domingo, 8 de septiembre de 2019

JESÚS PRIMERO Y YO DETRAS

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Lc 14,25-33
Seguira a Jesús no es elegir algunas cosas sí y otras guardarlas para mí. Cuántas veces decimos, esto no lo dejo porque lo necesito y dejamos ese tiempo para nosotros. Me doy cuenta de lo difícil que es optar por Jesús, porque hay muchas cosas que pongo delante y que me son difíciles de dejar. Es entonces cuando descubre la necesidad que tienes de adherirte al Señor y de dejar que Él obre en ti. 

Conviene abrir todo nuestro corazón, no un poco nada más, sino totalmente, para que el Espíritu Santo haga su obra como Dios quiere. Y eso implica y exige entregarte totalmente. Ayer vi la pelicula de la madre Teresa de Calcuta y se vieron reflejada todas estas opciones. Abandonó todo, incluso a ella misma, para entregarse a Jesús. Percibes entonces cuan lejos estás del Señor y te experimentas decepcionado y, por supuesto, pecador. Pero, al mismo tiempo, no te desanimas. Reconoces tu pequeñez, tus pecados y tu esclavitud y te pones en Manos del Señor. Él te convertirá y hará de ti un buen hijo.

Quizás, el problema sea que tú quieras ser como Teresa de Calcuta y el Señor tiene otros planes para ti. Quizás, tú quieres que el Señor te dé tres talentos y Él sólo te ha ofrecido uno. Quiero decir, al menos así lo siento desde la disponibilidad al Espíritu Santo, que tengo que conformarme con lo que el Señor me da y para lo que me quiere. Igual solamente tengo que obedecer y no mandar ni tomar decisiones. No a todos los quiere el Señor en el mismo trabajo o que hagan las mismas obras.

Sí, eso es seguro, a todos nos quiere con locura y a todos nos dará la plena felicidad, la que nos corresponda hasta el punto que no desearemos más. A mí lo que me concierne ahora es ponerme en tus Manos, Señor, y dejar que tu Espíritu convierta mi pobre corazón en un corazón como Tú quieres y semejante al Tuyo. Eso espero y eso te pido.

sábado, 7 de septiembre de 2019

RITOS SIN SENTIDOS

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Lc 6,1-5
Hay muchas costumbres y ritos que nacen de una falsa idea o de una forma de ver la ley anteponiéndola a los mandatos de Dios. Así, los judíos habían conformados muchas normas y leyes que sometían al hombre a la ley sin mirar a lo que Dios proponía desde el Amor al hombre. Con sus maneras de interpretar la ley justificaban su autotraición y distorsionaban los mandatos de Dios.

El sentido común se confundía con formas de pensar hasta cierto punto incomprensibles, pues, creer que por tocar alguna imagen obtenían el favor de a quien representaba esa imagen era algo que estaba fuera del sentido común. Esa forma de pensar llevaba a confundir la santidad con algo mágico que, según sus formas de pedir o tocar, les solucionaba sus problemas.

De la misma forma utilizan al Señor como una caja mágica donde exponer la solución de sus problemas. Las leyes están para servir a los hombres y en función del bien, la verdad y la justicia, pero, no todas las leyes, escondidas en la apariencias de leyes, son buenas y están en la verdad. Hay muchas formuladas por los hombres y mediatizadas por sus egos e intereses personales. Una simple mirada alrededor nos saca de dudas.

Caminar por esos caminos que nos presenta el mundo nos advierte que sólo el Señor es el verdadero y único Camino, Verdad y Vida, y en Él debemos centrar nuestra vida. Él debe ocupar el centro de nuestro corazón y marcar nuestro tiempo y nuestros actos. Desde Él debemos actuar y en Él buscar la luz necesaria para saber donde tenemos que poner nuestra mirada y por qué caminos tenemos que seguir. 

Dios, nuestro Padre, nos ama profundamente y busca nuestro bien y nuestra salvación, así que la mejor opción es dejar que mande en nuestro corazón y abrirnos a su acción.

viernes, 6 de septiembre de 2019

UN CORAZÓN NUEVO

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Lc 5,33-39l
Renovarse o morir es una consigna que hemos oído muchas veces y que, no es pura teoría, sino que realmente se cumple. No puedes estancarte y quedarte en las tradiciones y las costumbres. Es verdad que hay que mirar para atrás, pero no para vivir del pasado, sino para aprender de los errores y renovarse con la novedad del espíritu que va creciendo y actualízándose en la verdad, la justicia y el amor.

