sábado, 18 de agosto de 2018

DERECHOS ADQUIRIDOS

Resultado de imagen de Mt 19,13-15
Mt 19,13-15
Se puede decir que vivimos la época de los derechos. Se habla mucho de derechos, pero, quizás, poco de deberes. Deberes que, tanto en cuánto se es responsable tienen mayor aplicación y responsabilidad en sus cumplimientos. Sobre todo respecto a los niños, unos niños que siendo menores están desprotegidos e indefensos.

Jesús salió en defensa de los niños y nos advirtió que tendríamos que ser como ellos para entrar en el reino de los cielos. Defender a los niños era algo en los tiempos de Jesús muy difícil de entender, algo contracultural y contracorriente que exponía tu persona y tu pensamiento. Pero, Jesús, no se detiene y pone a los niños como ejemplos para entrar en el reino de los cielos. 

Porque, los niños representan lo pequeño, lo débil, los que demandan más amor y protección, los que están desamparados y sin voz, incluso en las horas tempranas que viven en el vientre de sus madres. Niños que necesitan tu voz, tu defensa y tu valentía. Jesús, el Señor, nos invita a ser pequeños y humildes como los niños.

Gracias a Dios, hoy, los niños, ya gozan de ciertos derechos y privilegios. Son preferentemente llamados a ser los primeros en los aeropuertos a la hora de embarcar y van apareciendo sus preferencias y cuidados poco a poco, pero todavía hay mucho que hacer. Son víctimas de pederastas, de esclavitudes laborales e incluso utilizados como soldados. Se hace necesario elevar la voz y salir en defensa de los niños porque ellos son los preferidos del Señor.

Miremos a los niños, porque nos conviene fijarnos en ellos y no apelar a méritos ni a derechos adquiridos para el cielo. Primero, porque allí todo es gratuito, y, segundo, porque nunca alcanzaremos a merecerlo.

viernes, 17 de agosto de 2018

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Imagen relacionada
Mt 19,3-12

A la hora de plantearnos el matrimonio planteamos también primero nuestros proyectos y nuestros planes. Y, ¿cuáles son nuestros proyectos y nuestros planes? Sin lugar a duda que ahí entran en gran medida nuestras apetencias y apetitos y nuestros intereses. Entre otras cosas porque no podemos separarnos de nuestra naturaleza humana, carnal, egoísta, débil y pecadora. Estamos sometidos y esclavizados a nuestras tendencias e inclinaciones puramente carnales y humanas. Liberarnos no es cosa que podamos hacerlo nosotros solamente.

Y si queremos satisfacer nuestras pasiones y gustos a nuestra manera y según nuestra humanidad lo lógico y de sentido común es que caigamos en el error. Para botón de muestra la realidad que nos rodea, infinidad de matrimonios en crisis y separados. Por lo tanto, lo primero es escuchar lo que Jesús dice al respecto cuando le pregunta aquellos fariseos: 

«¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?». Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre». Supongo que todo queda meridianamente claro. Otra cosa es que yo quiera organizar mi vida a mi manera y a mis gustos. Que no son los gustos del Señor, y, por lo tanto, lo que no nos conviene. Porque, ¿quién sabe lo que mejor conviene al hombre? Desde ahí medimos nuestra fe.

El hombre sigue empeñado en hacer las cosas a su manera y no se calla. Vuelve a preguntar a Jesús y a echarle en cara lo que les había permitido Moisés: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?». Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no hablo de unión ilegítima- y se case con otra, comete adulterio».

El plan de Dios está claramente definido y el matrimonio es el núcleo donde el amor se hace visible y necesario, pues sin amor - ágape - no se puede alcanzar la máxima expresión de felicidad y gozo eterno. En eso manifestamos y descubrimos que somos semejante al Señor, en el amor. Y es el amor lo que realmente florece la vida y la convivencia en paz y verdad entre los hombres.

jueves, 16 de agosto de 2018

NECESITAS PERDONAR PARA QUE A TI TAMBIÉN TE PERDONEN

Resultado de imagen de Mt 18,21—19,1 por Fano
Mt 18,21—19,1
Se hace necesario perdonar, no sólo por conveniencia sino porque tú sabes que en algún momento de tu vida también implorarás perdón. Y, porque cuando hayas experimentado el perdón podrás tú también perdonar con conocimiento de causa y con gozo y satisfacción. El perdón es la puerta que abre a la misericordia y al amor. Cuando perdonas estás abierto al amar.

