sábado, 15 de febrero de 2025

DE NUESTRO POCO, A LO MUCHO

El camino va desde lo pequeño a lo grande. Dios se vale de lo poco que tenemos para hacerlo grande. Se trata de ponernos en manos de nuestro Padre Dios para que lo poco que tenemos, Dios, nuestro Padre, lo haga grade y capaz de saciar a todos. Ahora, la condición queda bien clara, hay que poner en su mano todo lo que somos y tenemos.

Expresado de otra manera. No podemos dar migajas, aquello que no utilizamos, lo que nos sobra y quizás tiramos o desperdiciamos. Lo válido y correcto, es decir, la generosidad y compasión empieza por poner en la mesa todo de lo que disponemos. Después se repartirá para que alcance a todos.

Y es de eso de lo que realmente se trata, de poner cada cual de lo que tenga al servicio de quienes lo necesitan. Claro, luego, habrá quienes se aprovechan y toman mas de lo necesario, y quienes, no dan nada y cogen de lo que dan los demás. Posiblemente habrá de todo, pero eso son otras cosas que sólo Dios arreglará cuando llegue su momento. A nosotros nos corresponde ahora tratar de ser compasivos y misericordiosos y de pedirle al Señor que nos dé la Gracia de ser misericordiosos, compasivos y generosos dando todo lo que podamos para bien de los demás. Y no sólo en especie, sino también en tiempo y espíritu.

viernes, 14 de febrero de 2025

UNA PROPUESTA SENCILLA DE PAZ Y AMOR

El Reino de Dios es una propuesta sin más opción. Amar como eres amado, y darte como el Señor se te da. Así de sencillo, ofrecida desde la pobreza y la debilidad, sin coacciones ni proselitismo. Quienes no lo hagan así, aparte de equivocarse, su propuesta no dará frutos.

Si miras, escuchas y lees la Palabra, observarás que Jesús se presenta pobre, sencillo, sin fortaleza, y sin exigencias. Sólo ofrece su Palabra y su Vida, dándose por Amor y actuando con Misericordia. No hay condiciones, sólo libertad y propuesta. Tú decides y aceptas o rechazas.

Así fueron enviados por el Señor, de dos en dos, y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos, rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies». Y así siguen siendo enviados. Tal es el caso de los hermanos Cirilo y Metodio, patronos de Europa, de los que hoy la Iglesia celebra su día.

También nosotros, desde la hora de nuestro bautismo, también somos enviados. Con ese fin ha bajado a nosotros el Espíritu Santo. Pidamos la luz, la fortaleza y la sabiduría de corresponder como obreros enviados a su mies.

jueves, 13 de febrero de 2025

UN DIOS, PADRE DE TODO

Una cosa es que Dios se revele a través de un pueblo, Israel, y otra muy distinta de que sea exclusividad de ese pueblo. En más de una ocasión Jesús, el Hijo de Dios, deja entrever el rechazo de su mismo pueblo, y como desvía su Palabra a otros pueblos. Precisamente, Pablo en su conversión es enviado a los gentiles.

En el Evangelio que leemos hoy, Jesús nos deja meridianamente claro que ha venido a evangelizar y anunciar la Buena Noticia a todos los pueblos sin excepción de ninguno. En su encuentro con esa mujer fenicia, de Siria, por tanto pagana, Jesús deja entrever que primero está su pueblo de Israel y no procede dar el pan de su pueblo a otros. Pero, la respuesta de la mujer fue sorprendente y plena de fe: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños»,

La respuesta de Jesús no puede ser otra que la de satisfacer su deseo: «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija» Y, tengamos esa seguridad de que para nosotros, el Señor, tendrá una respuesta adecuada y de sanación, tanto física como espiritual, porque su Misericordia es Infinita.

miércoles, 12 de febrero de 2025

RECONOCIÉNDONOS PODEMOS LIMPIARNOS

Todo empieza en el corazón. De él salen todos nuestras inclinaciones y pensamientos, y, dependiendo de su contenido, su forma y su inclinación serán puros o impuros. Y claro, dependerá de nosotros de que tratemos y nos esforcemos en limpiarlos y de que sean puros. Al menos luchar contra esa mala inclinación al pecado.

Porque es precisamente de dentro de nuestros corazones de donde salen todas nuestras malas inclinaciones: «fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre». Y está en nuestras manos, porque hemos sido creados libres para aceptar o rechazar, el combatirlas y no dejarlas entrar en nuestro corazón.

