martes, 4 de junio de 2013

MALA INTENCIÓN

(Mc 12,13-17)


Dentro de nosotros cohabita el bien y el mal. Tenemos buenas intenciones, pero también están las malas, y ambas establecen una lucha interior que nos hacen la vida insoportable, dura y camino de cruces. Por eso, necesitamos caminar injertados a Xto. Jesús y asistidos en el Espíritu Santo. Él es quien nos guía y nos enseña el verdadero camino, y nos fortalece para la lucha de cada día.

Jesús fue muchas veces puesto a prueba, y con mucha mala intención como ocurre en el día de hoy. Querían enfrentarle con el Cesar y la pregunta que le hicieron traía mucho veneno en ese sentido. Pero Jesús, guiado en por el Espíritu y la sabiduría del Padre da plena respuesta llena de justicia y amor: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?». Ellos le dijeron: «Del César». Jesús les dijo: «Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios».

Magistral lección que nos descubre cuan debe ser nuestro camino en el camino, valga la redundancia, de nuestra vida. Saber elegir entre las cosas e intereses que nos propone el mundo, muchas veces justas o aparentemente justas, y otras no, y la Voluntad de Dios que antepone a la justicia la Misericordia y el Amor. Alumbrar este criterio con la parábola del Hijo prodigo siempre nos hará mucho bien.

Postrados ante ti, Señor, y admirados de tu sabiduría y amor por nosotros, te pedimos que nos alumbres y nos descubras siempre el camino que nos lleva a vivir en tu Voluntad y no en la nuestra.  Amén.

lunes, 3 de junio de 2013

¿QUÉ OCURRE CON MI VIÑA PERSONAL?

(Mc 12,1-12)


Cada uno de nosotros somos una pequeñita pero importante viña del Señor. Él ha plantado en cada uno de nosotros su impronta, su sello a imagen suya. Somos verdaderas criaturas de su Infinito Amor, y también con esa Infinita Misericordia somos tratados y mimados. Dios, nuestro Padre y Creador nos guarda y nos protege.

Sin embargo, nosotros nos despachamos a nuestro gusto. No hacemos caso a los que en su nombre nos enseñan, nos piden frutos y nos exigen buen testimonio y ejemplo. Actuamos de forma indiferente ante el consejo de nuestros padres, de nuestros mayores, de nuestros sacerdotes, de las indicaciones y enseñanzas de la Iglesia. Todos sus enviados son rechazados.

Y también damos la espalda a su Hijo, rechazándolo y hasta matándolo al expulsarlo de nuestro corazón. ¿Qué viñadores somos? ¿Que hijos agradecidos y servidores somos? ¿Verdaderamente, sabemos lo que estamos haciendo? Esta parábola que Jesús nos dice hoy nos descubre tal y como nos comportamos.

Señor, acepta mis disculpas y convierte mi corazón infectado por las cosas de este mundo en un corazón agradecido y entregado a servirte según tu Voluntad.

domingo, 2 de junio de 2013

COMIDA Y ALIMENTO

Lc 9, 11b-17


Hacer la prueba: quedarse un tiempo sin ingerir bebida ni comida. Y experimentaremos la necesidad urgente de comer y beber, porque de no hacerlo nos va la vida en ello. Experimentar que el alimento del Cuerpo de Jesús lo necesitamos con más necesidad, no es algo tan fácil como lo otro, pero sí más necesario y vital para nuestras vidas.

Hoy, Jesús nos lo hace ver tras el milagro de los peces y los panes. Se han quedado una multitud de hombres y mujeres a su alrededor. Pasa el tiempo sin darnos cuenta cuando escuchamos a Jesús, y se nos echa encima el hambre. Jesús consciente de nuestra necesidad actúa, y nos da de comer. Nadie podía alimentarnos allí y en esa hora. Sólo Él puede hacerlo.

Nos manifiesta su amor y sus deseos de alimentarnos, de alimentarnos de sus fuerzas y de la Vida de la Gracia para que fortificados en Él podamos alcanzar la Vida Eterna. Nos prepara para más tarde entregarse a nosotros en Cuerpo y Alma para ser comida y bebida de salvación. Hoy nos da una comida que perece, que se consume y despierta más tarde deseos de comer de nuevo. Pero nos está preparando para ofrecernos la comida de su Cuerpo y Sangre que nos alimentan para la Vida Eterna.

sábado, 1 de junio de 2013

CUANDO NO SE BUSCA LA VERDAD SE HACE DEMAGOGIA

(Mc 11,27-33)

Suele ocurrir que cuando nuestros intereses son diferentes de la verdad, nos ponemos a la defensiva y tratamos de justificarnos haciendo demagogia y escondiendo lo que sabemos que es el bien y la verdad. Es entonces cuando decimos que esas personas tratan de falsear la verdad, pues no son capaces de confesar su error y aceptarlo.

Ocurrió así con Jesús, cuando quisieron despojarlo de su autoridad desafiándole a que demostrara de donde le venía esa autoridad para actuar así. Pero no pensaron en la respuesta que Jesús les dio: «Os voy a preguntar una cosa. Respondedme y os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme».

