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| Lc 16, 9-15 |
—La realidad —decía Pedro— es que no podemos partirnos ni tampoco estar en dos sitios a la vez.
Miró para Manuel y dijo:
—O estás con uno o con el otro. Terminarás por servir a uno y fallarle al otro. La fidelidad se demuestra en aquello que hacemos con lo que tenemos y con lo que somos.
Manuel, dando conformidad a lo que decía Pedro, añadió:
—El peligro está en idolatrar al dinero… Porque cuando ocurre eso nos volvemos idólatras y nos llena de orgullo y termina enfermando nuestra manera de pensar.
Pedro, corroborando lo que decía Manuel, agregó:
—Sí, Pedro. El problema no es tener dinero, sino permitir que el dinero termine adueñándose de nosotros.
Entonces, Manuel, aprovechando el momento, tomó la Biblia y leyó:
—Del santo evangelio según san Lucas 16, 9-15
En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.
Y les dijo:
«Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios».
Se hizo un silencio que descubría lo lejos que estamos de ser fieles al Señor.
Una de las primeras cosas de las que debemos ser conscientes es que seguimos a un crucificado, que se ha donado hasta las últimas consecuencias por amor a la humanidad.
Descubrir la grandeza de ese amor hace que la persona pueda entrar en un camino de conversión personal para responder a la grandeza de ese amor. Por ello, la referencia que hace Pablo a un abandono en el Señor: que nada os preocupe, ponerlo todo en las manos de Dios.
La fidelidad a Dios no se demuestra solamente en los grandes acontecimientos de nuestra vida, sino, sobre todo, en las pequeñas decisiones de cada día.
Este ejercicio realmente cuesta, ya que es una confianza total y absoluta en Dios, en todos los momentos y circunstancias por los que pases. Si logras esto, el Señor te bendice con la paz en medio de tu tribulación.
«Esa experiencia de fiarse de quien nos ha dado la vida conduce a una verdadera madurez espiritual. Por ello, la referencia que hace Pablo a un abandono en el Señor. Se necesita saber cultivar una mirada honda de las cosas que te lleve a ver la presencia de cómo Dios actúa en la vida y en la misión.
De la tribulación se sale gracias a la acción del Espíritu Santo que actúa de manera constante en aquel que abre su ser al caudal de su gracia.
Quien aprende a confiar en Dios deja de vivir para acumular y comienza a vivir para entregar. Y es precisamente ahí donde descubre la verdadera riqueza.