Es evidente que, nosotros solos seremos presa fácil. El diablo, no sólo es más fuerte sino que también más inteligente. Sabe cómo seducirnos y vencernos. Y para protegernos y salir victoriosos necesitamos la asistencia y ayuda del Espíritu Santo. En Él seremos invencible y podremos luchar y transformar todas esas malas inclinaciones y buenas y agradables a nuestro Padre Dios.

martes, 11 de febrero de 2025

UNA DOCTRINA DE PRECEPTOS HUMANOS

El hombre se enamora de los preceptos. Prefiere la norma, la tradición, el cumplimiento al amor y la misericordia. Aboga por cumplir, pero se apoya en sus fuerzas para perdonarse a sí mismo, mientras que carga contra el pobre y débil. De modo que para escaparse del cuidado de sus padres recurren al precepto o la norma impuesta por ellos en el tiempo de Jesús.

Pero, hoy ocurre tres cuartos de lo mismo. Abogamos porque tenemos que trabajar, seguir nuestro camino, cuidar a nuestros hijos y muchas disculpas más, y, justificados, encerramos a nuestros padres en residencias, que aunque sean jaulas de oro, no dejan de ser encerronas o cárceles. Sin embargo, no omitimos darnos la gran vida y todo el placer que podamos.

Bien es verdad que los verdaderos culpables, no están, aunque eso no nos exime, en el pueblo sufrido, sino en los legisladores que, como antaño con el «corbán», es decir, ofrenda sagrada, ahora imponen cargas que obligan a tomar esas medidas a los más pobres y débiles. Mientras ellos, con más posibilidades y poder, se cuidan de ser cuidados, valga la redundancia.

Nuestra relación con Dios no es una relación de cumplimientos ni de normas. Es una relación de compromiso por amor. Un compromiso libre que nace de una relación de Amor y Misericordia que nos llena de gozo y paz y nos anima a corresponder de la misma manera con los demás con la esperanza siempre de ser perdonados por Amor y Misericordia de un Dios Padre de Infinita Bondad y Compasión.

lunes, 10 de febrero de 2025

PAZ Y ESPERANZA

El enfermo busca sanación. Es por tanto evidente que enterados que estaba Jesús en algún lugar, acudían a Él todos los enfermos del lugar. Tengamos en cuenta que en aquellos tiempos había muchos enfermos y, agotados sus recursos, no tenían donde ir. Conocida la fama de Jesús de sanar acudían a Él sobre todo los pobres y desvalidos, y muchos que habían perdido sus esperanzas por la gravedad de la enfermedad.

Hoy, aunque aparentemente, parece que el problema del enfermo ha cambiado, todo sigue muy parecido, por no decir igual. Hay muchos lugares donde no hay donde ir o escasean las medicinas. Y otros, aunque se puede ir al médico, necesitan también paz interior para afrontar el reto de la grave enfermedad y la llama de la esperanza. Es evidente, y la experiencia nos cuenta de que el enfermo necesita, no sólo medicina, sino paz y esperanza, y eso sólo las da el Señor, que sigue estando entre nosotros, que nos acompaña en todo momento y lugar dejándose tocar para aliviarnos y pacificarnos.

domingo, 9 de febrero de 2025

DEJARLO TODO Y SEGUIRLE

Esa es la consigna: «Dejarlo todo y seguirle» Ese es el espíritu de no llevar sino simplemente un bastón y una túnica. Se trata de apoyarse simplemente en Jesús, confiar en ÉL y remar mar adentro echando las redes.

Ahora, ¿Dónde está ese mar adentro de nuestra historia? ¿Dónde tenemos que echar nuestras redes? ¿Dónde ponemos nuestras seguridades? Esa es la historia personal de cada una a la que tendremos tendremos que retar y desafiar. Pero, nunca solos, sino siempre en el nombre del Señor y en manos del Espíritu Santo.

Porque, la cosecha vendrá siempre por la Gracia del Señor, aunque la barca sea nuestra y nosotros la que la movamos mar adentro. Dejarlo todo y seguirle es el reto de nuestra fe. Los apóstoles lo hicieron, y testigos de ello es esa Buena Noticia que nos llega a nosotros. Será también testigos de nuestra fe si también nosotros – valga la redundancia – somos capaces de que esa Buena Noticia llega a las futuras generaciones que siguen a la nuestra.

De cualquier modo, nuestra actitud debe ser la de ponernos en manos del Espíritu Santo y tratar de dejarnos guiar por sus impulsos y señales. Ese será nuestro reto, el de responder a la llamada del Señor.