lunes, 27 de mayo de 2013

DESAPEGARSE


(Mc 10,17-27)

Experimentamos en muchos momentos de nuestra vida nuestra debilidad a la hora de vencernos ante la exigencia de una responsabilidad contraída. Nos cuesta doblegarnos y hacer lo que pensamos y sabemos que debemos hacer. Son nuestros apegos e intereses los que se resisten a que nuestra mente y nuestro corazón hagan lo que desean, y que hagan aquello que no desean, pero que nuestras apetencias nos inclinan a hacer a pesar nuestro.

Es lo que se desprenden de aquellas palabras del joven rico. Quería y deseaba seguir a Jesús. Conocía la ley, y la cumplía honradamente, pero en su interior había más inquietud, se preguntaba que eso no bastaba. Ardía en deseos de comprometerse más, y quizás esa inquietud le llevó a correr, buscar a Jesús y preguntarle al respecto: «Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?». 

La pregunta no deja duda de qué ese joven buscaba exactamente lo mismo que todos nosotros. Posiblemente, muchos de nosotros tenemos esa pregunta dormía, pero vive y mora dentro de nosotros: "Todos queremos ser felices eternamente", pero quizás no nos atrevemos ni a preguntar porque conocemos nuestra propia respuesta.

Conocemos la respuesta de Jesús (Mc 10,17-27), y posiblemente también la nuestra. ¿Qué nos impide seguir nuestros bien intencionados impulsos? Seguramente cada uno de nosotros sabrá que responder.

domingo, 26 de mayo de 2013

Y SEGUIMOS EL CAMINO EN EL ESPÍRITU

(Jn 16,12-15)


No ha acabado nuestro peregrinar, ni tampoco todo lo que tenemos que seguir aprendiendo. El Espíritu Santo, que ha venido para eso, nos irá instruyendo y revelándonos todo lo que habrá de venir. Él nos guiará hasta la verdad completa. Recibirá de Jesús y nos lo anunciará a todos aquellos que abran sus corazones a la luz y acción del Espíritu Santo.

Porque todo lo del Padre es también de Jesús. Él y el Padre son una misma cosa, y de Él, de Jesús recibirá el Espíritu para dárnoslo a conocer a nosotros. ¿Se puede ser más dichoso? Tenemos la promesa de Aquel que nunca ha fallado, y esa promesa es la acción del Espíritu en nosotros. 

¡Estamos salvados porque vivimos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo! En nombre de ellos hemos sido bautizados, y los tres viven unidos en uno solo, y los tres nos acompañan en unidad trinitaria como un solo Dios, trino en Personas. ¡Alabado y glorificado sea el Señor Dios, nuestro Padre!

Mantengamos nuestra mente y nuestro corazón abiertos a la acción del Espíritu, para que cada paso en nuestra vida, sea un paso más hacia la Casa del Padre. Un paso más en nuestra entrega, en nuestra disposición y actitud a dejarnos moldear en Él para hacer su Voluntad. Amén.

sábado, 25 de mayo de 2013

UN CORAZÓN DE NIÑO


(Mc 10,13-16)

Un niño tiene siempre un corazón abierto. Escucha, oye e imita, pues no comprende pero  se fía y obedece. Es fácil de convencer porque está dispuesto a la verdad, pero también al mismo tiempo es fácil de engañar, porque no tiene mala intención, es bien intencionado, limpio e ingenuo. Por eso Jesús los defiende y advierte duramente a aquello que se levantan como barreras e impiden que se acerquen a Él. 

Transformar nuestro corazón como el de un niño, es un esfuerzo que debemos de practicar constantemente. Y no hay mejor manera de lograrlo que elevando al Padre nuestra oración de petición y poniéndonos en manos del Espíritu Santo. Mantenernos limpios, puros, bien intencionados, obedientes, inclinados y sensibles al bien obrar, solidarios y dispuestos al cambio son valores que se encuentran en los niños.

Los niños no dudan, creen lo que sus padres le dicen, y se abandonan en sus brazos confiados y seguros de que vendrán los reyes magos, de que el ratoncito Pérez les dejará un regalo... La fe de los niños es la fe que necesitamos también los mayores para con Dios nuestro Padre. Una fe que Jesús nos enseña y nos descubre.

Y principalmente la actitud abierta a dejarse moldear para ser transformados en un corazón nuevo, transparente, renovado y amoroso como el de Jesús. Un corazón que hace la Voluntad del Padre, que no es otra cosa que la de amar a todos los hombres sin condiciones.

viernes, 24 de mayo de 2013

LA RUTINA MATA EL AMOR

(Mc 10,1-12)


Sin lugar a duda que cuando hay discusiones, dificultades, falta de medios económicos o trabajo, enfermedades...etc., el matrimonio se resiente y la unidad se resquebraja porque todos estos obstáculos influyen en la buena marcha y la unidad del matrimonio. Pero lo verdaderamente importante y la causa principal de todas las causas es "la rutina".

