sábado, 27 de octubre de 2012

¿PIENSO QUE SOY DE LOS BUENOS?

 Lucas 13, 1-9 : Si no os convertís, pereceréis como ellos.

Porque cuando te miras aparentas verte diferente. Al menos das esa impresión y tú mismo llegas a creértelo. Sí, pensamos que nosotros somos del partido porque estamos dentro y porque tratamos de cumplir las normas establecidas e instituidas. Nos consideramos creyentes y de los comprometidos y buenos.

Pero, ¿realmente amamos? ¿Amamos al estilo de Jesús olvidándonos de nosotros mismos y preocupándonos de los demás? ¿Es esa nuestra última y primera intención? Porque de nada nos valdrá hacer y cumplir mucho, si no servimos en entrega por amor a los demás. 

Lo dice muy claro Jesús: « ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo ».

Confiados y esperanzados en el Espíritu Santo esforcemosno en cultivar mejor nuestra particular viña para que bien abonada dé los frutos que nuestro Padre Dios espera de cada uno de nosotros. Amén.

viernes, 26 de octubre de 2012

OBSERVAR Y EXPERIMENTAR...

 Evangelio de Lc 12,54-59. En aquel tiempo, Jesús decía a la gente

porque lo que no se experimenta y se vive no llega a conocerse. Sabemos mucho del tiempo y de sus acometidas y acciones hasta tal punto que predecimos su comportamiento con antelación. Eso nos ayuda mucho a guardarnos de sus efectos y evitar males mayores.

Pero no es el tiempo lo más importante, porque por mucho que logremos anticiparnos a su demoledora acción, tarde o temprano nos cogerá desprevenido o podrá más que lo que han supuesto de él. Quiero significar que las cosas de aquí abajo se acaban a pesar de tanto guardarnos de ellas. 

Hay otro tiempo que merece mayor atención. Y es el tiempo del alma y del espíritu. Ese tiempo tiene mayor valor y de prestarle atención se multiplicará para siempre. Hablo del tiempo de nuestra vida, que bien aprovechado y utilizado se convertirá en eterno. 

Es ahora tiempo para amar, amar según nos enseñó Jesús y tal y como nos enseña su Palabra. Es la mejor inversión que podemos hacer en el tiempo de nuestra vida. Amar sin descanso procurando que todos nuestros actos estén en función del bien común y dirigidos a ayudar al necesitado. Amén.

jueves, 25 de octubre de 2012

EL TIEMPO NOS ESTORBA...

 Comentario al evangelio de Lucas 12, 49-53.

y desesperamos cuando los resultados no son rápidos o no los vemos producirse. Jesús también experimentó ese sentimiento y deseaba ver arder el mundo en virtud y caridad. No le gustaba tener que esperar y pasar por la cruz. En el huerto de Getsemaní lo evidenció, pero aceptó la Voluntad del Padre.

Igual experimentamos nosotros. No entendemos la paciencia ilimitada del Padre y desesperamos cuando las cosas no suceden como nosotros esperamos. Queremos encontrar explicaciones para todo y que las filtre nuestra razón. Y cuando eso no sucede nos incordiamos y nos cerramos en nuestras ideas y planes.

Es entonces cuando nuestros corazones quedan en penumbra, no parecen arder con llama viva, y amenazan apagarse. Es la hora de avivarla y de prenderle fuego, y a eso ha venido Jesús. Por eso necesitamos de su Fuerza y de su Gracia.

Danos, Señor, la fuerza de tu Espíritu para que injertados en Él seamos capaces de mantener la llama del amor ardiente en nuestro corazón, y aspirar a lo máximo, es decir, a la santidad a la que hemos sido llamados en Ti. Amén.

miércoles, 24 de octubre de 2012

HAY MOMENTOS QUE TIEMBLO...

 Comprended que, si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche...


porque conociéndote un poco no haga lo suficiente para que cuando llegues esté lo mejor preparado y activo que Tu deseas. Hay momentos que te veo como un Padre exigente y pendiente de mis fallos o fracasos, y me asusto, Señor.

Pero, también hay otros momentos que tu Espíritu me invade y me llena de paz y serenidad, porque es el corazón lo que a Ti te importa, Dios y Padre mío, y no tanto mis obras imperfectas y llenas de miserias y errores. Y Tú sabes, Señor, que mi corazón anhela amarte y amarte en el servicio a los hermanos.

Me tranquiliza saber que cada día de mi vida es una lucha entre el bien y el mal. Que cada día, dentro de mí, se entabla una batalla por querer hacer lo que no hago y me cuesta, y dejar de hacer lo que siempre hago y repito aunque no quiera.

