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jueves, 1 de octubre de 2020

EL ANUNCIO DEL REINO


Lc 10,1-12

Jesús ha venido a anunciarnos el Reino de Dios. Se ha encarnado y hecho Hombre y despojado de su condición divina, uno más entre los demás, anuncia que el Reino de Dios está ya entre nosotros y lo hace visible con su presencia. Él es el Reino que ya anunciaba Juan el Bautista preparando el camino a Jesús. Con él llega la salvación, la libertad, la justicia y, por tanto, la paz. Él, presente entre nosotros, nos anuncia el Amor de nuestro Padre Dios.

Pero, su venida trae un tiempo y, en él, una misión. Y la realiza con su Palabra y Vida hasta entregarla en su Pasión a una Muerte de Cruz. Luego, está claro que esa misión y esa Buena Noticia de Salvación necesita unos continuadores que la sigan anunciando con sus palabras y con sus vidas. Y Jesús funda su Iglesia, la comunidad apostólica para continúen su anuncio de salvación.

Y, claro está, que esa Buena Noticia ha llegado hasta nosotros, porque la Iglesia está viva y porque nosotros también somos Iglesia, prueba viva de que la Iglesia en marcha continúa. Y seguirá en la esperanza de permanecer hasta la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. 

Pues bien, a ti y a mí nos toca ahora continuarla anunciándola en nombre del Señor y para su Gloria. Y lo hacemos con nuestro testimonio, con nuestra presencia y conscientes de que no vamos solos, sino enviados e injertados en el Espíritu Santo proclamaremos que Jesús Vive y está entre nosotros.

miércoles, 8 de julio de 2020

EVIADOS A SERVIR EN NOMBRE DEL SEÑOR

584 mejores imágenes de Fano | Dibujos fano, Catolico, Catequesis
Mt 10,1-7
Nunca podemos perder de vista que es el Señor a quien anunciamos y quien libera, sana y salva. Nosotros, simples enviados, lo hacemos siempre en su nombre y anunciamos su Palabra. Y, por su Gracia, expulsar demonios y curar todo tipo de dolencias y enfermedades. Y así ha sucedido a lo largo de la historia de la Iglesia. Esa Iglesia que empieza con esa primera comunidad tras la Ascensión de Jesús a los cielos.

Nunca ha faltado esas curaciones desde el inicio de ese envío del "Colegio Apostólico" - los doce apóstoles -  a través de todos los santos que la historia recoge durante todo el trayecto de la Iglesia hasta nuestros días. La Iglesia descubre su vocación misionera desde ese momento en que Jesús los envía a proclamar la Buena Noticia de Salvación Eterna: A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca»

Ahora, Señor, la pregunta que brota en mi corazón me interpela y cuestiona mi participación en anunciar también a esa mies tu mensaje de Buena Noticia que, en mi bautismo, he contraído. Y me planteo esto porque quiero responder y quiero sentirme enviado por Ti. Pero, al mismo tiempo, también reconozco mi incompetencia, mis limitaciones y mis inclinaciones al mal. Me siento débil y frágil desde mi naturaleza humana, pero también fortalecido y animado por tu confianza y elección.

¡Señor, si Tú me has elegido, cómo puedo yo desconfiar y dudar de tu elección! Tú nunca te equivocas y si Tú me has aceptado como hijo y has enviado - bautismo - el Espíritu Santo sobre mí, es indicio de que Tú me envías y me acompañas. Confiado en tu Palabra y tu elección, Señor, me esfuerzo y pongo todo de mi parte.

sábado, 3 de octubre de 2015

DAME SEÑOR LA SABIDURÍA DE SABERME INSCRITO EN EL CIELO

(Lc 10,17-24)


Me parece que no se puede dar lo que no se tiene. Y no se tiene lo que no se ha vivido. Porque la vida que tienes es la que vives a cada instante y eres consciente de ella. De la misma forma, si no experimentas un encuentro con el Señor a cada instante de tu vida, tampoco podrás transmitirlo.

Porque a la hora de transmitir, ¿qué vas a decir? He visto iglesias llenas de gente que celebran una efemérides a a su santo patrón, pero no saben ni entiende nada de lo que celebran litúrgicamente. Su fe se ha quedado parada en pañales, aquella que recibieron de niño para hacer la primera comunión. 

El desconcierto es tan grande que transmiten inseguridad, despiste e ignorancia religiosa. No saben cuando corresponde estar de pie o sentado, y andan mirando a ver que hacen los demás. Realmente, ¿qué están celebrando? De igual forma, ¿cómo van a proclamar la Palabra?

Ser enviado exige saber a qué se le envía, y conocer a quién les envía para dar testimonio de Él. Porque tus ideas y conocimientos son tuyos, pero no los de Dios. Proclamar el Evangelio es anunciar y transmitir la Vida de Salvación anunciada por la Palabra de Dios, y eso si no se vive ni se entiende, menos se transmite. 

De modo que proclamar la Palabra de Dios exige vivenciarla y hacerla vida en tu vida para darla y transmitirla a los demás. Esa es la sabiduría y la Gracia que pedimos hoy al Señor, ser instrumentos enviados de tu Palabra para proclamarla consciente de sabernos inscritos en el Cielo.

Sabernos instrumentos inútiles capaces de dar frutos por tu Gracia, no por nuestros méritos, y conscientes que nuestra alegría no debe apoyarse en nuestros resultados, sino en tu Poder, Señor, es la sabiduría que te pedimos. Danos Señor esa sabiduría que sólo Tú nos puedes dar