sábado, 27 de octubre de 2018

CONVERSIÓN Y MISERICORDIA

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Lc 13,1-9
En muchos momentos de la vida hemos recibido alguna reprimenda y, quizás, amenaza de castigo. Recuerdo de niño que se nos amenazaba con el castigo de Dios, con la sana y buena intención de ayudaros a convertirnos. Así, al menos en mi época, se ha formado la idea de un Dios castigador y que está al acecho. Y nada más lejos de la realidad.

Nuestro Dios, mi Dios es Padre y Bueno. Un Dios lleno de Misericordia que, comprometido por Amor, nos salva y nos perdona. No es un Dios de venganza sino un Dios de Misericordia. Un Dios Padre que nos busca, nos llena y nos salva. Un Padre Dios que nos ha creado en libertad y que aguarda en silencio la administración de los talentos recibidos, de los que tú y yo somos los únicos responsables.

Un Padre Dios que nos acompaña en su Hijo y sufre con nosotros. Un Padre Dios que no castiga sino todo lo contrario, perdona. Y nos pide que seamos humildes y que reconozcamos nuestros pecados. Un Padre Dios bueno que no quiere sacrificios sino misericordia.

Un Padre Bueno que, a pesar de nuestros pecados, es paciente con cada uno de sus hijos y nos espera para que, abiertos a su Gracia,  convirtamos nuestro corazón en respuesta a su Amor y demos los frutos que espera de nosotros.

viernes, 26 de octubre de 2018

LA SABIDURÍA DE AQUÍ ABAJO

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El hombre se jacta de saber mucho y de los adelantos que el mundo ha experimentado en los últimos tiempos. En algunos momentos se ha creído dueño y señor del mundo y capaz de dirigir su propio destino. Hasta tal punto que trata de decidir quien debe vivir o morir, aborto y eutanasia. Se cree capaz de organizar su vida, pero choca con la barrera de la muerte. Sin embargo, busca incesantemente alcanzar el poder sobre ella.

Su necedad le lleva a no darse cuenta de los problemas añadidos en un supuesto que lograra vencer la muerte. ¿Cabemos todos en este planeta? ¿Podríamos detener el tiempo y nuestro crecimiento? ¿Qué supondría erradicar la muerte? La espiral de preguntas sin respuestas nos descubre la limitación del hombre y los interrogantes que su existencia plantea. Se hace necesario buscar al Autor de todo lo que existe y de la existencia humana. Tanta sabiduría para pronosticar el tiempo y otras cosas, pero necedad ante la verdad, la justicia y la presencia de Dios y la escucha de su Palabra.

La vida no se para, parece larga, pero no lo es. Quizás el tiempo presente se nos haga largo en algún momento, sobre todo si lo pasamos mal, pero no se para. No hay pausa ni descanso, camina siempre y en todo momento, de noche y de día. Y la pregunta está, quizás en algunos dormida, dentro de nuestro corazón. ¿A dónde vamos? ¿Hay alguna respuesta que nos haga comprender nuestro destino? Sólo Dios lo sabe. Posiblemente, algunos se aprovechan de esa necesidad imperiosa de buscar respuestas que tiene el hombre, pero la realidad está presente. Estamos y caminamos y vamos a algún lugar y eso debe tener un Autor.

Pero, y aquí empieza todo, ese Autor ha hablado, se ha revelado en Alguien - Jesús, el Hijo de Dio - que ha vencido la muerte y que nos ha prometido vencerla nosotros también. No es una quimera ni algo salido de la propia necesidad del hombre, es nuestra propia realidad. Aspiramos a la eternidad y, de la misma manera que escrutamos el tiempo, experimentamos que, por encima de nosotros hay Alguien que salva y nos responde a todos nuestros interrogantes. Busquemos esa Palabra y, bajo la acción del Espíritu Santo, dejémonos iluminar. Amén.

jueves, 25 de octubre de 2018

LA VIDA, UN CONFLICTO

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Lc 12,49-53
No hay otro camino sino el que nos trae el conflicto, porque, el camino es siempre conflictivo. Conflicto con el que cree que es mejor otro camino; conflicto con el que piensa en otra forma de camino; conflicto con el que no quiere caminar; conflicto con el que camina más deprisa o hace demasiadas paradas. Siempre en permanente conflicto.

