sábado, 9 de enero de 2021

NO TEMAMOS, JESÚS ESTÁ CON NOSOTROS

Nos preocupan muchas cosas que están sucediendo a nuestro derredor y a nivel internacional. La pandemia, la economía, las migraciones y la política. Estos factores, que se interrelacionan, están afectando al ser humano.

Las consecuencias afectan a la familia y a la propia identidad de la persona humana. Son tempestades que nos asustan y nos llenan de miedo y pavor no nos damos cuenta de que el Señor para por nuestro lado.

No perdamos la esperanza y confiemos en que el Señor amainará los vientos y calmará las tempestades. Rememos confiados en la presencia del Señor que ve como se levantan los vientos de las ideologías que atentan contra la identidad de la familia - célula de la sociedad - y la fe de los pueblos. El Señor calmará esos vientos que atentan contra la verdad, la justicia y el amor sometiéndolos bajo su Poder.

El Señor, que es el Camino, la Verdad y la Vida traerá la justicia y conducirá la barca de nuestras vidas por el camino de la concordia  y del amor fraterno.

viernes, 8 de enero de 2021

EL ALIMENTO DE CADA DÍA

Mc 6,34-4

Necesitamos alimentarnos cada adía, eso es evidente, para sostener nuestra vida. Sin el alimento nos sería imposible vivir y emprender el camino de nuestra vida. 

Sin embargo, hay otro alimento, que no solo nos sostiene y nos alimenta espiritualmente, sino que le da trascendencia, esperanza y eternidad a nuestra Vida. Una Eternidad plena de gozo y felicidad. Porque eso es lo que realmente está latente e impreso en nuestros corazones.

Ese alimento - Pan y vino Eucarístico - nos da la Vida Nueva, la Vida de Cristo y, como Él, nos hace eternos. Nos sostiene erguidos, nos orienta y señala el camino a recorrer dándole sentido y esperanza a nuestra vida. Porque, no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios - Mt 4,4 -.

Es evidente que nuestro cuerpo necesita alimentarse de los nutrientes necesarios para sostenerse fuerte y con vida, pero, no es menos cierto que el Pan Eucarístico - Cuerpo y Sangre de Cristo -  nos preserva de los peligros del mundo, demonio y carne, nos fortalece y nos orienta hacia el único y verdadero Camino, Verdad y Vida que es el Señor.

jueves, 7 de enero de 2021

INVITADOS A LA CONVERSIÓN

Mt 4,12-17.23-25

El despertar de cada día es un regalo de Dios. Un regalo hermoso que nos despierta y descubre que estamos vivo. Y es que la vida es un regalo inigualable, porque, nuestro Padre Dios nos da la vida no por un tiempo ni para una época, sino nos la regala para siempre. Dios nos da la Vida Eterna.

Pero, mientras, vivimos la vida de este mundo como una invitación a "convertirnos", a darle vuelta a nuestra vida y orientarla a ese Niño Dios que nace cada día en nuestros corazones y que nos invita a la conversión. Una conversión que nos pide darle vuelta al orden de tus prioridades. ¿Qué es lo primero en tu vida? ¿Qué ocupa el centro de tu vida? ¿Cuál es tu meta y tu objetivo? ¿Qué persigues y a dónde te diriges?

Ir dando respuestas a esas preguntas que cohabitan y duermen en nuestros corazones nos  abrirán caminos de conversión y transformará nuestros corazones en corazones nuevos capaces de amar al estil que nos ama nuestro Padre Dios. Un Padre que se abaja y tomando naturaleza humana se encarna en ese Niño Dios que, presentado como el Predilecto del Padre en el Jordán, recorre Galilea enseñando en sus sinagogas e invitándonos a la conversión proclamando que el Reino de Dios está cerca.

Por nuestra parte está el aceptar esa invitación o mostrarnos indiferente a la misma seducidos por las ofertas de este mundo que, en apariencias de felicidad, nos seducen y nos engañan arrastrándonos al pecado y a la perdición. De ti y de mí depende.

miércoles, 6 de enero de 2021

EN LA BÚSQUEDA DEL NIÑO REY

 

De alguna manera todos somos Magos de Oriente. Magos que buscamos a ese Niño Rey de los judíos que ha revelado el profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel’». 

Un viaje no es algo fácil. Supone levantar tu vida, aligerarla y ponerla en camino. Salir de tu casa, desinstalarte y emprender un nuevo camino. Un camino incierto, lleno de peligros y amenazas. Un camino de búsqueda con la inseguridad de no saber a donde nos lleva. Pero, un camino confiado y esperanzado en encontrar a ese Niño Dios que el profeta ha escrito que nace en Belén.

Posiblemente, los Magos de Oriente simbolizan a todos los pueblos y a aquellos, también, que buscan responder a los interrogantes e impulsos de su corazones.  Y, evidentemente, los mueve a descubrirlos y darles vida. Porque, a pesar de la indiferencia, la esperanza del hombre es la Vida Eterna. Y ese Niño Dios, que toma naturaleza humana y se hace hombre como tú y como yo - menos en el pecado - nace para dárnosla. Él nos lo dirá más adelante: ...el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo... -Jn 11, 24-26 -.