Porque, no está el hombre en función de la ley, como ocurrió en el pasado, ni la persona depende y está a merced de la economía y el poder, tal y como ocurre hoy. Es la persona huma la que está por encima de todo y la que tiene prioridad sobre la tradición, la costumbre, la economía y el poder. Jesús trae esa novedad y la enseña y defiende con su Palabra y con su Vida.

Jesús está presente entre nosotros porque Vive entre nosotros. Nunca se ha ido. Ha venido para quedarse y para caminar con nosotros. Otra cosa es que tú y yo lo advirtamos y nos demos cuenta. Está el novio con nosotros y cada Eucaristía se nos hace presente en nuestro corazón. Nos acompaña y nos fortalece en esos momentos que, por nuestros pecados nos parece que se ha ido y que necesitamos buscarle hasta padecer sufrimientos y ayunos. Pero, es el Señor quien camina y nos acompaña, y del que estamos seguro que nos escucha y nos responde. Ha sido promesa suya y todo lo que sale de su boca tiene verdadero cumplimiento. Tengamos, pues, confianza en Él.

Y abramos nuestros corazones en una actitud de disponibilidad para renovarnos a la Buena y novedosa Noticia de Salvación. Estamos salvados por los méritos de nuestro Señor Jesucristo al entregar su Vida en la Cruz. No volvamos la mirada atrás ni vivamos del pasado., ni mezclemos lo viejo con lo nuevo, pues lo viejo romperá lo nuevo. Jesús es la Nueva y Buena Noticia. Él representa el Vino de Salvación y nuestro corazones tienen que ser los odres nuevos donde guardarlo y darle verdadera y nueva vida para que sea bebido por todos los que en Él quieren alcanzar la Vida Eterna. 

jueves, 5 de septiembre de 2019

A LA ESCUCHA DE LA PALABRA DE JESÚS

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Lc 5,1-11
Jesús no deja indiferente a nadie. Su Palabra atrae, interpela y desprende admiración. Es una forma nueva de enseñar que renueva y que da vida. Todos se agolpan a su lado para escucharla hasta el punto que Jesús, viendo el gentío, se sube a la barca, que era la de Simón, y le pide que se aparte un poco de la orilla para poder hablarle a la gente que esperaban atónita sus palabras.

Y cuando termina de enseñarles le dice a Simón que reme mar adentro y que eche las redes. Simón queda sorprendido por esas, pues habían estado bregando toda la noche sin resultado alguno. Sin embargo, por la Palabra del Señor, Simón accede y echa la red obedeciendo al Señor. El resultado fue sorprendente, tanto como la Palabra y la autoridad con la que el Señor había mandado a Simón a echar la red.

La pesca fue tan abundante que Simón tiene que hacer señales a sus compañeros para que se acerquen a ayudarles. Y Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo y amigos de Simón, se acercan para ayudar a descargar y arrastrar aquella abundante pesca que amenazaba con reventar la red. Y Simón exclamó: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador». Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres».

Ahora, ¿consideras que a ti también te invita el Señor a echar tu red? Y si lo consideras, ¿cuál es tu respuesta? Conoces lo que hizo y dijo Simón, y también la respuesta de Jesús. ¿Crees, a pesar de tus pecados, que tu red puede también llenarse de peces? Crees en el poder del Espíritu Santo y que abierto a su acción también tú puedes dar muchos frutos?

miércoles, 4 de septiembre de 2019

PROCLAMAR EL REINO DE DIOS

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Lc 4,38-44
Será difícil callarte cuando descubres algo bueno. Tratas de ocultarlo, pero experimentas un deseo irrefrenable de comunicarlo, de extenderlo por todas partes. Al menos por los lugares y ambientes donde transitas y eres conocido. Entonces, experimentas que tienes que luchar contra ese deseo interior que te empuja a proclamar lo que llevas en tu corazón y te hace feliz. La persona humana es un ser en relación y necesita imperiosamente comunicarse.