Pero también experimento que eso me exige trabajo, esfuerzo, camino y sobre todo estar a tu lado, hablarte, acompañarte, preguntarte, estar en tu presencia y sobre todo comer tu Cuerpo. Porque mis fuerzas son escasas, débiles y frágiles y mi voluntad vencible, necesito de Ti, Señor, para estar preparado el día que Tú decidas venir a buscarme. Amén.

martes, 23 de octubre de 2012

SIEMPRE ESPERANDO...

 La primera parábola (Lc 12, 35-38) es la del patrón...

porque la vida no se acaba sino empieza cuando llegue el Esposo. Luego, nuestro fin es estar siempre a la espera, pero no una espera pasiva sino en constante camino y crecimiento. Esa es la inquietud y el desasosiego que San Agustín nos decía : "Estaremos siempre inquietos, Señor, hasta que descansemos en Ti".

Hasta que Tú llegues, Señor, porque nuestra vida será un buscarte y permanecer en tu presencia. Y en ese seguirte nos esforzaremos en amarte amando a los que se cruzan en nuestras vidas. Porque si no amamos a los que viven entre nosotros y comparten con nosotros, ¿cómo podremos decir y proclamar que te amamos a Ti?

Por eso, Señor, consciente de mis debilidades, de mis errores y naturaleza pobre, vencida y frágil, te pido fortaleza, voluntad y sabiduría para en justicia y paz poder seguir tus huellas y caminar junto a tus pisadas. Amén.

lunes, 22 de octubre de 2012

¿POR QUÉ ANHELAMOS SIEMPRE ALGO MÁS?

 Evangelio según San Lucas 12, 13-21
Siempre andamos buscando algo más. Tenemos la sensación de que nunca estamos plenos, satisfechos y completos. Es verdad que hay momentos que nos parece que hemos alcanzado lo que buscamos, pero pronto nos damos cuenta que seguimos en actitud de búsqueda. Necesitamos algo más.

Y sin embargo pensamos que tenemos todo lo necesario. Incluso aquellos que guardan inmensas fortunas se preguntan, ¿cómo es posible que necesite algo más con todo lo que tengo? Pero otros, no tan ricos experimentan que no les falta nada, o al menos tienen todo lo que anhelan y necesitan, sin embargo sienten en lo más profundo de su corazón que les falta algo.

El deseo de Dios, de plenitud y de felicidad eterna fluye siempre en nosotros. Nunca dejaremos de estar inquietos hasta descansar en nuestro Padre Dios, porque Él es la plenitud y la felicidad plena y eterna. Por eso, ambicionar riquezas y bienes no nos llena plenamente. Y no nos llena plenamente porque la felicidad no está ahí ni en otras cosas que podamos ambicionar.

La felicidad está en hacer la Voluntad del Padre, y eso no es otra cosa que amarle por encima de todas estas cosas, que son medios para ayudarnos a llegar a Él, usándolas y compartiéndolas con los demás, y en beneficio de todos los hombres. Es entonces cuando experimentamos una felicidad plena que se transformará en eterna en la presencia del Padre. Amén.

domingo, 21 de octubre de 2012

NOS ENCANTA SER SERVIDO...

 21 de octubre de 2012. 29 Tiempo ordinario (B). Marcos 10, 35 – 45


pero cambia nuestra actitud a la hora de servir. Exigimos servicio, derechos y todo lo que consideramos se nos debe de dar porque lo pagamos. Nos encanta que todos los servicios públicos funcionen para nuestro servicio, pero no pensamos igual cuando nos toca a nosotros servir.

Nos quejamos y ponemos una y mil condiciones que nos impiden servir como nos gustaría. Todo es una constante justificación y una actitud de señalar que otros tienen la culpa. En el fondo tratamos de justificar nuestro regular o mal servicio.

Sin embargo, cuando se trata de exigir las cosas cambian. No sabemos de justificaciones y disculpas y queremos que todo se ajuste y se cumpla según está establecido. Miramos con ojos diferentes a los que nos sirven que a nosotros mismos cuando tenemos que servir.

Sin embargo, Jesús no solamente paga sino que sirve: Él no sólo es servidor de la voluntad del Padre, que incluye nuestra redención, ¡sino que además paga! Y el precio de nuestro rescate es su Sangre, en la que hemos recibido la salvación de nuestros pecados. ¡Gran paradoja ésta, que nunca llegaremos a entender! Él, el gran rey, el Hijo de David, el que había de venir en nombre del Señor, «se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres (…) haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Fl 2,7-8) (Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Seguir a Jesús es tratar de servir como Él. ¿Qué es difícil y no podemos? ¡Ya lo sabemos!, pero tenemos su Palabra que con Él podemos lograrlo. Por eso le necesitamos para que injertados en Él lleguemos a ser últimos y no primeros. Amén.