Busquemos a ese Niño Dios nacido en Belén cada instante de nuestra vida, porque Él nace en aquel que cada día abre su corazón a su Palabra.

martes, 5 de enero de 2021

LEVÁNTATE - ACÉRCATE - SITÚATE

 

Con los brazos cruzados no encontrarás el camino de tu vida. Porque, tu vida, como la mía, tiene un camino y, seguirlo es sinónimo de buscarlo hasta encontrarlo, pues, sin encontrarlo no se puede caminar y menos seguir. Pues, ¿a quién y a dónde? Y ese seguimiento exige levantarte y comenzar. Te levantas, no para estarte quieto, sino para empezar el camino.

No puedes permanecer tranquilo, cómodo, ocioso e indiferente. Necesitas empezar a buscar y eso te exige levantarte. Y te levantas y caminas para acercarte. Eso fue lo que hizo Felipe, obedeció a Jesús, se levantó y caminó tras Él. Y, encontrando a Natanael le notificó - anunció - que había encontrado a Aquel del que había escrito Moisés en la Ley y los Profetas.

Al parecer, Natanael no se fiaba de alguien que procediera de Nazaret. Pero, no se quedó quieto, se levantó y, obedeciendo a Felipe se acercó a Jesús. Lo que sucedió después nos lo dice el Evangelio - Jn 1, 43-55 - y cómo Natanael experimentó la presencia y divinidad de Jesús. Y creyó.

También, tú y yo tenemos que levantarnos si queremos encontrar nuestro camino. Se hace necesario experimentar la situación vivida al lado de Jesús y situarnos en nuestra vida. Sacar nuestras propias conclusiones, experimentarlas personalmente. Y de ellas concluyo que perseverando mi corazón va cambiando en el tiempo sin apenas darme cuenta. Tal y como crece la semilla.

Realmente, sucede que empiezas a nacer de nuevo, como dijo Jesús a Nicodemo -Jn 3, 1-21 - y a tomar en tu vidas nuevas prioridades.

lunes, 4 de enero de 2021

SÍ, PRIMERO ES ENCONTRARLO


Jn 1,35-42

En repetidas ocasiones empezamos a hacer la casa por el tejado. Parece como que no aprendemos. Pretendemos hacer apostolado sin ni siquiera conocer a quien anunciamos. Es como pretender levantar el techo de la casa sin tener donde apoyarlo. 

Ese fue el momento, la hora de la elección y el seguimiento. Juan les mantenía despierto, atentos, expectantes, pero no era él el mesías esperado. El era la vos que clama en el desierto, el anunciante, el precursor, el que prepara el camino a quien debía de venir. Y llegó el momento. Eran las cuatro de la tarde - la hora decima -  cuando Jesús pasó por allí. Juan al verlo le señaló como el Cordero de Dios y los que estaban con él le siguieron.

Qué sucedió, tras aquel seguimiento y encuentro del que el Evangelio no nos dice nada, nos lo podemos imaginar a tenor del resultado. Porque, ambos discípulos salieron alegres y felices y, ¡tanto!, que no pudieron guardarse esa experiencia vivida y la anunciaron a los más próximos y conocidos. ¡Hemos encontrado al Mesías esperado! No cabe duda que ese encuentro tuvo consecuencias buenas y extraordinarias hasta el punto de sentirnos también nosotros unos privilegiados por conocer a Jesús a través de ellos.

Porque, no pudieron quedarse callados. Conocer y encontrarse con Jesús es tan buena Noticia que nos impulsa a darle a conocer y compartirla con los demás. Ahora, nos preguntamos, ¿lo hacemos nosotros? Indudablemente, para eso tenemos que estar, primero lleno nosotros de Jesús, y eso nos exige, primero - valga la redundancia - encontrarnos con Él.

domingo, 3 de enero de 2021

DIOS SE HACE HOMBRE

 

La razón no puede comprender el Misterio de Dios. Un Dios creador del mundo, de todo lo visible e invisible y encarnado en naturaleza humana no es asumible ni entendible para la razón humana. Por tanto, la única posibilidad que nos queda es la fe. Creer sin ver, porque esa es precisamente la esencia de la fe. Fiarse de la Palabra de Dios. Crees o no crees. Vives según la Palabra de Dios, o vives según la tuya. No hay otro camino. Vida o muerte. ¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte... -Dt 30, 15-20 -.

Ahora, tampoco  se trata de creer a ciegas. Hay mil y una razones para creer. Para eso, Dios se acerca, toma naturaleza humana y se hace hombre - la encarnación - en todo igual que nosotros menos en el pecado. Y lo hace de forma humilde, pobre, sencilla. Sin ruidos, ni bombos y platillo. Desapercibido, oculto, entre los pobres y como un pobre más. Y así vive, pobre y sin ataduras que le puedan quitar la libertad. Su Vida y sus Obras  nos revelan su Divinidad y dan testimonio de que su Palabra es Palabra de Dios.

Él es la Luz que viene y alumbra a todo hombre. A todos los hombres que abren sus corazones a su Palabra. No la impone, la propone y espera pacientemente a que tú y yo nos demos cuenta de que Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Antes de su aparición en este mundo, Juan el bautista le prepara el camino. Él se declara como la voz que clama en el desierto y dice: «Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».