Ante tal pregunta queda al descubierto las malas intenciones de aquellos sumos sacerdotes, escribas y ancianos del pueblo, pues no respondieron ante el temor de verse cogidos de su mala intención que no trataba sino de desprestigiar a Jesús.

Pensemos que a nosotros también se nos pregunta hoy por la autoridad de Jesús, y esa pregunta nos invita a reflexionar sobre lo que pensamos sobre ello. Sería bueno hacer el esfuerzo sincero y libre de meditar y reflexionar sobre esta cuestión. ¿Se nota en nuestra vida que obedecemos a Jesús?

viernes, 31 de mayo de 2013

LA VIDA SIEMPRE ES ALEGRÍA



(Lc 1, 39-56)

No se puede entender que dar la vida sea algo penoso y triste. Y no se puede entender porque transmitir la vida es lo más grande que una persona puede hacer. Y ese don le ha sido dado a la mujer: dichosa toda aquella que es dadora de vida y que la transmite dándose desde su cuerpo y su alma.

La Virgen nos da ese testimonio, y aunque no entiende lo que ocurre en su alma, proclama confiada la grandeza del Señor y se alegra su espíritu en Dios, su salvador. Corre de prisa a visitar a su prima Isabel, porque quiere compartir con ella esa maternidad que también a ella fue donada. Y el encuentro produce la alegría y proclamación a María como Madre de Dios.

¿Nos alegramos nosotros de la misma manera? ¿Confiamos nosotros la vida que nos ha sido dada en las Manos de Dios? ¿Aceptamos esa vida como un regalo que nos ha sido confiado en la ruta de nuestro camino? ¿O posiblemente rechazamos esa vida cuando no nos apetece o nos exige darnos sin condiciones?

Son preguntas a las que podemos encontrar respuestas en la actitud y actuación de María. Ella dejó mucho, murió a mucho y arriesgó todo lo que tenía porque la Voluntad de Dios le pidió ser la Madre de Dios. Un Dios hecho hombre, enviado para enseñarnos y revelarnos el amor del Padre y para señalarnos el camino por el que debemos dirigirnos para llegar a Él.

jueves, 30 de mayo de 2013

YO TAMBIÉN CREO

(Mc 10,46-52)


La fe es un don de Dios, pero ese don necesita, para ser dado, una colaboración personal muy especial, y es que necesita la buena intención libre de buscarla y pedirla. Supongo que el Señor nos ha hecho libres para eso, para que colaboremos con Él. No cabe ninguna duda que nos ha creados sin pedirnos permiso ni contar con nosotros, pero si nos quiere salvar contando con nuestra colaboración.

Y es que el Amor necesita libertad tanto para darse que como para recibirse. De ser obligados a amar se rompería la libertad del amor. El amor es verdadero amor cuando es libre, libre de recompensas, de intereses, de egoísmos...etc. Y así lo ha querido expresar y manifestar nuestro Padre Dios.

Por eso hemos de pedir el don de la fe constantemente, porque no depende de nosotros sino en la voluntad de querer creer. Es verdad que con los años experimentamos que nuestra fe crece o decrece, y eso nos testifica que nuestros esfuerzos por perseverar y estar en el camino no pasan en balde. El Señor premia nuestra insistencia y perseverancia aumentando nuestra fe.

Pero eso no solo basta. Necesitamos estar bien alimentados y agarrados al Señor, y para eso tenemos los sacramentos: Penitencia y Eucaristía, que nos alimentan y fortalecen, cuidando que nuestra fe, por la Gracia de Dios, continúe creciendo. ¡Nunca, nunca dejemos de gritar (orar) para que Jesús se detenga y abra nuestros ojos a la luz de la fe!

miércoles, 29 de mayo de 2013

PROGRAMA DE SEGUIMIENTO

(Mc 10,32-45)


A la hora de seguir a alguien se plantean muchas cuestiones: el cómo, el por qué, qué compromisos... porque sabiendo la hoja de ruta determinarás determinarás seguirlo o no. Jesús nos descubre cuál es su camino, y los acontecimientos por los que va a pasar: «Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de Él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará». 

No hay nada oculto. Todo queda claro y los que están dispuesto a seguirle saben a que atenerse. No hay engaño ni demagogia, ni medias verdades. Este es el panorama: la cruz de cada día. Una cruz que se manifiesta en nuestro propio entorno. No hay que buscarla fuera sino dentro: la fatiga en el trabajo, las normales dificultades en la vida familiar y en las relaciones sociales, etc. También en las persecuciones, ofensas, martirios... Cada cual según sus circunstancias y situaciones que le ha tocado vivir.

No hay otra forma sino la del amor, amar hasta el servicio de dar la propia vida si es menester. Ahora, la pregunta cae por su propio peso: ¿creemos que en Xto. Jesús, y asistidos en el Espíritu Santo, podemos lograrlo? Tú tienes la palabra.