domingo, 8 de noviembre de 2026

NI EL DÍA NI LA HORA

Mt 25, 1-13

La vida es un camino en el que siempre hay algo que esperamos. Para algunos ese camino es largo; para otros, apenas un instante. Pero todos caminamos hacia un encuentro cuyo momento desconocemos.

De todas formas, el denominador común es la espera. Una vez nacida, la vida tiene un camino que sabe su final. Quizás en los primeros pasos no se advierte su término, pero a medida que avanza, va dándose cuenta de que de la misma forma que hubo un comienzo, llegará un final.

La felicidad que esperamos encontrar junto a Dios no es algo que debamos improvisar al final de nuestra vida. Se va preparando cada día, cuidando nuestro interior y aprendiendo a vivir desde el amor».

¿Cuántas veces no sabemos lo que pasó dentro de nuestros corazones ese día? ¿Nos preguntamos diariamente qué pasa dentro de cada uno de nosotros? La sabiduría significa saber dar espacio al silencio, para ser capaces de escuchar a nosotros y a los demás.

Y se nos va la vida sin saber realmente a dónde vamos. Y podemos ser sorprendidos en cualquier momento. De eso nos habla el evangelio de Mt 25, 1-13, que termina con estas palabras: 

En verdad os digo que no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.

Jesús toma ese hecho cotidiano de una boda para invitarnos a vivir también nosotros dispuestos para entrar en el banquete eterno.

Todos estamos invitados a esa boda, a esa fiesta de Dios. Pero nadie sabe cuándo va a comenzar. La propuesta del banquete del Reino que Dios nos hace pide de nosotros que nos preparemos, que estemos dispuestos y atentos para acudir, para sumarnos a ese proyecto de vida, ya aquí y ahora.

No basta con tener una lámpara; hay que alimentarla.

Y ese aceite puede representar la fe cultivada, la oración, la confianza, la capacidad de amar, la solidaridad, la fidelidad en las pequeñas cosas. 

El secreto y la clave están en permanecer, perseverar en el amor. Si queremos tener luz, y dar un poco de luz a nuestro alrededor, solo hay un camino: el del amor y la entrega, gastándonos, sirviendo a los demás. 

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