jueves, 14 de junio de 2018

EL ESPÍRITU DE HACER EL BIEN

Imagen relacionada

Podríamos hablar hoy, en nuestro tiempo, de la ley mordaza o de la libertad de expresión ¿cuál es el límite? En esas circunstancias queda muy claro la debilidad de la letra de la ley que deja desnuda la libertad propiciando el libertinaje. No se puede decir lo que venga en ganas y mis derechos, muy respetables, tiene su límite donde empiezan los derechos del otro.

Supongo que Jesús limitaría todas esas cosas que muchos hoy discuten y quieren liberar. No se puede cantar lo que te venga en ganas, ni insultar las actuaciones del otro, porque él también tiene sus derechos. Ni decir lo que te parezca y creas por Internet. La libertad no es para hacer daño, ni para extralimitar tus actos o palabras. Todos tenemos derecho al respeto y al honor.

Por lo tanto, la letra de la ley se ve impotente para recoger el espíritu de la verdad y la justicia. No se trata de simplemente de no matar, porque que también, tus palabras, pueden matar. Y, a pesar de que eso está escrito dentro de nuestros corazones, que nos descubre que lo que no me gustaría que me dijeran a mí, debo yo también respetar con respecto al otro, lo dice muy claramente Jesús en el Evangelio de hoy: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos». Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

Sería muy oportuno, sobre todo a los que se erigen demócratas en aras de la libertad, presentarles estas palabras del Señor e invitarle con sosiego, paz y mansedumbre a reflexionar y aplicarlas a la vida de cada día. Supongo que el diálogo, encrespado, rabioso, insultante e irrespetuoso se establecería de otra forma.Evang

miércoles, 13 de junio de 2018

NO TODA LEY ESTÁ EN LA VERDAD

Resultado de imagen de Mt 5,17-19
Mt 5,17-19
Hoy tratamos de engañarnos aduciendo que esto la ley lo permite, y también nos apoyamos en el derecho a decidir. Si todos decidimos esto y lo hacemos ley, eso es legal y está bien. Lo que, de alguna manera viene a refrendar que eso es la verdad y que es bueno. Y nada más lejos de la verdad que esa engañosa mentira usada para esquivar la verdad y la verdadera y auténtica ley.

Porque, el derecho a decidir y las votaciones no, por el hecho de ser lo que opinan todos, están siempre en la verdad ni son tampoco la verdad. Para decidir que es verdad hay que ser primero libre, y la libertad no es hacer lo que te gusta ni votar lo que te conviene. Ser libre comporta, primero, estar formado y tener capacidad de discernir y buscar la verdad, que no siempre coincide con lo que a mí me gusta o conviene.

No es el aborto, legalizado por el derecho a decidir y en la ley, un bien ni una verdad. No es legal matar a una persona que, aún en el vientre de su madre, tiene derecho a su vida. Y eso, a pesar de ser aprobado por el voto y la ley, no es legal moralmente ni verdad. La vida está por encima de la ley, y cuando se vota para abolirla estamos sometidos a nuestros intereses y conveniencias, por lo tanto no somos libres. Y así podemos razonar muchas más leyes que se aprueban en la mentira y en la esclavitud de los intereses y egoísmos.

La ley es ley cuando busca la verdad y el bien del hombre. La verdad que está contenida en la justicia, porque lo que no es justo no puede ser verdad. Jesús defiende la ley, pero la Ley verdadera, la que, por encima de los intereses, busca el bien y la verdad para el hombre. No una ley pegada a la letra y dirigida a los intereses de algunos o del poder.

martes, 12 de junio de 2018

EL SABOR DE LA VIDA

Resultado de imagen de Mt 5,13-16
Mt 5,13-16
La vida tiene sabor si se le busca su sentido. Porque, una vida a la deriva y sin saber bien el rumbo de su propio destino, pierde su sabor y también su sentido. La tendencia innata en el hombre y la mujer es buscar al felicidad. Es decir, el bienestar y el gusto de sentirse cómodo y placentero, pero la experiencia es que en este mundo que vivimos todo lo que se consigue de gusto y placer se evapora rápidamente.

Es cierto que lo que gusta da placer, porque lo que no te gusta te desagrada y, por lo tanto, no te a placer. El placer empieza por el gusto, pero el gusto empieza a convertirse en placer o gozo cuando encuentra su propio sentido y su verdadero camino. No te da gusto, al menos termina mal y con resentimiento y remordimiento de conciencia cuando te deleitas en algo que reconoces que está mal, que es abusivo para otros o que sometes e impones tu voluntad para conseguir esas situaciones plancenteras. Al final todo eso se convierte en lo contrario.