Conflicto para amar, porque el amor es conflicto y exige fidelidad en muchos casos sangrante y hasta el extremo de entregar tu servicio y hasta tu vida. ¡Cuántos padres y madres han dado su vida poco a poco por sus hijos! ¡Y cuántos y cuántas continúan haciéndolo. Sí, la vida es un puro conflicto, pero un conflicto con y por la verdad. Eso fue lo que hizo Jesús siguiendo la Voluntad del Padre, y claro, todos los que querían imponer su voluntad chocaban con Jesús.

Hay conflictos cuando quieres imponer tus criterios y tu voluntad. Hay conflictos cuando tus caprichos y gustos son diferentes a tu esposo o mujer. Hay conflictos porque eres de una manera que al otro o a la otra no le gusta. Hay diferentes formas de pensar y de interpretar las cosas, porque somos diferentes y eso ya de por sí nos pone en conflicto. Y, simplemente por eso necesitamos el amor. Diríamos que el conflicto exige amor. Verdadero amor apoyado en la verdad.

En ese sentido Jesús nos dice: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

¿Qué te parece? La vida es un conflicto, pero un conflicto por encontrar y vivir en la verdad y un conflicto por el que vale la pena vivir y luchar. Porque, benditos esas clases de conflictos que dan verdadero sentido a tu vida y la llenan, aún en conflicto, de gozo, paz y alegría.

miércoles, 24 de octubre de 2018

TALENTOS Y CUALIDADES

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Lc 12,39-48
¿Por qué unos piensan, tienen capacidad de discernimiento, más capacidad intelectual, son más creativos, desarrollan más destreza y...etc. ¿Han hecho más méritos para conseguir más talentos que otros? La respuesta debemos buscarlas en la distribución de talentos. Dios los ha distribuido según ha querido, a unos cinco, a otros dos y... - Mat 25, 14-30 - de forma gratuita.

¿Como tú ahora te haces dueño de esos talentos y los administras como dueño? ¿Acaso son tuyos? ¿No se te han dado para que los administres para bien y beneficios de todos? ¿Es qué no te das cuenta que iría todo mejor si tú pones esos dones y cualidades para bien de todos? Esa es la cuestión y el Evangelio de hoy pone todo clarito.

Por eso conviene leer el Evangelio, para enterarte de lo que dice y quiere el Señor, el único dueño de todo lo que tú tienes y el único que te pedirá cuenta. Porque, de no hacerlo serías también responsable de tus actos porque has cerrado tu mente a conocer los mandatos de tu Señor. Por lo tanto, necesitamos estar vigilantes, como decíamos ayer, y también en actitud de esfuerzo y de empeñarnos en crecer respecto a todo lo que hemos recibido.

No podemos dejar nada en el saco y no darle utilidad y provecho. Todo lo que sabes y puedes aprender se te exige para que lo pongas en bien común. De todo ello se nos pedirá cuenta cuando nos presentemos delante del Señor y en cada momento de nuestra vida. Nuestra actitud debe ser vigilante y atentos a actuar en cada momento como el Señor nos pide.

martes, 23 de octubre de 2018

EL TESORO DEL TIEMPO

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Lc 12,35-38
La vida siempre es corta, y cuando no lo es se pasa muy mal. Cuántas veces hemos oído decir: ¿qué voy a hacer ahora sin fútbol, o sin trabajo, o cuando me jubile...? Necesitamos buscar compromisos y llenar el tiempo de nuestra vida. Pero, el problema no está en llenarlo sino el saber de que conviene llenarlo. Porque, se puede llenar de muchas cosas superfluas, sin contenidos, vacías y simplemente para pasar el rato.  

Y eso no nos llena. Es posible que nuestra conciencia se vaya alargando tanto que ya no nos importa nada y sólo buscamos ocio y diversión. Nuestro tiempo se convierte en lo necesario para lo imprescindible y, despojado de todo compromiso, satisfacer mis necesidades y mis caprichos y pasarlo lo mejor posible.

