martes, 20 de agosto de 2013

TENER DIFICULTA PARA SER

(Mt 19,23-30)

El que posee poco, poco tiene que preocuparse. Todos sus afanes consisten en el vivir de cada día sin mayores problemas que los del trabajo y la susistencia diaria. Peor lo tienen aquellos que están cargados de pesadas cargas de bienes y riquezas que no les deja cerrar un ojo. Los tienen bien abiertos por muchas razones, pero sobre todo por si alguien osa por apoderarse de algunos.

Los ricos apenas levantan la mirada por encima de sus riquezas. Están entretenidos en guardarlas y, si pueden, aumentarlas hasta el punto de enfrentarse y someter a otros por lograrlo. Las riquezas les vendan los ojos y no ven sino por ellas. Su mundo es un mundo de tener y poseer, y de, cuanto más se tiene, más grande se es. 

Un mundo absurdo, donde todo consiste en amontanar riquezas y bienes efímeros destinados a pasar a manos de otros, a pesar de tus esfuerzos por conservarlos. Tú tendrás que irte, y tus bienes se quedarán aquí para el disfrute de otros. Ellas, las riquezas, te habrán desviado por el mal camino, por el camino de la perdición y la muerte. Te impedirán desapegarte y aligerarte de peso para seguir el verdadero camino que empieza en la puerta estrecha.

lunes, 19 de agosto de 2013

ENTRAR EN LA VIDA


(Mt 19,16-22)

La Vida, la verdadera Vida sólo tiene un camino; sólo tiene una respuesta; sólo tiene una puerta, y esa puerta es la puerta del amor. Sí, una puerta algo estrecha que exige sacrificio; que exige despojarse de tanta gordura que nos pueda impedir el paso a través de ella, pero todo lo bueno cuesta, y aquí se trata de lo Único Bueno, por lo que todo aquello que nos pueda exigir vale la pena sufrirlo y padecerlo.

Sólo hay un camino que es el bueno, porque uno solo es el Bueno. Y ese camino para tomarlo bien y poder entrar es el camino de los diez Mandamientos. Guarda los Mandamientos: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo». 

Sin embargo, no se trata de un cumplimiento de mínimos, sino de una exigencia creciente hasta, por la Gracia de Dios, alcanzar la perfección. Habrá que irse despojando en el camino de todo aquello que nos irá impidiendo ser cada día mejor, para asemejarnos con la Bondad del Padre. Y solo no podremos, pero con la Gracia de Dios y la asistencia del Espíritu Santo podremos ser cada día algo mejor.

domingo, 18 de agosto de 2013

PASIVIDAD E INQUIETUD


(Lc 12,49-53)

El camino exige estar despierto, y estar despierto no consiste en espabilarse para tomar todo aquello que se pone a nuestro alccance y colma nuestras apetencias e intereses. Estar despierto, en término evangelico, es arder por todo aquello que es bueno para el bien común.

No se trata de quemar para consumir o destruir, sino de quemarse en amor para hacer el bien en aras del bien común.. Jesús ardió y arde en deseos de salvación. Salvación para toda la humanidad, por eso, el Evangelio de hoy nos descubre que Jesús no ha venido a traer la paz que este mundo busca y proclama, sino la guerra, división, enfrentamientos... que provoquen la lucha que establece la verdadera paz, la paz que nace del amor.

Déjemos que prenda la llama de fuego en nuestro corazón y arda amorosamente hasta que seamos capaces de provocar que todo el mundo arda de verdadero amor.

sábado, 17 de agosto de 2013

TENER LA FE DE UN NIÑO


(Mt 19,13-15)

Mis razonamientos me alejan de Dios. Y es que no cabe en mi cabeza tanto amor, tanto regalo y tanta misericordia. Si fuera como un niño, quizás todo sería de otra forma, porque los niños no razonan tanto, o no se detienen en ello por su ingenuidad y se fían de lo que le dicen. Sobre todo, si se les dice con tanto cariño y amor.

Sí, creo que hasta que no sea como un niño no podré acoger el amor que el Señor me da. Sólo convirtiendo mi corazón de hombre viejo en un corazón de niño seré capaz de renovarme, convertirme en un hombre nuevo y estar en disposición de entrar en el Reino de los Cielos.

Nunca, desde un corazón viejo, endurecido y apegado a la racionalidad de apoyarse en lo material, en lo tangible, en lo caduco y en lo inmediato, aparente felicidad temporal, podremos encontrar la oportunidad de transformarnos en hombres con corazón de niños.

viernes, 16 de agosto de 2013

SE HA ENDURECIDO NUESTRO CORAZON

(Mt 19,3-12)


Cuando dejas que tu corazón se endurezca empiezas a pensar en ti mismo. Desde ese momento el primero eres tú y el segundo también. Todo gira en torno tuyo y prima tu voluntad. Voluntad que está dirigida por tus apetencias y egoísmos. Sin darte cuenta has convertido tu mundo en un mundo absurdo, caótico y en ruinas, donde prima la ley del más fuerte, del más poderoso y egoísta.

Es la sociedad que estamos construyendo. Padres viejos porque llegan tarde al matrimonio responsable. Planteado como una etapa final donde hay que sentar la cabeza y formar un familia. Padres que deberían ser abuelos. Es decir, sustituimos los padres por los abuelos.

Convivencias pactadas por intereses, por apetencias y por enamoramientos románticos, construidas sobre arenas movedizas manejadas por las pasiones, sentimientos o emociones. Menos por el amor responsable y comprometido. Desde esa visión material, la Voluntad de Dios es algo que estorba e interesa eludir y pasar por debajo la mesa. El mundo guiado por ciegos va camino de la perdición.

Dios ha revelado su Plan y su Voluntad sobre el hombre y la mujer, pero el hombre, más fiel a sus pasiones e irresponsabilidades, desobedece la Voluntad de Dios. Así vemos y experimentamos las consecuencias que se derivan del deseo del hombre de hacer su voluntad.

jueves, 15 de agosto de 2013

¿TAMBIÉN YO ME LO CREO?

(Lc 1,39-56)


María creyó en todo lo que el Ángel le dijo en nombre del Señor; María abrió su corazón humilde y saltó de gozo por haber encontrado Gracia delante de Dios. María posibilita, con su fe, la encarnación de Dios en su Hijo Jesús. María, Madre de Dios y Madre nuestra.

La cuestión es mirarme y ver si mi corazón está dispuesto, como el de María, a responder al Señor de forma afirmativa y según su Voluntad. María nos sirve de ejemplo y nos alienta a que, igual que Ella, por la Gracia de Dios podemos hacer su Voluntad.

María se pone en camino de hacer la Voluntad de Dios yendo presta a servir a su prima Isabel. E Isabel, tocada por el Espíritu Santo, le confirma la grandeza de ser elegida por Dios para ser la Madre de su Hijo Jesús: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

Sí el Señor así lo ha pensado y hecho, tengamos la confianza de que en Él podemos responder como María: "Hágase tu Voluntad", y ponernos en camino de hacerlo. Hacer su Voluntad no es sino tenerlo presente en cada momento de nuestro vivir esforzándonos en pensar y actuar como Él lo haría. Él estará pendiente para asistirnos.

miércoles, 14 de agosto de 2013

DESCUBRIR LA VERDAD


(Mt 18,15-20)

Se hace fastidioso, molesto e incómodo, pero es el único camino válido para descubrir la mentira, el egoísmo y la hipocresía. Hoy, el Evangelio habla muy claro: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano».

La elección esta clara; se puede decir más alto, pero nunca más claro. Si, es verdad que necesitamos paciencia, fortaleza y valentía, pero no estamos solos, el Espíritu Santo nos asiste y nos guía. Antes hemos orado y pedido luz y sabiduría para descubrir la verdad. Y sabemos que todo aquello que pidamos nos será dado por nuestro Padre Dios.

Tengamos confianza en las Palabras de nuestro Señor Jesús: «Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».