar a los demás en la misma medida que me perdonan a mí. Porque si yo acepto que otros me perdonen, pero yo no perdono, estoy proclamando mi superioridad y favores, mis desigualdades, mis privilegios y diferencias con los otros. 

Ser amado y no amar es descubrir dentro de mí la soberbia de exigir derechos, favores, mimos y diferencias que me señalan como egoísta e infantil, estancado en mis primeros años en que lo necesitaba todo. Ser amado implica la capacidad de devolver ese amor de forma voluntaria y libre. No exigido sino dado como inercia de que al dar recibes más todavía.

Ser perdonado y no perdonar significa que todavía no hemos madurado en ese amor libre y voluntario de darme en gozo y generosidad. Ser perdonado y no perdonar es considerarme con derechos pero no con deberes. Ser perdonado y no ser capaz de perdonar es excluirme de los humildes y de los pobres, es excluirme de los necesitados de perdón y, por tanto, considerarme con mérito para ser perdonado, pero no para perdonar.

Ser perdonado, pero no perdonar es realizarme como mal hijo, pues siendo perdonado por sus padres no es capaz de perdonar a sus hermanos. Se experimenta como hijo con derechos, cuando todo le ha sido dado, y no como hermano del mismo PADRE, del que todo lo hemos recibido gratuitamente.

Asistir perplejos al perdón de quien, habiéndomelo dado todo gratuitamente, me perdona, a pesar de mi mala administración, desprecio y olvido, entregándose a una muerte de Cruz y abandono, suscita en mí que devuelva lo recibido de la misma forma a los demás, es decir, perdonando.

Ayúdame, PADRE, al perdonar como TÚ perdonas,
que siendo TÚ Dueño y Señor de mi vida,
aceptas mi indiferencia, mi egoísmo
y mi soberbia. Amén.

miércoles, 15 de junio de 2011

TODO SEA DADO GRATUITAMENTE (Mt 6, 1-6. 16-18)


Ocurre que cuando lo que se hace se dice o se quiere publicitar, descubrimos que queremos pregonarlo a los cuatro viento. Y si pregonarlo es porque buscamos, aunque de sin darnos cuenta, nuestra fama, nuestro prestigio y nuestro propio mérito. Pues bien, ya tenemos nuestro premio, ¿qué más queremos?. Ya estamos pagados.

Realmente, nuestros actos no tienen un sentido de gratuidad y de, por tanto, amor, sino que van movidos por nuestro egoísmo de obtener la ganancia de ser admirado, considerado y tratado con honores. La gratuidad de nuestro obrar se mide por el desapego y el interés de que lo que hacemos quede en la oscuridad, en el olvido, en el anonimato de quien lo hace. Ese olvido de mí mismo determina la cantidad de amor con la que me doy en mi servicio y entrega.

Mi público es mi PADRE DIOS , y ÉL sólo debe importarme que juzgue y vea mis actos, pues ÉL sólo puede llegar al fondo de las intenciones de mi corazón. Por lo tanto, cuando haga limosna, oraciones o ayuno no debo anunciarlo ni ponerme en lugares de privilegios o mostrar mi faz cansada para ser destacado por mis actos. Mi PADRE que está en lo secreto lo sabe y me recompensa. Mi único público debe ser mi PADRE DIOS.

DIOS mío, que nada mi importe fuera
de TI. Que todos mis actos sean
fiel reflejo de los tuyos, y
lo único que persiga
sea servirte en
tu presencia. Amén.

martes, 14 de junio de 2011

NO MEREZCO SER LLAMADO TU HIJO (Mt 5, 43-48)

"Amad a vuestros enemigos"

Cuando después de haber derrochado todo lo que me ha sido dado gratuitamente, de creer que verdaderamente me correspondía y eran míos, incluso que me los merecía, me doy cuenta que todo me ha sido dado por amor y gratuitamente. 

Y cuando tomo conciencia de eso percibo humildemente mi pequeñez y que todo pertenece y es Gracia del PADRE. Es así como el hijo prodigo inicia su conversión y su regreso con la actitud de ser considerado, no ya hijo, sino siervo. Y todos sabemos lo que sigue después.

Si DIOS me ama de esa manera, cuando no merezco ser amado así, ¿cómo no voy yo intentar amar de esa manera a aquellos que incluso me odian y me hacen mal? Creo que en la parábola del hijo prodigo tenemos la explicación de esta Palabra que el SEÑOR nos dirige hoy a cada uno de nosotros.

Enciende en mí, SEÑOR, la luz que ilumine
mi vida para tomar las fuerzas de
perdonar como TÚ me 
perdonas. Amén.

lunes, 13 de junio de 2011

EL ODIO ES VENCIDO POR EL PERDÓN (Mt 5, 38-42)

“Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente, pero yo...

Según tú me hagas, yo te haré. Si tú has matado a muchos de mi partido, yo tendré que matar, y vengarme, a muchos de tu partido. Es la historia de las dos Españas o la historia de muchas familias y de muchos pueblos. Es la justa medida de pagar con la misma moneda que has comparado: "ojo por ojo, o diente por diente".

Sin embargo, esa ley o sentencia experimenta un vacío que no soluciona nada, pues después de su mucha aplicación las heridas siguen abierta, incandescentes, al rojo vivo. Y en la medida que se abunda más en ella, más al rojo vivo se ponen. La venganza y violencia no curan sino que engendran más venganza y violencia. Todos lo hemos experimentado, pero, a pesar de eso, nos vemos impotente para reconducirnos y superarnos. Necesitamos ayuda.

Poner la otra mejilla y no responder a la agresión debe estar apoyado en la verdad, porque con la mentira, a pesar de no responder en violencia, estamos generando otro tipo de violencia que concluye en las mismas consecuencias de venganzas y odios. 

Por eso, contra la muerte y asesinatos de tantos niños inocentes en los vientres de sus propias madres, no hay que levantarse en armas, porque eso generaría más violencia y muertes, pero sí, al poner, la otra mejilla, denunciar por qué se mata impunemente a seres humanos que tienen derecho a la vida como los tienes tú o yo. 

Siguiendo la enseñanza de JESÚS, diríamos: ¿Porque me matas si tengo derecho a la vida como lo tienes tú? ¿Porque quieres quitarme la vida que nuestro PADRE DIOS me ha dado igual que a ti? Si he nacido con ciertas minusvalías, que nuestro PADRE DIOS acepta y me quiere, porque sigue, a pesar de todo eso, siendo mi PADRE, ¿por qué tú me quieres matar?

Creo, humildemente,que la Palabra de DIOS hoy nos puede interpelar sobre la actitud de darnos, de ofrecernos, de entregar no sólo la capa o la túnica, sino si es preciso nuestra vida, pero sin dejar de defenderla y de, al poner la otra mejilla, preguntar, ¿por qué me matas?

SEÑOR, que tenga claro que sólo el amor hará
renacer la paz y la concordia. SEÑOR, que
sepa dejarme conducir en paz y amor
ante las acometidas de los hombres.

SEÑOR, dame la sabiduría de ofrecer siempre
la otra mejilla, antes de levantar mi mano
para aplicar la única justicia que los 
hombres sabemos aplicar:
"ojo por ojo y diente por diente". Amén.

domingo, 12 de junio de 2011

SE NOS HA DADO EL ESPÍRITU SANTO (Jn 20, 19-23)


No sólo fue una promesa, que con eso basta viniendo de quien viene, sino que se realizó aquella noche de recogimiento, de oración y de temor. De forma, que sólo en actitud de recogimiento, de deseo y silencio interior, el ESPÍRITU invade nuestra alma y hace morada en ella.

Y así sucedió, de repente un ruido del cielo penetró entre ellos y se vieron llenos del ESPÍRITU SANTO, sintiendo al unisono fortaleza, sabiduría y don de entendimiento de tal forma que todos aquellos que les oían, le entendían en su propias leguas. Todo lo contrario cuando nos alejamos de DIOS, como ocurrió en Babel, sus lenguas fueron confundidas y nadie entendía a nadie.

La experiencia de estar en el SEÑOR, asistido por el ESPÍRITU SANTO, nos une, nos alumbra, nos abre nuestros corazones para que podamos cumplir el: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado".

Gracias, SEÑOR, por tu Luz, por tu cercanía en
el ESPÍRITU SANTO. Gracias por tu fortaleza,
por tu sabiduría y por la Gracia de
alumbrarnos y darnos la paz de
que con nuestro esfuerzo,
recibido de tu mano
generosa, seamos
 capaces de
 proclamar tu Palabra. Amén.