Cuando el matrimonio no tiene nada que decirse, cuando no son capaces de mirarse a la cara e incluso no se dirigen la palabra todos los días, la rutina ha entrado en el matrimonio y lo amenaza de muerte. No es cuestión de leyes ni de contratos, es un proyecto de unidad y de plenitud de vida que está por encima de toda dificultad y su fuerza es el amor.

No se han hecho las cosas bien desde el principio, ni se harán nunca con otras uniones. No es el laxo de unidad, el amor, sino otros intereses, y cuando eso ocurre siempre existirá el riesgo de ruptura. El amor siempre permanecerá unido sin posibilidad de desunión. Se justificarán mil y una causas, pero todo será autoengaños y mentiras que quieren justificarse.

No se trata de acomodar nuestra vida a unas leyes civiles o religiosas, sino a una vivencia en la verdad y el amor que viene de Dios y que nos une en Verdad y Vida.

jueves, 23 de mayo de 2013

EL MEJOR INTERÉS


(Mc 9,41-50)

Ahora, cuando lo más importante parece estar en las subidas o bajadas de interés sobre el dinero, resulta que distraídos en ese intercambio de intereses materiales caducos y que al final no sirven, obviamos el tesoro más importante: "darnos y dar", porque es dándose como se recibe el tesoro eterno de la dicha y el gozo.

Las apariencias nos engañan, y lo que parece disfrute y gozo, pronto, pasado su tiempo, se convierte en tristeza, pues nada en este mundo perdura sino todo aquello que se haga con amor, amor verdadero, gratuito e injertado en Xto. Jesús e iluminado por el Espíritu Santo. Porque es ahí donde se encuentra la única Verdad que todos buscamos y deseamos.

Por eso, todo aquello que sea ofrecido gratuito, desinteresado y por el hecho de que sois de Cristo, les aseguro que no perderá su recompensa. Y esto es seguro, sin peligro de quiebra, de crisis por robo o engaño. Pero sin tasas ni impuestos tampoco, simplemente así como suena: "gratuito". Sólo se necesita amar, que aun cuando aparenta ser duro y sufrido, pronto veremos que detrás se esconde el gozo y la felicidad eterna.

Todo lo contrario ocurrirá con aquellos que, no sólo busquen sus intereses caducos, sino que en su carrera inútil arrastren y escandalicen a otros más pequeños que creen y buscan darse en amor a los demás.  Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga. Realmente es para pensárselo seriamente. Tú eres quien decides.


miércoles, 22 de mayo de 2013

AMAR SIEMPRE NOS ACERCA A DIOS

Mc 9, 38-40


Es posible que muchas personas hagan el bien y no sepan por qué, o en nombre de quién. Posiblemente, ignorándolo, lo hagan porque lo sienten y sin plantearse nada, lo hagan en su nombre o simplemente porque manifiestan que les gusta. Lo verdaderamente importante es que hacen el bien.

Y hacer el bien es hacer la Voluntad de Dios, aunque no se haga de forma consciente y en su Nombre. Pero, incluso aquellos que lo hagan en verdad y en el Nombre de Jesús, estarán siempre a favor de Jesús, porque nadie actuando en su Nombre, hablará luego mal de Él.

Hacer el bien viene siempre de Dios, porque nadie mueve un dedo si Dios no quiere, y el bien está sembrado por la Infinita Misericordia de Dios en nosotros. De modo que dejarlo salir para el bien de los hombres es siempre cosa buena y descubre el Rostro de Dios.

Por lo tanto, rememos siempre a favor de la corriente del Amor, y no impidamos que otros, aun no siendo de la Iglesia, hagan el bien en el Nombre del Señor.

martes, 21 de mayo de 2013

MIEDO A HACER PREGUNTAS

(Mc 9,30-37)


Y es que cuando las respuestas no coinciden con lo que deseamos o esperamos, lo pasamos muy mal. Esa incertidumbre de lo nuevo, de lo desconocido, del riesgo, nos atemoriza y termina por silenciar nuestra lengua. No nos atrevemos a preguntar.

También ocurre que no nos enteramos de lo que nos dicen. Estamos distraídos y, quizás llegamos a oír, pero no escuchamos ni comprendemos. Optamos por callarnos y nos dejamos llevar por nuestros proyectos y ambiciones personales. Es lo que ocurrió en aquel día que los discípulos caminaban con Jesús por Galilea. No cabía en sus cabezas que Jesús fuese entregado y condenado a muerte.

Lo mas inmediato, pensar en nosotros y enfrentarnos por conseguir los primeros puestos, las intervenciones más notorias o destacadas. Y ese enfrentamiento nos lleva a descalificarnos, a la crítica y hasta a la calumnia. Es el pan de cada día (ver aquí).