Porque, que es primero el huevo o la gallina. El amor o el perdón. Supongo que ambos se complementan, pues quien ha perdonado ha amado, y quien ama termina por perdonar. El amor del Señor es tan grande que nos ama con misericordia y nos perdona sin merecerlo una y mil veces. Mi experiencia me descubre que estoy vivo por la Misericordia de Dios y que, todavía tengo la opción y la oportunidad de alcanzar la Gloria de estar junto al Señor eternamente, no por mis méritos ni porque pueda alcanzar merecerlo, sino por la Misericordia Infinita de Dios.

Por eso, simplemente por eso y sin buscar más razones estoy yo también obligado a perdonar Obligado por misericordia y por el gozo interno que mi corazón experimenta cuando he logrado perdonar. Porque, descansa en paz quien haya logrado perdonar y quien sea capaz, por la Gloria de Dios y la asistencia del Espíritu Santo, borrar rencores, aniquilar envidias, apaciguar pasiones y encontrar un corazón suave, humilde, comprensivo y misericordioso.

Puede ayudarnos el tomar conciencia que cuando estemos delante del Señor, y llegará ese día, no podremos implorar perdón si nosotros ante no lo hemos dado. Es lo que decimos cada vez que rezamos el Padrenuestro. Esa imagen de querer ser perdonados nos ayudara a también nosotros perdonar cuantas veces sea necesario.

miércoles, 15 de agosto de 2018

UN MILAGRO ESCONDIDO EN MARÍA

Resultado de imagen de Lc 1,39-56
Lc 1,39-56
A menudo dejamos pasar muchas cosas que escapan a nuestra distraída mente, a nuestros despistados ojos y casi cerrados oídos. Leemos y no entendemos, tenemos ojos pero no vemos y oídos y tampoco oímos, ¿qué nos puede suceder? Posiblemente, andamos despistados y con el corazón en otro lugar sometido a las distracciones y seducciones de este mundo.

Y se nos pasa por alto muchas cosas que el Espíritu quiere llamar a nuestra distraída atención. Hoy, por ejemplo, el acontecimiento de la visitación esconde signos que nos delatan la presencia y el Poder de Dios y las maravillas que hace en sus hijos, concretamente en este pasaje evangélico donde María visita a su prima Isabel.

En principio podemos deducir que María va a visitar a su prima Isabel avisada por el ángel Gabriel, ¿y no es eso un signo del Poder de Dios? ¿Cómo podría saber María lo de la gestación de su prima Isabel? Son tiempos donde la comunicación tiene grandes obstáculos imposibles de salvar. Hay que suponer también que si el ángel le dice a María que su prima Isabel está en cinta es para que ella vea y conozca que para Dios no hay nada imposible.

Y María se pone en camino hacia la casa de Zacarías, esposo de Isabel, para visitarla, servirla y acompañarla por un tiempo. Pero, lo más sorprendente es que al oír Isabel el saludo de María queda llena de Espíritu Santo y descubre que María está llena de Gracia y ha sido elegida para ser la Madre del Señor. Ahora podemos serenamente reflexionar y preguntarnos, ¿de dónde sabe Isabel que María ha sido elegida para ser la Madre de Dios? ¿Me lo puede explicar alguien?

¡Sí, claro!, por el Espíritu Santo. ¿Y no es eso un signo claro de la presencia y Poder de Dios? La respuesta de María - el Magnificat -  no es menos sorprendente, llena de profecías que se cumplirán en su Hijo. Un episodio sencillo que suele pasar desapercibido o incluso como algo fantasioso que muchos cristianos dejamos pasar por debajo de la mesa sin darle mayor importancia.

martes, 14 de agosto de 2018

PARA SER GRANDE ES NECESARIO ABAJARSE Y HACERSE PEQUEÑO

Imagen relacionada
Mt 18,1-5.10.12-14
Nuestras ambiciones y pretensiones están muy lejos de las de Dios. Interpretamos que ser importante y primero es directamente proporcional a la importancia, a la labor y a los cargos que desempeñamos. Creemos que los más grandes en títulos, cualidades y labores son los primeros y más importantes, y, ¡qué equivocados estamos!

Hoy, Jesús, nos da una lección de humildad y de abajamiento. Ser primero es ser último. Quien quiera ser primero que se queda para el final y recoja todo lo que los otros no quieren hacer o consideran de menor importancia. Quien quiera ser primero que se ponga a la cola y empiece por hacer y servir todo lo que los otros necesiten y, de alguna manera, no le den tanta importancia. Quien quiera ser primero que se fije en un niño e intente en ser como él. Es decir, ingenuo, atento a lo que le dicen, obediente y dócil y abierto a aprender. Un niño, maleable y disponible a imitar los que su padre le dice.

