domingo, 1 de mayo de 2016

TODO CONSISTE EN AMAR

(Jn 14,23-29)

Cuando hay amor todo tiene cumplimiento y se sostiene en el amor, valga la redundancia,  en las dificultades y los problemas. El amor persevera en la Palabra, porque amar es un compromiso tal y como nos ama el Padre, que envía a su Hijo para revelarnos su amor.

No nos es fácil vivir el compromiso de amar, pero no estamos solos ante el peligro. Sería fatal, porque nosotros solos llevaríamos siempre las de perder frente al demonio que nos acecha. Jesús, consciente de esa debilidad, propia de nuestra naturaleza pecadora, no nos deja solos y nos envía el Paráclito, el Espíritu Santo, para que nos acompañe y nos asista, recordándonos todo lo que nos ha dicho y enseñado Jesús.

Y hoy, la Iglesia, descansa en la asistencia del Espíritu Santo, que la guía por el verdadero camino hacia la Casa del Padre. Es es nuestra esperanza y nuestro gozo, sabernos auxiliados y animados por el Espíritu Santo, y asistido en los momentos de gran dificultad. Por, con y en Él superamos todos los obstáculos, aunque tengamos que soportar momentos tensos de debilidad y oscuridad.

Son las cruces, nuestras cruces, las de nuestro camino que superaremos con paciencia y perseverancia injertados en Jesús y guardando su Palabra por amor. Danos, Señor, esa fortaleza y voluntad para perseverar en el amor a tu Palabra y guardarla en todo los momentos de nuestra vida.

sábado, 30 de abril de 2016

EN UN MUNDO LLENO DE ODIO



Nacemos en un mundo en conflicto, lleno de odio y venganza. Un mundo que vive en la oscuridad y que odia la luz, porque se esconde en la mentira difrazado de verdad. Jesús fue odiado por muchos porque vivía en la Verdad. Él, precisamente, es la Verdad.

Y hoy nos dice Jesús: «Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. 

La cuestión está que los criterios de Jesús no coinciden con los del mundo. Mientras el mundo mide por la eficacia, el éxito, el valor y beneficios, Jesús lo da todo gratuitamente y sin condiciones. Incluso, se da el mismo hasta el extremo de entregar su propia vida. Y todo simplemente por amor.

Por eso, los que, creyendo en Él, le seguimos experimentamos el mismo rechazo y odio de los demás, pues ya nos lo advirtió cuando nos dijo: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

Y a lo largo de nuestra vida experimentaremos ese odio del mundo, tal y como sucedió con Jesús. Seguir a Jesús es ir contra corriente, porque el mundo golpea la Palabra de Dios amándose a sí mismo y despreciando al hombre como criatura de Dios, y sembrando odio y venganza que origina guerras y muertes.

Y es que cuando el hombre se cierra a sí mismo y se aleja de Dios, su vida vive en la oscuridad, y en ella habita el pecado. El pecado que fabrica la envidia, la soberbia, el orgullo y egoísmo que dan lugar al odio y la venganza. Pedimos perseverar en el Señor y fortalecernos en su Palabra, para que podamos resguardarnos y vencer los peligros y amenazas que el mundo nos tiende.

viernes, 29 de abril de 2016

CIEGOS POR ESTAR DEMASIADO LLENOS DE SÍ MISMOS

(Mt 11,25-30)

El mundo está compuesto por unos que afirman saberlo todo y se experimentan llenos de sí mismo. Saben el camino y se deleitan en su propia sabiduría. No necesitan de nadie y presumen de saber lo que tienen y lo que hay que hacer. Difícilmente, a esos se les podrá enseñar algo.

Dios los ha dejado a un lado: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños». Y es que el sentido común nos dice que son los pequeños, los necesitados, los excluídos y marginados los que buscan y experimentan necesidad de todo. A esos será a los que les entrará la Palabra y la Salvación que trae nuestro Señor Jesús.

No hay otro camino sino el de la humildad y el de darte cuenta que no sabes ni eres nada. Empezando por ahí advertirás que necesitas ser humilde y sencillo y abrirte a la Gracia de Dios. Porque todo está en Él y nos viene de Él. Él nos ha dado la vida y los talentos con lo que ganarla, así que todo lo que poseas tanto en bienes como en sabiduría te y nos viene del Señor.

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Donde único podemos aliviar la carga que la vida nos pasa tarde o temprano es en el Señor. Los placeres y el buen vivir no nos ayudan a crecer como persona. No significa que no podamos disfrutarlo, pero sabemos por experiencia que eso no termina por llenarnos ni nos dan paz y gozo. Quizás, el origen de tanta envidia, orgullo, soberbia, competitividad tienen su origen en la ambición y vanidad por alcanzar la felicidad en las cosas de este mundo. 

No, la felicidad está en el Señor. Él nos dará descanso cuando estemos dispuestos a abrirnos a su Gracia y a esforzarnos en ser mansos y humildes de corazón como Él. Es entonces cuando encontraremos la paz eterna.

jueves, 28 de abril de 2016

SIEMPRE BUSCANDO RECETAS

(Jn 15,9-11)


Parece que es nuestra tendencia. Tenemos la Palabra de Dios, pero buscamos quien nos la explique y nos señale el camino a seguir. Verdaderamente somos torpes y estamos ciegos. El colmo de los colmos es buscar a otros ciegos para que nos alumbren el camino. Pero, ¿es que no lo tenemos suficientemente claro?

Jesús nos habla claramente y sin dobleces. ¿Qué entendemos de estas Palabras? «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado».

¿Hay alguna duda? Creo que todo está bastante claro. La receta está ya dada: "Permanecer en el amor del Señor" Y eso lo logramos si guardamos los mandamientos de la Ley de Dios. Y sabemos cuales son los mandamientos de la Ley. Y, también sabemos que todos esos mandamientos están contenidos en el "Amaos los unos a los otros como Yo les he amado". Todo está claro como agua. ¿Qué miedo podemos tener? No hay ninguna duda.

Es verdad que necesitamos la comunidad y el estar unidos, porque el amor es el nexo que nos une, y porque Jesús está en medio de todos aquellos que se reunen y comparten en su Nombre. Pero el camino está ya trazado y referenciado, porque, precisamente Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Ahora, otra cosa son las dificultades que encontraremos para permanecer en su amor. Porque el mundo está lleno de obstáculos, apetencias y tentaciones que nos seducen. Y cuesta, amigo. Pero si, a pesar de todos esos tropiezos, seducciones, inclinaciones y pecados, permanecemos en el Señor, encontraremos la fortaleza para superar todas esas dificultades del camino. Porque en y con Xto. Jesús somos mayoría aplastante. Nada ni nadie podrá arrebatarnos de su Amor y su Gracia, y triunfaremos sobre la muerte y el pecado.

Porque, ya Jesús ha pagado por nosotros, y somos libres. Todo lo que tenemos que hacer es permanecer en Él con fe, confianza y esperanza. Porque todo lo que nos ha dicho lo cumplirá.

miércoles, 27 de abril de 2016

SI NO DAMOS FRUTOS, SEREMOS CORTADOS, PALABRA DE DIOS

(Jn 15,1-8)

Quizás pasamos por encima de ellas sin darnos cuenta. Las leemos y no caemos en la cuenta, pero lo que dice es para estremecerse: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto».

La pregunta para la reflexión, para el que quiera seriamente reflexionar, está dicha. ¿Doy yo frutos? Hay un matiz, se trata de dar frutos, no yo sólo, sino injertado en el Señor. Porque puede ocurrirnos, y de hecho ocurre, que nos disponemos a dar frutos por nuestra cuenta y a nuestro modo. Preparamos el terreno nosotros solos; lo abonamos como creemos nosotros solos, y, posiblemente, poco o nada consultamos con el Señor. Luego, no aparecen los frutos.

No perdamos de vista que sólo en el Señor daremos frutos. A nosotros nos corresponde ser sarmientos, y quien quiera se viñador se ha pasado, y estropeará la viña. Y a todos los que den frutos, injertados en el Señor, que es la única forma de darlos, el Padre lo limpia para que, en el Hijo, siga y continúe dando más y más frutos.

