miércoles, 5 de agosto de 2020

INSISTENCIA - PERSEVERANCIA = RESPUESTA

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Mt 15,21-28
Jesús nos lo sugirió en otro momento: Pedid y se os dará... Mt 7, 7-12. Y en el Evangelio de hoy nos da una prueba de su admiración a aquellos que insisten y perseveran en la confianza de que Él responderá a la suplica confiada en su Poder y Palabra. Al final eso descubre la medida de nuestra fe.

Porque, una fe verdadera se descubre cuando persevera en la insistencia, confiando y esperando ser correspondida. Supongo y pienso que Jesús, el Señor, nos pone a prueba cuando permite, con su silencio, descubrir la verdad y autenticidad de nuestra fe. Porque, cuando es verdadera no desfallece, y, además, persevera en la insistencia de ser escuchada y atendida. La insistencia materializa esa esperanza que, valga la redundancia, espera la respuesta. Eso es precisamente la fe. 

Podemos ahora, humildemente y esperanzados, preguntarnos, ¿es nuestra fe así? ¿Está apoyada en esa generosa caridad y misericordia de la que habla y manifiesta con sus obras Jesús? Porque, de no ser así desfallecería y se quedaría en el camino sometida a los poderes maliciosos del mundo, demonio y carne. 

Jesús es el Señor, nos ama y quiere salvarnos de la esclavitud del pecado. Pero, al crearnos libre nos pide nuestra disponibilidad y confianza. Una confianza apoyada en la fe que nos fortalece y nos refuerza el fiarnos de su Palabra, a pesar de nuestras debilidades, dudas y noches oscuras. Una fe que se hace visible en la persistencia, como la de aquella mujer cananea, a la que Jesús admira por su insistencia y su esperanza. Porque la verdadera fe está inmersa y revestida de gran humildad, perseverancia e insistencia.

martes, 4 de agosto de 2020

IMAGEN DISTORSIONADA

MISIONEROS DE LA PALABRA DIVINA: EVANGELIO - SAN MATEO 15,1-2.10 ...
Sin poder remediarlo nos experimentamos inclinados a formarnos una imagen distorsionada de la realidad en base y apoyado en lo que nuestros ojos ven en el exterior. Nuestras actuaciones, observadas exteriormente, dejan en nuestra retina una imagen de lo que realmente son las personas. Pero, podemos preguntarnos, ¿es esa imagen real? O dicho de otra forma, ¿transmite esa imagen que transparentamos la imagen real que realmente somos?

Esa es la pregunta que nos interpela. Es decir, cuando observamos que una persona cumple las leyes y normas establecidas, ¿pensamos que es una buena persona? Confesamos que no conocemos las intenciones de su corazón y, por tanto, las obviamos. No obstante, ¿no es en lo más profundo del corazón donde tiene lugar las verdaderas intenciones de la persona? Luego, ¿por qué nos atrevemos a emitir un juicio sobre su manera de actuar? La realidad es que no tenemos suficientes juicios para poder hacernos una imagen real de la persona en concreto.

Luego, la verdad de nuestra ser y obrar está dentro de nosotros mismos. Son esas, nuestras intenciones más profundas y escondidas en nuestro corazón, las que descubren esa personalidad y esa fiel imagen de lo que verdaderamente somos. Y ahí solo llega Dios, de modo que todo lo demás, sin querer atreverme a decir que es bueno o malo, transmite una manera de ser, que es auténtica cuando coincide con lo que realmente se cuece dentro de tu corazón. 

Porque, la verdad que hay en ti está escondida dentro de tu corazón. Y cuando, sale a la luz transmite la realidad de lo que tú eres y piensas. Y es esa verdad la que te hace libre y la que te lleva a encontrarte con la única y absoluta Verdad, el Señor, Camino, Verdad y Vida.

lunes, 3 de agosto de 2020

NO DESESPERES, LLEGARÁN MOMENTOS DE DUDA

MATEO 14, 22-36 | Frases cristianas, Versículos bíblicos, Biblia
La duda es un mal acompañante, pero, quieras o no, siempre te acompañará. Y, hasta cierto punto, creo que es muy necesaria, porque, ella te descubrirá la medida de tu fe. Cuando tienes dudas experimentas realmente si tu fe está viva y si, apoyada en Xto. Jesús, vas superando todas las dificultades que te hacen dudar, que te producen miedos y que te invitan a dejarte llevar por las seducciones con las que este mundo te tienta invitándote a rendirte al mundo y sus encantos.

Porque, cuando eso se produce, quizás sin darte cuenta y por la astucia del Maligno, que sabe donde están tus debilidades, trata de alejarte de la presencia de Dios e inclinarte a la vida fácil, placentera donde el placer, las riquezas y el poder priman sobre lo demás. Por eso, conviene no apartarse de la presencia de Dios, y eso nos exige estar en activa oración, reflexión y constante unión con el Señor. Porque, lo sabemos y no podemos ignorarlo, la duda llegará. 

Llegará disfrazada de tentación, de seducción, de placer, de comodidad, de vida fácil y placentera, de vanidad, de avaricia, de poder, de soberbia, de aspiraciones materiales y de suficiencia y de tantas cosas más a las que está sometida nuestra naturaleza humana. El camino de nuestra vida tienes muchos obstáculos donde el pecado - desobediencia a Dios - se disfraza de muchas maneras y esconde su malicia para llevarnos por el camino de la perdición. 

Su primera intención es cortar nuestra amistad con Dios y, una vez la ha conseguido y nos ha aislado, someternos a su voluntad. Tiene muchos recursos para ello y, además, nuestra naturaleza herida y debilitada por los apegos y placeres humanos. Y si a eso consigue apartarte del Espíritu de Dios, que te vigoriza, te alimenta y te fortalece, te quedas en sus manos. Por eso, recuerda siempre en esos momentos de debilidad esa frase de animo que Jesús, tendiéndote la mano, te dice: "¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?"

domingo, 2 de agosto de 2020

CINCO PANES Y DOS PECES.

evangelio san mateo 14 13 21 lunes 1 de agosto de 2016 ...
Mt 14,13-21
Cinco panes y dos peces es la medida más pequeña que cada uno puede dar. No cabe duda que con cinco panes y dos peces, tú puedes comer bien y quedar, por ese día, bien alimentado, pero, ¿qué son cinco panes y dos peces para unas cuantas miles de personas? Esa es la cuestión, ¿qué soy yo para solucionar los ingentes problemas de este mundo? 

Sin embargo, Dios no te pide sino tu persona, tu entrega, tu cinco panes y dos peces, porque, Él pondrá lo demás. Dios sabe quién eres y sabe lo que realmente puedes hacer. Sólo te pide que tengas fe en Él, y Él hará lo que convenga y sea necesario. Así ha sido en todos los que se han fiando de Él. La lista es larga y la historia los guardas para que tú puedas conocerlos y aprender de ellos. De esa forma tocó el Señor el corazón de San Ignacio de Loyola - fundador de la compañía de Jesús -.

Si piensas un poco, descubres que todas las grandes cosas que se han hecho han empezado por la aportación de cinco pobres panes y dos peces, y Dios ha hecho el resto. Esos cinco panes y dos peces son esos talentos que Dios te ha dado para que los pongas al servicio de los demás. Indudablemente que te cuesta ponerlos en pleno rendimiento, pero, ¿a quién no le cuesta? Tu vida te ha sido regalada para el bien de otra. Por eso, la comunidad es necesaria y el hombre y la mujer son necesariamente comunitarios. La célula de la sociedad es la familia.

Es posible que tu hambre lo abastezcas en las cosas materiales que, aunque te alimentan ahora, se gastan después. Son alimentos temporales, vacíos y huecos que se consumen y se destruyen. Es necesario que te des cuenta que hay un alimento superior, espiritual y eterno que debe descubrir y alimentar tu deseo de Él, porque es ese alimento el que sacia tu hambre para Siempre y te da la Vida Eterna en plenitud.

sábado, 1 de agosto de 2020

BUSCAR LA VERDAD COMPROMETE TU VIDA

ha resucitado de entre los muertos - Mateo 14,1-12 - Roguemos al Señor
Mt 14,1-12

Todos hemos experimentado que decir la verdad nos complica la vida. Y eso nos ocurre cuando tenemos que decirle a alguien, sea familia, amigo o extraño que está actuando mal o mintiendo a la gente. La experiencia está muy reciente y hemos comprobado y lo decimos abiertamente que los políticos nos han engañando. Y lo han hecho muchos, con responsabilidades y sin responsabilidades políticas. No hace falta demostrar nada, pues, las hemerotecas están ahí y lo dejan al descubierto. Y, además, está al alcance de todos de conocerlo y saberlo, pero, decir la verdad compromete.

De eso habla el Evangelio de hoy, miente Herodes, miente la mujer de su hermano, que cohabita con él, y miente la hija de Herodías, que utilizando su belleza y atracción femenina, seduce y derrumba la voluntad del rey Herodes. Y ante estas avalanchas de mentiras - hoy ocurre lo mismo en nuestro mundo - Juan el Bautista emerge en defensa de la verdad. Una verdad que le cuesta su vida, pero que, por nuestra fe, cualquier cristiano comprometido estaría dispuesto a cambiarse.

¿Por qué? Porque, por la fe creemos que Juan goza de la felicidad eterna junta al Padre. Porque, creemos que Juan es uno de esos bienaventurados y dichosos de los que habla Jesús desde el monte donde proclamó las bienaventuranzas. Porque, creemos que vivir y proclamar la verdad es el tesoro más grande que tenemos y podemos encontrar, porque, esa Verdad, proclamada y anunciada por Jesús, nos hace libres y nos da la Vida Eterna.

viernes, 31 de julio de 2020

DIFÍCIL DESCUBRIR LA GRANDEZA ENTRE LO HUMILDE Y SENCILLO

Evangelio Mateo 13, 54-58 Del Santo Evangelio según San Mateo En ...
Mt 13,54-58
Nuestros pensamientos se elevan y esperan, no lo pequeño, sino lo grande. Esa es la lógica natural, tanto tú como yo aspiramos a cosas grandes y lo nacido de lo pequeño no nos despierta grandeza ni poder. Por eso, los contemporáneos de Jesús le rechazan, ¿cómo admitir a un Mesías esperado, nacido desde y entre ellos mismos? Imposible. 

« ¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?».

¿No crees que a ti también te pueda ocurrir esto? Incluso, quizás ya te haya ocurrido, y por eso, como los contemporáneos de Jesús, piensas lo mismo. No nos imaginamos a un Mesías débil, pobre y a mercede del poder y la fuerza de los grandes y poderosos de su tiempo. ¿Cómo entonces nos va a liberar y salvar? No creemos sino en la fuerza y el poder del más fuerte. Y ese es el Mesías que nos imaginamos y queremos, y al que evidentemente esperamos.

Por tanto, nos resulta difícil creer en un Mesías como el presentado y anunciado por el Evangelio. Nos damos cuenta que, ineludiblemente, hace falta la fe para fiarnos y seguir a Jesús. Posiblemente, Jesús nos dirá lo mismo que les dijo a sus contemporáneos y no moverá un dedo si nosotros no nos abrimos al don de la fe. 

Para eso, nosotros hemos recibido, en nuestro bautismo, al Espíritu Santo, que nos asistirá, nos acompañará y nos auxiliará para que recibamos la fe - don regalado por nuestro Padre Dios - y abramos nuestro corazón a esa fe que nos pide Jesús y que necesitamos para creer en Él.

jueves, 30 de julio de 2020

MI VIDA PUEDE SE LA CAUSA DE MI INCLUSIÓN O EXCLUSIÓN

Evangelio Mateo 13, 47-53 Del Santo Evangelio según San Mateo En aquel  tiempo, dijo Jesús a la gente: —El rein… | Clases de peces, El reino de los  cielos, Evangelio
Mt 13,47-53
Dios ha dejado mi salvación en mi propia mano. Es verdad que, a pesar de ese regalo de Dios, todo dependerá de Él, porque, sin Él, por mucho que ponga de mi parte no podré alcanzar la salvación eterna, que es precisamente, consciente o no, lo que busco. Aclarado que necesito la ayuda de Dios, queda claro también que Dios me ha exigido mi libertad y la disponibilidad de poner mi voluntad en sus Manos. Sin esa entrega y disponibilidad, desde mi libertad, Dios no podrá salvarme. Él, porque así lo ha dispuesto y querido, se ata sus Manos ante la elección que tú y yo hagamos.

Por tanto, el camino de nuestra vida será fundamental para incluirme o excluirme en la hora final de mi vida. Seré incluido en el cesto de los buenos o tirado al horno encendido: «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?»

¿Nos queda claro? Sin lugar a duda nuestra elección tendrá mucho que ver. Y, para eso necesitamos el don de la fe, que, como no está en nuestras manos, tendremos que pedirlo. Necesitamos mucha fe y fiarnos de la Palabra de Jesús. Una Palabra de Vida y Resurrección Eterna, que llegará en su momento y que a todos nos exigirá justificar las acciones de, caridad o egoísmo con las que hemos vivido nuestra vida. 

Y no tendremos otra alternativa que la de nuestra propia responsabilidad, porque seremos nosotros los que hayamos elegido vivir según la Voluntad de nuestro Padre Dios, o la de vivir según nuestras apetencias y propios proyectos. Claro está y queda que, estando con la asistencia del Espíritu Santo, recibido en nuestro bautismo, lograremos alcanzar esa santidad a la que estamos llamados. Pero, siguiendo nuestras propias ideas y apetencias, nos perderemos en el apartado de lo inservible e inútil.