Jesús ha venido a proclamar el Reino de Dios. Un Reino de felicidad eterna que colma todas las máximas aspiraciones de los hombres y mujeres del mundo. Y lo hace desde su propia experiencia, encarnado en naturaleza humana, para anunciar en todas partes la Buena Noticia de Salvación. Conoce lo que buscan los hombres y mujeres de este mundo y les trae esa Buena Nueva que tanto, muchos sin darse cuenta, esperan desde lo más profundo de sus corazones.

Jesús no puede callarse, esa es su Misión, anunciar a todos la Buena Noticia de Salvación. Decirnos que Dios es nuestro Padre, que nos ama eternamente y que le ha enviado para señalarnos y enseñarnos el camino de Salvación. Todos tenemos necesidad de salvación, tanto corporal como espiritual, pues somos cuerpo y alma y nuestra salvación no excluye a ninguna. Somos uno integro, compuesto de cuerpo y alma, y Dios nos salva íntegramente.

Jesús cura nuestras dolencias y enfermedades, pero, también nuestra alma, de mucho más valor, pues el cuerpo es corruptible, pero nuestra alma es eterna e interesa salvarla para que alcance esa plenitud eterna y feliz que todos buscamos. Y si la perdemos también se perderá el cuerpo.. Busquemos, pues, a Jesús para que, no sólo nos salve y cure nuestras dolencias, sino que nos salve integramente. Es decir, cuerpo y alma.

martes, 3 de septiembre de 2019

SU PALABRA SE ACTUALIZA

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(Lc 4,31-37
La Palabra de Jesús no es una Palabra muerte, inerte, pasajera, sino todo lo contrario. Una Palabra viva, actual, en movimiento, renovada y eterna. Una Palabra permanente que llena de vida y gozo a cada instante y plena de esperanza y felicidad. Una Palabra que nos habla cada día y nos interpela e invita a renovarnos, a actuar con un corazón nuevo, generoso y abierto a la misericordia.

Una Palabra única que permanece en el tiempo y que continúa actuando en cada corazón que se abre a su acción. Una Palabra irrepetible que se eterniza y que propone un mensaje único, inigüalable y de salvación. Una Palabra donde apoyare con confianza, seguridad, garantía y esperanza. Una Palabra con autoridad, con amor y que lo que promete lo cumple. Una Palabra que sorprende y desprende admiración hasta el punto de clamar: «¿Qué clase de palabra es ésta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen Manda».

Una Palabra que hoy sigue actualizada y teniendo la misma fuerza y autoridad que antaño y que siempre. Una Palabra que sigue actuando por la fuerza del Espíritu Santo en todos aquellos que se abren a su Espíritu y dando vida  y humanizando la existencia de todos aquellos dando valor y dignidad a cada persona.

lunes, 2 de septiembre de 2019

EN JESÚS SE ACTUALIZAN SUS PALABRAS

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La Palabra de Jesús es Eterna, y lo que dijo en ese momento también lo dice ahora: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido» (Lc 4,18). Sus Palabras están vigente hoy y ahora, porque Jesús es el Señor de ayer, de hoy y de mañana. Ha existido siempre. Es el Señor del tiempo y del espacio. Pero, también hoy ocurre que, como ocurrió ayer, que muchos no dan crédito a sus Palabras.

Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?». Él les dijo: «Seguramente me vais a decir el refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’. Todo lo que hemos oído que ha sucedido en Cafarnaúm, hazlo también aquí en tu patria». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.

Y eso que nos parece muy lejano y que ahora no sucede es realmente lo que está sucediendo. Cada cual nos inventamos un Dios a nuestra medida; otros lo usamos como una caja mágica a la que acudimos para pedir la solución de nuestros problemas; otros le rechazan porque les parece un cuento y no creen en su Palabra y otros lo justifican como un invento de los curas. Hay opiniones para todos y de todos los gustos. Precisamente, son los que quizás no han tenido la oportunidad de conocerlo los que le buscan o le escuchan con más atención e interés.

Son, precisamente, los pobres, los necesitados los que, porque no tienen otra alternativa o sufren la esclavitud y sometimientos a sus pasiones y necesitan aliviarse los que prestan atención a sus Palabras y confían en Él. Así ocurrió con la viuda de Sarepta y el sirio Naamán. También sucederá con muchos que vienen de afuera y que son últimos. Pongamos nuestro mayor interés en escuchar y confiar en la Palabra del Señor en actitud de disponibilidad y humildad.