A pesar de todo lo que puedas experimentar, el final será vacío e insatisfactorio. Por una simple razón, todo eso es hueco, caduco y no te llena. Igual que entra y parece alegrarte y satisfacerte, con la misma se va y vuelves a lo mismo. Sin darte cuenta te esclavizas cada vez más y quedas atrapado por una espiral que te domina y somete. Terminas angustiado y desesperado y con la vejez cada vez más cerca. 

Es posible que no te des cuenta, pero tu tiempo es tuyo y de ti será también tu responsabilidad. No te faltarán argumentos, pues tu vida la empleas como quieras, pero dependerá de lo que des lo que tú también recibas. Y cuando todo termine el Dueño de la vida repartirá premios, premios de eternidad y plenitud, pero quienes lo hayan recibido ya en este mundo no recibirán más. Ya han gozado lo que han elegido.

Necesitamos aprovechar el tiempo de nuestra vida para ahorrar un verdadero tesoro que sea eterno y pleno, y eso sólo lo lograremos estando vigilantes y en actitud de vivir esa vida según la Voluntad de Dios.
#alaluzdelespiritu

lunes, 22 de octubre de 2018

CUANDO PIENSAS EN TUS SEGURIDADES

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Lc 12,13-21
Posiblemente, la necedad consiste en ignorar la realidad. Alguien que piense que por tener dinero o bienes está seguro peca de necio, porque eso es falso. La seguridad de tu vida, que es la principal, no depende de tu dinero ni de tus bienes. Ni siquiera de tu poder. Hombres muy ricos se mueren todos los días. Sí, posiblemente puedas argumentar que el dinero, bienes o poder pueden ayudar, pero eso no te asegura nada. Tu vida no está en tus manos y en cualquier momento te la pueden reclamar.

Muchas familias se enfrentan a la hora de repartir la herencia, y, también, muchos socios a la hora de repartir dividendo y resultados. Toda repartición tiene problemas y enfrentamientos que suelen terminar mal y con duros enfrentamientos. ¿Por qué sucede esto? La causa es la ambición y la necedad de pensar que cuanto más tienes más seguro estás. Jesús, en el Evangelio de hoy no llama malvado a aquella persona sino "necio". Es decir, ignorante que no sabe lo que realmente debe saber.

¿Es qué no te das cuenta donde termina la vida de los que te han precedido? ¿Es que no observas como envejecen las personas y mueren? ¿Dónde creer ir tú cargado de dinero o bienes? Es esa la cuestión. Parece que el mundo duerme y que está sometido al poder del diablo, porque corren y se afanan en cosas vanales y caducas. Sólo interesa una cosa, Dios, que te ama y te da Vida Eterna. Todo lo demás, aunque se necesita, son simplemente menudencias que no arreglan nada. Basta muy poco para vivir dignamente. Mejor repartir para ganar el gozo y la felicidad de la vida del alma, esa que nunca termina.

domingo, 21 de octubre de 2018

NO SE NOS QUITA DE LA CABEZA

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Mc 10,35-45
Podemos repetirlo y asegurarlo una y mil veces, pero no se nos quita de la cabeza. Es algo que está en nuestros genes del pecado. Algo por lo que estamos manchados y tentados. No podremos evitarlo por nuestras propias fuerzas y eso explica la corrupción que hay a pesar de los riesgos y peligros a los que nos exponemos. No tenemos sino ver que arriesgamos a cada instante nuestra propia salvación al caer en el pecado.

Somos débiles, esa es la conclusión a la que tenemos que llegar, y si no descubrimos esta debilidad estaremos a merced del príncipe de este mundo que nos esclaviza y somete. Porque, al descubrirnos débiles nos reconocemos pecadores y, humildemente, recibiremos la Misericordia de nuestro Padre Dios que nos busca para redimirnos y liberarnos del pecado.

Ese es el objetivo del Señor, redimirnos y liberarnos del pecado y, para eso, entrega su vida y se abaja hasta ser el humilde servidor de todos. 

Jesús, llamándoles, les dice: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos».