miércoles, 29 de agosto de 2018

SU VIDA ALREDEDOR DE LA DE CRISTO

Resultado de imagen de Mc 6,17-29
Mc 6,17-29
Juan nació para allanar los caminos del Señor. Toda su vida, desde el vientre de su madre, fue un estar pendiente del Señor. Ya, en el saludo de su madre Isabel a su prima María, tuvo el primer encuentro con Jesús desde los vientres de sus respectivas madres. Todo en la vida de Juan va a estar alrededor de la Vida de Jesús, a quien va a allanar y preparar los caminos.

Es el inicio del anuncio de la buena Noticia. Todo cristiano y creyente la conoce muy bien gracias a Juan, llamado el Bautista, que la anuncia y la prepara para que la proclame Jesús, el Mesías esperado y el Hijo de Dios Vivo. Pero, también nos descubre la vida de Juan el Bautista la dureza y dificultades con las que nos vamos a encontrar. Y la necesidad que tenemos de penitencia, de oración, de silencio y unión con el Espíritu Santo para enfrentarnos a todos esos obstáculos que el mundo, el demonio y carne tratan de impedir.

Sabemos por la historia y el testimonio de sus discípulos lo que ocurrió con Juan, y hoy el Evangelio nos lo narra claramente. Su perseverancia en defender y proclamar la buena Noticia de salvación puso en peligro su vida, y eso no le amedentró ni le detuvo. Denunció todo lo que creyó contrario a la ley de Dios y proclamó la inminente venida del Salvador. Y, por defender la verdad y proclamar la buena Noticia de salvación, entregó su vida. Igual que, años más tarde, hiciera Jesús, con la diferencia que la de Jesús nos rescata y redime de todos nuestros pecados dándonos la posiblidad de encontrar la Misericordia de Dios y salvación eterna.

Este testimonio de la vida de Juan puede ayudarnos a reflexionar también sobre nuestra vida y preguntarnos si yo también estoy defendiendo y dando testimonio de mi fe para, en la medida de mis posibilidades, allanar los caminos del Señor. Y, claro, sin perder de vista que para ello necesito llenarme del Señor, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

martes, 28 de agosto de 2018

ENTRETENIDOS CON LAS COSAS SIN IMPORTANCIA

Resultado de imagen de Mt 23,23-26
Mt 23,23-26
Nos pasamos mucha parte de nuestra vida mirando las menudencias y las cosas banales y dándoles más importancia que la que tienen. Y, sin embargo, perdemos de vista lo importante, la justicia, la misericordia y la fe. Son esas las verdaderamente importantes y las que hay que cuidar y cumplir. Lo demás, no es que no se tienen que cumplir y cuidar, pero no son vitales ni fundamentales.

Es una gran equivocación quedarnos en el cumplimiento de lo externo, de los impuestos y la normas civiles y sociales que hay que cumplir. Son importantes, pero no las más importantes. Porque, se pueden cumplir estas, pero no por ello somos buenas personas ni estamos haciendo las cosas bien. Es posible que lo que hagamos sea hipocresía, aparentando buen comportamiento, pero todo escondido en unas apariencias que ocultan nuestras mentiras y falsedades.

Debemos estar alertas y en constante reflexión porque somos débiles y proclives a ser tentados y seducidos por los placeres y riquezas de este mundo. Y es muy fácil seducirnos, por lo tanto hay que estar vigilantes para evitar las tentaciones del demonio que está al quite. Y eso sólo lo podemos combatir con la oración, la Eucaristía y el contracto diario con el Espíritu Santo que nos auxilia y nos defiende de todo aquello que trata de tentarnos y apartarnos de Dios.

El mundo es muy seductor y si nos ponemos en sus manos nos engaña, nos presenta su propia manzana y nos tienta a creernos que si la comemos podemos ser felices sin necesidad de Dios. Por eso, tratemos de estar limpios y bien purificados por dentro. Tener a salvo nuestro corazón y alejarnos de todo ese ruido consumidor y mediático que trata de engañarnos, seducirnos y perdernos.

lunes, 27 de agosto de 2018

¿DE QUÉ HABLAMOS?


Imagen relacionada
No es para estar tranquilo y cada día tenemos, los que proclamamos la Palabra, la responsabilidad y la necesidad de ponernos bajo la Luz del Espíritu Santo para proclamar la Palabra de Dios y no la nuestra. Porque, sin darnos cuenta y, quizás influido por la perspicacia del demonio, que tiene todo a su favor, proclamamos nuestra palabra, nuestra doctrina, nuestra ideología y filosofía en lugar de la del Señor Jesús.