La consecuencia es clara y sencilla. ¿Cómo llevo yo mi injerto en el Señor? ¿Estoy realmente enganchado a la Verdadera Viña? Porque todo dependerá de eso, y sin eso, estar enganchado en el Señor, no habrá frutos. Y si no damos frutos, el Padre lo cortará. No hay otro camino, o damos frutos, o seremos cortados. Toma el camino que quieras, pues eres momentáneamente el dueño de tu vida y puedes administrarla como te convenga y desees, pero ten en cuenta que al final responderás con tus frutos, y si no tienes buenos frutos sabes el camino que te espera.

Pidamos al Viñador que nos de la Gracia y la Sabiduría de dar frutos. Todos esos frutos que se esperan de todos nuestros talentos recibidos, y no permitamos que permanezcan enterrados y escondidos sin darlos.

martes, 26 de abril de 2016

SÓLO CON EL RIEGO DEL AGUA DEL AMOR, PUEDES SALAR Y ALUMBRAR LA VIDA EN ESTE MUNDO

Mt 5, 13-16

Tu vida, y también la mía, están hecha para dar gusto y claridad a este mundo. Una vida necesita activar el gusto por vivir, y alumbrar el camino para darle sentido al esfuerzo de cada día por avanzar un paso más en el camino hacia la plena felicidad. Porque, ¿supongo que esas serán tus buenas intenciones? Otras no tendrían sentido ni valdría la pena caminar.

Caminas y avanzas porque quieres vivir bien, feliz y pleno de gozo. Y, a ser posible, siempre. ¿Has reparado donde se ofrece eso en este mundo? O, ¿quizás lo hayas oído, pero no lo crees? ¿No te interesaría mejor hacer el esfuerzo de creerlo y buscarlo? Porque vivir sin tener claro el objetivo, o qué ese objetivo sea pobre, sin esperanza y termine con la vida, ¿realmente vale la pena?

Si, en silencio, tratas de responderte tu mismo, tu conciencia, en la oscuridad de tu propia vida, buscará luz y demandará esperanza y vida eterna. Porque eso es lo que está escrito dentro de tu corazón y del mío. No hay otro camino. Por eso, Jesús nos dice claramente que Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

Hoy te invita, a ti y a mí, a ser sal y luz en este mundo. Sal que contagie y de gusto a la actitud de darte, de hacerte servicio, camino, entrega y amor para los demás. Sal que, en la medida que la derrames sobre los demás, contagia de felicidad y de plenitud. Empiezas ya a gozar de ese lugar que el mismo Jesús te y nos está preparando. Y luz que se hace al vivir el esfuerzo de ser camino en el Camino; de ser verdad en la Verdad y vida en la Vida.

Porque todo nos viene del Señor, y, por su Gracia, tus palabras y tu vida se harán sal y luz para todos aquellos con los que compartas y te relaciones en tu vida. Pidamos esa Gracia de ser sal y luz para que, regadas por y con el agua del Amor que procede del Padre, salemos y alumbremos el camino que nos lleva a ponernos en relación con el Señor.

lunes, 25 de abril de 2016

TODO ES CUESTIÓN DE CREER Y OBEDECER

(Mc 16,15-20)


Se supone que quien cree, obedece. Porque la obediencia viene acompañada de la fe y el convencimiento en aquel que te envía y te manda. Y nosotros somos enviados por el Señor, en el que está depositada toda nuestra fe y nuestra confianza: En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.

Cuando nuestra fe tiene dudas y desconfianzas, y se mueve obligada por compromisos y respetos humanos, no da resultados ni entra en los corazones de quienes la escuchan. No hablamos por nuestra cuenta, porque es el Espíritu de Dios quien nos inspira y pone las palabras en nuestros labios y hace las maravillas que Jesús nos predice al enviarnos: Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien». 

Y tenemos y debemos estar convencido de eso que nos dice el Señor, porque si sale de su boca es verdad, y todo lo que Él proclama tiene cumplimiento. En Él se ha cumplido todo lo que se ha profetizado. Tiene crédito porque su Palabra siempre se ha cumplido. 

Y no es que debemos, sino que nuestra obligación, porque hemos sido enviados por el Señor, es la de proclamar su Palabra en su Nombre y confiados en su Poder. Ahora, lo hacemos con gozo y en libertad, porque proclamar la verdad es la alegría y el gozo mayor que podamos tener. Porque no se trata de vender ni comunicar algo importante simplemente, sino porque en eso nos va la Vida Eterna y no hay Tesoro mayor.