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martes, 28 de junio de 2022

JESÚS, MISTERIO DE AMOR

Nunca lo entenderemos, Jesús es Misterio de Amor. Un Amor Misericordioso que, a pesar de nuestras miserias y pecados, nos perdona, nos ama y, en consecuencia, nos salva. Y, digo que no lo entendemos, porque es un amor inmerecido que se nos da gratuito y voluntariamente sin méritos ninguno por nuestra parte. Es algo que si lo pensamos nos quedamos atónitos y perplejos. ¡Tanto amor y misericordia gratuita!

El enigma nos acompaña toda la vida. No tenemos capacidad para entender el misterio divino. Jesús, dormido en una barca en plena tempestad con olas y vientos que amenazan con hundirla y, despertado, increpa al mar y viento hasta que todo queda en calma. ¿Se entiende esto? Simplemente se cree desde la fe y en el Amor Misericordioso de nuestro Padre Dios.

Es indudable que en nuestro corazón duermen muchas preguntas e interrogantes que nacen desde nuestra pequeñez e ignorancia, y que, levantamos implorando respuesta a nuestro Padre del Cielo. ¿Por qué esto?; ¿por qué lo otro? Padre bueno y misericordioso, enséñanos el camino de la verdad y la vida. Precisamente, este domingo pasado – 26 de junio – miles de ciudadanos han hecho presencia y levantado su voz para denunciar tanta mentiras y leyes que van contra la verdad, el derecho a la vida y dignidad de la persona.

La realidad es que estamos en este mundo y que caminamos hacia otro. Y ese otro mundo nos fue anunciado por Jesús. Jesús que es Palabra de Vida Eterna. Jesús que sufrida su Pasión y Muerte, ha Resucitado y, a pesar de nuestra pequeñez e incapacidad para entenderlo, confiamos en su Palabra, porque, su Palabra – valga la redundancia – es Palabra de Vida Eterna.

lunes, 9 de abril de 2018

LA DISPONIBILIDAD DE MARÍA

Resultado de imagen de Lc 1,26-38
Cuando queremos pasar por nuestra razón este misterio experimentamos desconcierto y confusión. No nos cabe en la cabeza y nos es imposible digerirlo. Supongo que a María, aquella joven, le ocurrió lo mismo. Sólo hay que pensar que para Dios no hay nada imposible, y Él puede dar fecundidad a lo estéril y rejuvenecer lo viejo. Y eso fue lo que hizo María, poner toda su confianza en Dios.

Hoy nos toca a nosotros ese anuncio y se nos pide una respuesta. Dios se hace Hombre en su Hijo, y se encarna tomando naturaleza humana en María por obra del Espíritu Santo. No trates de comprenderlo, porque no podrás hacerlo. Simplemente, se trata de creerlo. Y eso no significa que tienes que creer ciegamente y anular tu libertad. Todo lo contrario. Significa que hay muchas razones para creer, pero nunca podrás entender la Inmensidad y Omnipotencia de Dios.

Estás vivo y, tu sentido común y razón te señalan que Alguien te ha creado. Hay un orden establecido en la naturaleza y todo funciona y encaja como si Alguien lo hubiese ordenado de esa manera. Un castillo derrumbado no se, lanzándolo al voleo, queda de la misma manera otra vez, y menos todo ordenado y cada piedra en su lugar. Está el testimonio de los apóstoles y las Sagradas Escrituras. Todo indica que hay un Ordenador y ha establecido todo lo creado.

Pero, quizás lo más determinante, al menos para mí, es esa siembra que hay dentro del corazón del hombre. Un deseo irrefutable de aspirar a la felicidad y a la eternidad. ¿Quién ha puesto eso dentro del corazón de cada hombre y mujer? Coincide con la Palabra de Dios, que nos lo dice a través del profeta Jeremías -Jr 31, 31-34- y que tú puedes descubrir ahora dentro de tu corazón.

Ante tantas evidencias que me pone el Señor a mi vista, sólo me queda decir como María: «He aquí el esclavo del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y, aunque reconociendo mi pequeñez y humildad, y tanta distancia con María, la Madre del Señor, me pongo en los brazos del Señor para que me de la Gracia de tener fe y confiar en su Palabra.