Siempre debemos, los que reflexionamos la Palabra de Dios, estar atento a la Verdad. La Verdad de la Palabra y nunca distorsionarla según nuestra convicciones personales o nuestros intereses. Porque, podemos desviar a aquellos que se acercan al Señor y quieren seguirle; porque, podemos confundirlo con nuestras interpretaciones o deseos de fama, de ser admirados, de... Mejor permanecer en silencio y dejar actuar al Espíritu Santo.

Todo ha sido revelado por la Palabra de Dios y nada ha quedado en el tintero. Es posible que en algunos momentos no sepamos interpretar los tiempos y circunstancias del momento, pero la Verdad siempre es Una y todo está contenido en ella. Por eso, pongámonos siempre en Manos del Espíritu Santo y invoquemos su presencia y su asistencia. No se ha quedado para mantenerse al margen, sino para guiarnos, alumbrarnos y fortalecernos en la batalla, en la lucha y el camino de cada día.

Lo hemos recibido en el Bautismo y no para simplemente celebrar nuestra andadura de ser hijos de Dios sino para caminar juntos con cada uno de nosotros y asistirnos en cada momento difícil y duro de nuestro camino ante la oscuridad y las dificultades. Por todo ello, pongámonos siempre en Manos del Espíritu de Dios y confiemos en su acción.

domingo, 26 de agosto de 2018

¿PROSELITISMO O LIBERTAD?

Resultado de imagen de Jn 6,60-69
Hay muchos que acusan a los cristianos, sobre todo a los más comprometido en proclamar la Palabra, de proselitistas, pero la realidad deja bien claro que eso no es cierto ni es verdad. No hay nada más libre, dejando en plena libertad para decidir, que la Palabra de Dios. Es más, es la Palabra - la Verdad - la que realmente te hace libre.

Hay muchos cristianos que en momentos determinados de sus vidas se quedan en el camino, o los engulle la tentación del mundo. Otros se resisten a creer en los misterios de la Vida del Señor y así sucede que cada cual es dueños de elegir el camino que desea. Lo importante es no dejar llevarnos por las apetencias, intereses y deseos carnales que nos presentan la felicidad de manera engañosa y falsa y nos engañan. Son espejismos que distorsionan la realidad y nos pierden.

Pero, aun así muchos prefieren ese camino ancho, fácil, cómodo que les venda sus ojos y les lleva directamente a la perdición y al rechinar de dientes. No cabe ninguna duda que aceptar la Palabra implica esfuerzo, misterio, duda y sobre todo fe. La fe es imprescindible y necesaria, y las cosas que nos la ponen difícil son también necesaria, pues, sin dificultad no haría falta fe. Ni tampoco tendríamos ningún mérito, oportunidad que Dios nos da. 

Creer en Jesús es ganarnos el cielo, y eso glorifica nuestra pequeña aportación, que el Señor nos ha dado gratuitamente. Sólo nos exige que sepamos decidir y, aunque a primera vista el dulce y la felicidad parecen fácil y muy cercano, tengamos la paciencia y la fortaleza de discernir y no dejarnos vencer. Para ello no estamos solos. Nos acompaña el Espíritu Santo y nos asiste para que, fortalecidos en Él, sepamos elegir con quien debemos estar.

Pedro lo supo elegir muy bien. Acertó de pleno: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios». Y la vida nos lo va revelando por el camino. Experimentamos y sentimos que la felicidad y el gozo están dentro de nosotros, porque Dios los ha puesto en nuestros corazones. Y la esperanza de resurrección no llena de paz y alegría.

sábado, 25 de agosto de 2018

VIVIENDO EN APARIENCIAS

Resultado de imagen de Mt 23,1-12
Sucede en muchos momentos de nuestra vida, vivimos de apariencias y, sin darnos cuenta o dándonos cuenta, engañamos a los demás, pues hacemos de nuestra vida una farsa. Quizás cuando lo hacemos sin caer en la cuenta, de forma impulsiva e instintiva, estamos en el mejor de los casos, pues no somos muy consciente de lo que hacemos. Pero, sea como sea, nunca será bueno vivir de las apariencias, pues apoyamos nuestra vida en una base poco solida - arena - falsa y proclive a hundirse a la menor tempestad.

Siempre es mejor, y también lo correcto, vivir en la verdad, aunque en algunos momentos nos duela y sea difícil sostenerse en ella. Aunque, a veces, no sepamos muy bien qué hacer cuando las equivocaciones son causa del error humano o por la pobreza de nuestra limitada sabiduría. Siempre encontraremos consuelo y misericordia en el Señor.

Otra cosa diferente sucederá cuando nuestras obras son conscientes y apoyadas en una suficiencia orgullosa y soberbia que nos eleva por encima de los demás. Queriendo ser ejemplo para otros y cargándolos con tus exigencias y recomendaciones  doctrinales y erigiéndote maestro y señor ante los demás y queriendo que así te traten.