Sólo lo que encuentra su verdadero sentido y hace bien a los demás es lo que te hace gozar de la vida. Es decir, darle sabor a la vida, aunque te exija esfuerzos y compromisos que, en muchos momentos la complican. Es ese sabor, que da tu propia sal al mundo que te rodea, lo que hace la vida hermosa y la llena de verdadero gusto. Entonces, encuentra su sentido, su camino, su rumbo y orientación y el camino se hace gozoso y placentero, a pesar de las dificultades, obstáculos y sufrimientos.

Y, entonces, se hace la luz. El sentido llena, no sólo de gozo y sabor nuestra vida, sino que la ilumina también y le alumbra la ruta de sus pasos y de su destino. Cuando encuentras la meta de tu vida, Camino, Verdad y Vida, tu existencia es gustosa e iluminada, y tus pasos son más firmes y seguros.

lunes, 11 de junio de 2018

FELICES PORQUE ESE CAMINO DE ADVERSIDAD Y SUFRIMIENTO SE TORNARÁ EN DICHA Y ETERNIDAD

Resultado de imagen de Mt 5,1-12
Mt 5,1-12
Nadie puede querer pasarlo mal. Al contrario, todos queremos ser felices y disfrutar de los sentidos, de las cosas buenas de la vida y del placer que podamos obtener en esos buenos momentos de la vida en la verdad y la justicia. Todos experimentamos ese deseo eterno de felicidad, pero, la verdad es que en esta vida no llega. O, dicho de otra manera, se esfuma y evapora muy rápido que no llegamos a disfrutar plenamente.

Por otro lado, experimentamos que esa felicidad que podamos disfrutar es transitoria y no nos llena plenamente. Nos gustaría que otros, que lo pasa mal y sufren, pudieran también disfrutar. Sentimos pena y compasión de los pobres que pasan miserias; de los que sufren; de los que lloran y padecen injusticias; de los que padecen hambre y sed de justicia... Sí, no nos quedamos tranquilos con nuestro bienestar porque intuimos que este no durará mucho.

Y es que nos experimentamos mejor cuando sufrimos, cuando lloramos, cuando padecemos y cuando luchamos por construir un mundo mejor. Cuando compartimos el sufrimiento de los demás, a pesar de nuestros sacrificios y dolores; a pesar de pasarlo mal y de también nosotros llorar y padecer y sufrir incomodidades; cuando luchamos y nos arriesgamos a ser maltratados e insultados por defender la verdad, la vida, la justicia y eso nos trae pasar hambre y sed de justicia. Cuando, a pesar de ser insultados y mal tratados, somos misericordiosos y damos nuestro perdón.

Es verdad, nos sentimos mejor en estas situaciones porque experimentamos que esta actitud será revertida y se convertirá en lo que realmente queremos, eterna felicidad. Y es que realmente ya lo experimentamos dentro de nosotros mismos. A pesar del dolor y los padecimientos, sentimos en lo más profundo de nuestro ser, paz y gozo. Sí, el Señor no se equivoca, somos bienaventurados cuando realmente sufrimos por amor buscando el bien de los demás.

domingo, 10 de junio de 2018

CON Y EN JESÚS TODO SE SUPERA

Resultado de imagen de Mc 3,20-35
Cuando se quiere buscar alguna disculpa o razón que justifique nuestra defensa o arrogancia siempre se encuentra. Aquella gente, los letrados no aceptaban que un judío cualquiera les pudiera poner en entredicho su poder y su mando absoluto en la religión de su pueblo. Ellos eran los amos y los que tenían la verdad y el poder absoluto. No se les podía discutir.

Sin embargo, el pueblo le seguía hasta el punto de aglomerarse junto a Él que no les dejaban comer. Los letrados impulsados por su envidia y viendo que Jesús les quitaba la clientela y la autoridad, por expresarlo de alguna manera, le acusan de expulsar espíritu inmundo en nombre del demonio. Enorme disparate que no guarda coherencia ni se sostiene por sí mismo. 

La respuesta de Jesús es la correcta: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin.