Un niño, pobre, pequeño, indefenso, dependiente, en manos de sus padres, desamparado, perdido y necesitado de protección y salvación. Todo lo contrario de poderoso, fuerte, independiente, orgulloso, suficiente y no necesitado de ayuda. Dueños de sí mismo y que se basta por él mismo. Está claro que el camino es inverso al que nosotros pensamos y por aquí nos desviamos y nos alejamos cada vez más de Dios. Nos perdemos.

Somos hijos de Dios y como hijos debemos experimentarnos pequeños, necesitados de Él y, como los niños, dependiente de su Amor que, afortunadamente, nos protege, nos cuida y nos busca en los momentos más peligrosos e indefensos de nuestras vidas.

lunes, 13 de agosto de 2018

SUJETOS A LA LEY

Resultado de imagen de Mt 17,22-27
Jesús sabe lo que va a ocurrir y quiere poner en aviso a sus amigos. No quiere que los acontecimientos les coja de sorpresa. Pero, hay algo que debe de darnos esperanza y alegría. Aunque siempre una muerte duele, la noticia de la resurrección debe alegrarnos el alma y llenarnos de gran esperanza.

Sí, Jesús anuncia su Pasión, pero añade que al tercer día resucitará. Y eso debe ser la gran Noticia, porque nos anuncia que la muerte no tendrá la última palabra ni tampoco la victoria. Y esa Noticia nos debe descubrir y anunciar también nuestra resurrección. Porque, si el Maestro vencerá a la muerte, también nosotros, en Él, venceremos a la muerte. ¿Qué significa eso?

Significa que ya la muerte es algo que no debe agobiar nuestra alma sino que se convierte en un tránsito y paso de un estado material a espiritual. Significa que la muerte, algo cierto y real, no debe ser lo más temido, sino el llegar a ese momento en Gracia y unido al Señor. Significa que, si por nuestro Bautismo hemos iniciado una vida nueva y para siempre unidos a Cristo Jesús, por la muerte pasamos a disfrutar de esa vida junto al Señor. De ahí la importancia de escuchar las Palabras de Jesús y sentirnos esperanzados en ellas.

A pesar de estar sujetos, por la ley de los hombres, al pago de impuestos, Dios no nos exigirá nada. Estamos libres de impuestos para el cielo. Dios nos quiere y nos recibe gratuitamente. Somos sus hijos por el Bautismo y nos espera con los brazos abiertos. Por eso, no debemos contaminar nuestras almas con el pecado y tratar de permanecer unidos al Señor para que Él responda por nosotros liberando de la esclavitud del pecado.

domingo, 12 de agosto de 2018

TAMBIÉN AHORA MUCHOS PIENSAN LO MISMO

Imagen relacionada
Jn 6,41-51
Con la mirada puesta en la carne y el vínculo de sangre, lo normal es pensar como pensaban aquellos judíos. Pero, ¿si este es el hijo de José y María, cómo dice ahora que es el pan bajado del cielo? En cierto modo tiene sentido eso y de la misma manera muchos se justifican ahora también. Quizás, ahora es menos justificable porque conocemos la historia y el testimonio de los apóstoles después de la Resurrección, fundamento de nuestra fe.

Sí, no se puede explicar y sólo se puede entender desde la fe. Jesús, uno más del pueblo, con una vida sencilla y normal y conocidos por todos, ¿cómo ahora viene con esas? Poniéndonos en el lugar de aquellos conciudadanos nos resultaría muy difícil creérnoslo. Es lógico que se escandalizaran de lo que Jesús les decía. ¿Qué Padre era ese del que hablaba Jesús? ¿Y a qué pan se refería bajado del cielo? ¿Se puede entender eso? Hasta cierto punto es normal que la gente, y más inclinado a sus apetitos carnales y sensoriales se rebelen contra esto y se cierren en banda.

Si creemos en un Dios, Creador del cielo y de la tierra y nos acercamos a Él, dejemos que ese Padre bueno nos lleve a Jesús. Porque, Jesús es el enviado del Padre, el Pan bajado del Cielo que nos dará la Vida Eterna. Es esa la reflexión que debemos hacer. Creer en Jesús porque Él es el Rostro del Padre, el enviado y el que nos revelará todo lo que el Padre quiere para nosotros. Es el Mesías prometido que, encarnado en Naturaleza humana como la nuestra menos en el pecado, nos dará el Pan verdadera de Vida Eterna.

Por eso pasó desapercibido unos treinta años de vida oculta y sencilla entre sus paisanos. Es El Verbo encarnado y hecho Hombre. Sólo desde esa perspectiva, su Palabra y sus Obras nos revelan y descubren el misterio de Jesús. El Hijo de Dios vivo.