Jesús nos recomienda hoy que escuchemos lo que dicen y, en espíritu, hagamos lo que dicen pero no lo que ellos hacen, porque sus ejemplos dejan mucho que desear. Ellos dicen, pero no hacen. Es lo que en muchos momentos de nuestra vida nos ocurre con compañeros, sacerdotes y otros. No nos dan buen ejemplo. Dicen pero no viven lo que dicen, o al menos no lo intentan. Por eso, para nosotros lo importante es la Palabra de Dios y, apoyados en el Espíritu Santo, discernir qué hacer y cómo obrar. 

Porque, no se trata de ser ejemplo ni de adoptar poses para que se fijen en ti y te admiren, sino de servir en silencio y en verdad. Lo que importa es que el Señor sea el centro de tu vida, pues Él te ve y sabe profundamente de tu silencio y de tu obrar.

viernes, 24 de agosto de 2018

BUSCA EN TU CORAZÓN, QUIZÁSTENGAS UNA LLAMADA

Posiblemente, en estos tiempos modernos esté en el buzón de voz de tu corazón. Una llamada que te invita a acercarte a Él y a conocerle. Una llamada, que quizás tú no le des importancia ni la estime, de alguien importante. Una llamada que, descubierta de donde viene, no te atrae ni te inspira confianza. Al contrario te da escepticismo y, posiblemente, por algún amigo accedes a acercarte a ese, para ti, poco valorado y desconocido.

Imagen relacionada
Jn 1,45-51
Quizás este relato coincide con el de muchos a la hora de plantearse el acercamiento a Jesús. Quizás, te haya sucedido a ti a través de algún amigo; quizás hayas sido invitado a escuchar a Jesús, pero, por tu apatía, escepticismo o cualquier otra causa has renunciado a acercarte o no le has escuchado. El caso que hoy nos ocupa y que nos pone el Evangelio es parecido, pero Natanael, animado por Felipe, aunque escéptico, se acercó a Jesús. La sorpresa fue que, descubierto y admirado por lo que Jesús dijo de él, quedó postrado a sus pies hasta el punto de clamar: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Es posible que a ti te haya pasado algo parecido, pero que no ha terminado de la misma forma que sucedió con Natanael. Es posible que tú hayas cerrado tu corazón y que todavía no descubras en Jesús la verdadera y única razón de tu vida. ¡Es posible!, pero, ¡mira!, no hay otro camino. Sin Jesús la vida es poca cosa y todo se oscurece muy pronto. Nada, sin Él tiene sentido. Sin Él no hay camino ni lugar a donde ir. Bien lo dijo Pedro -Jn 6, 68-69- y lo experimentamos los que le seguimos ardientemente.

Es verdad que la oscuridad está siempre presente. A veces pienso que es necesaria, por la oscuridad reclama luz y la luz enciende y afirma la fe. Sí, necesitamos creer como Natanael y abandonarnos en las Manos del Señor, porque en Él hallaremos Luz, Camino, Verdad y Vida.

jueves, 23 de agosto de 2018

¡SOMOS INVITADOS AL REINO!

Resultado de imagen de Mt 22, 1-14
Mt 22, 1-14

No somos unos cualquiera, somo invitados al reino de Dio. El hombre es el centro de la invitación de Dios y nos lo manifiesta en esta hermosa y trágica parábola. El problema es que muchos la desconocemos y otros, no sólo eso, sino que no hacemos caso de la invitación. Pero, Dios persiste y continua invitándonos. Dependerá de nosotros que escuchemos su invitación y acudamos a la invitación al reino.

Es una muy buena oportunidad para preguntarnos y situarnos delante de Dios. ¿Dónde estoy yo? ¿Soy de los que no escuchan la invitación y no respondo ni asisto? ¿Soy de los que pongo excusas y me justifico? ¿O soy de los que incluso me revelo y responde con violencia y muerte? ¿Dónde me encuentro en estos momentos claves de mi vida? ¿O soy de los que asisto indiferente sin tomar loen serio ni revestirme de y con la Palabra y los hechos?

A pesar de mis actitudes, Dios me sigue invitando y continua esperando pacientemente mi respuesta. Dependerá de mí, porque me ha dada esa capacidad de libertad para que sea yo quien elija mi respuesta: ¿Asisto revestido por la Vida de la Gracia, o renuncio a la invitación que Dios me hace al gozo, felicidad y plenitud eterna?

Es la gran cuestión de nuestra vida y la que realmente tiene importancia y trascendencia, pues todo lo demás se queda en el camino y desaparece. Estamos llamados al banquete de la Vida Eterna y es esa respuesta la única importante de nuestra vida y en la que nos jugamos eso que tanto buscamos, la felicidad Eterna.