Es de sentido común que nadie puede hacerse la guerra a sí mismo, pues el mismo se destruiría. Pero, deja sentada otra cosa muy importante. No puedes entrar en casa del fuerte y saquear su ajuar si antes no le atas. Porque, de no hacerlo él te lo impediría. Con eso el Señor deja sentada su autoridad y su poder sobre el demonio. En y con Él vencemos los poderes del mal y quedamos libres para hacer el bien.

Porque, todo aquel que se cierre a la verdad y al bien y a la acción del Espíritu Santo impide que sea iluminado y perdonado. El perdón que Dios te da necesita una condición que sólo tú le puedes dar. Se trata del arrepentimiento. Para ser perdonado, no importa el pecado que sea, necesitas reconocerlo y arrepentirte, y conseguirás la Misericordia de Dios.

sábado, 9 de junio de 2018

DOLOR DE CORAZÓN

Resultado de imagen de (Lc 2,41-51
(Lc 2,41-51
Uno empieza a darse cuenta del sufrimiento y del dolor cuando adquiere el rol de padre o de madre, y empieza a comprender a sus propios padres. Sobre todo a la madre, la que por su papel de gestora de la vida en su propio vientre está más cerca vitalmente de las emociones, sensibilidades y ternura del hijo. Desde esa perspectiva comprendemos el dolor de María y José.

Pero también, comprendemos la ternura y compasión de una madre que, por el hecho de ofrecer y donar su vientre para la vida intrauteria, experimenta más sensibilidad, más ternura, más compasión más interacción con el hijo y, por supuesto, experimenta también más el sufrimiento y el dolor. Hoy, día del Corazón Inmaculado de María, queremos centrarnos en ella, la Madre, ejemplo de fidelidad y obediencia a la Voluntad de Dios.

María, como sufriente, profetizado ya desde la presentación del Niño Jesús en el Templo por el anciano Simeón. ¿Podemos entender como recibió María esa respuesta que hoy nos relata el Evangelio?  «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». ¿Podemos entender su dolor? Recibir una respuesta así puede resultar desconcertante y hasta sorprendente. Y, por supuesto, sin entender nada al respecto. 

Es doloroso cuando al mismo tiempo se percibe que está próximo la hora de que el Hijo empieza a distanciarse y a dar señales de gestos que no llegas a comprender. Asumir estas circunstancias hace sufrir al corazón y cargarlo de esos interrogantes te hace costoso y difícil sostenerte en la fidelidad y confianza. Sin embargo, María persevera y camina junto a su Hijo. Ella, elegida por Dios para ser la Madre, persevera fiel a su Voluntad y sufre en silencio el mismo silencio de Dios.

Miremos a María con esa mirada de tratar de imitarla y de buena intención, para esforzarnos en seguir su ejemplo y de, también nosotros, interrogarnos respecto a la misión que nos toca a nosotros cumplir.

viernes, 8 de junio de 2018

TODO SE CUMPLE

Resultado de imagen de Jn 19,31-37
Jn 19,31-37
Todo estaba profetizado y todo se cumplió como se había dicho. Jesús estaba muerto y decidieron no quebrarles las piernas. Así lo narra el Evangelio de hoy: En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado —porque aquel sábado era muy solemne— rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero y del otro crucificado con Él. Pero al llegar a Jesús, como lo vieron ya muerto, no le quebraron las piernas, sino...

Es de suma importancia dejar sentado y comprobado que Jesús murió, porque, para resucitar se necesita antes morir. La muerte se llena de esperanza y de gloria para el creyente, porque es la puerta y la llave para entrar en la Gloria y en la Eternidad junto al Padre. Así lo creemos los que tratamos de seguir al Señor confiados plenamente en su Palabra. Dios, que ha mantenido la promesa de resucitar a su Hijo, mantendrá también la segunda promesa: nos resucitará también a nosotros y nos elevará a su propia diestra. Pero pone una condición mínima: creer en Él y dejarnos salvar por Él. Dios no impone a nadie su amor en detrimento de la humana libertad. [ComentarioP. Raimondo M. SORGIA Mannai OP (San Domenico di Fiesole, Florencia, Italia)].

Hoy celebramos la festividad del Sagrado Corazón de Jesús, ese corazón que atravesado por una lanza desprendió sangre y agua. Sangre que borra nuestros pecados y nos redime, y agua que los purifica y nos limpia en el bautismo. Y a Él no confiamos poniéndonos en su Manos.