jueves, 1 de agosto de 2013

TODOS ENTRAMOS DENTRO DEL REINO


(Mt 13,47-53)

No hay otro lugar donde ir. Todos estamos llamados a entrar en esa red infinita que es el Reino de los Cielos. Allí todos terminaremos el recorrido de nuestro camino, pero dependiendo del cómo y por qué de nuestro camino, y según lo hayamos vivido, seremos cribados y separados a un lugar u otro.

Habrá una elección: los buenos que han vivido en la Voluntad de Dios, serán apartados para gozar de la dicha y la presencia del Padre; los malos, que han vivido según su propia voluntad o la de otros que los han dirigidos en la mentira y la perdición, serán arrojados al fuego eterno, y allí será el llanto y rechinar de dientes.

Son palabras muy duras y terribles, pero son palabras que Jesús ha pronunciado asegurándose de que lo hayamos entendido. Está todo claro y no podemos aducir confusión o que no lo sabemos. No perdamos de vista al Maligno que nos distrae y nos promete una falsa felicidad aparente apoyada en las cosas de este mundo, pero efímeras y caducas.

La advertencia es clara. El Señor nos habla claramente y nos previene del riesgo que corremos al no hacer su Voluntad. Sólo hay dos caminos: Buscar al Señor y vivir en la Verdad y el bien, o colocar nuestra vida en el precipicio de la muerte con las vanidades, riquezas y tesoros de este mundo que la esconden.

¿En que lugar estaré yo? Soy libre para poder elegirlo, y el Espíritu Santo está a mi lado para ayudarme a superar las dificutades que se me presenten en el camino. No tengamos miedo y pongamosno en Manos del Espíritu Santo, confiados en que ese es el camino de la verdad y felicidad.

miércoles, 31 de julio de 2013

CUANDO SE SABE EL VALOR DEL REINO


(Mt 13,44-46)


Una cosa no se toma en serio ni se valora hasta que se conoce bien. Así ocurre con el Reino de Dios. Mientras no se experimente el encuentro con Jesús, no se podrá valorar ni saber el valor infinito que supone encontrar y aspirar al Reino de Dios.

Mientras esto no suceda, nos puede parecer hasta indiferente las palabras de Jesús: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel».

Nuestro vivir de cada día nos descubre la medida de nuestra fe. No nos vale decir. "Creo en Dios y hago esto u lo otro...", porque de nada sirve hacer, si no es en nombre del Señor y según su Voluntad. Y es en el misterio de su Voluntad donde podemos encontrar el Reino. Un Reino de paz, de justicia y de amor. Un Reino espiritual que nos llena de esperanza, de vida eterna y de felicidad a partir de nuestra propia cruz.

Sin embargo, es condición indispensable despertar la necesidad de buscar, de hambre y sed por el tesoro más importante de la vida. Quedarnos en la mediocridad, en la pasividad y en la resignación solo nos llevará a encontrar mediocres tesoros que no darán sentido pleno a nuestra vida.

martes, 30 de julio de 2013

PARA QUE TODOS LO ENTENDAMOS

(Mt 13,36-43)


Más claro no se puede decir: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

»De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».

Cada cual sabe en que situación se encuentra: ¿Es cizaña o buena semilla? También sabe como puede dejar de ser cizaña y convertirse en buena semilla. Y, también, lo que le espera y a lo que se arriesga de cerrar sus oídos y vivir según sus apetencias, valores y voluntad.

No se puede decir otra cosa: "El que tenga oídos que oiga", porque todo dependerá de lo que quiera oír cada uno, y en consecuencia, ordenar y dirigir su vida según la Voluntad de Dios.

lunes, 29 de julio de 2013

VIDA ETERNA

(Jn 11, 19-27)


No hemos sido creados para pasar un tiempo; eso no tiene sentido, pues tanta hermosura de creación y el sacrificio de la Cruz no se entiende sino desde la eternidad. Marta cree en la resurrección, pero sufre la muerte temporal de su hermano Lázaro. La separación produce dolor y sufrimiento.

Jesús aprovecha el momento para proclamar el poder de la vida sobre la muerte. Él se proclama la Resurrección y la Vida, y la muerte terrenal de Lázaro le servirá para demostrarlo y dar testimonio. La fe es la que nos va a salvar. Una fe en Jesús que es la Resurrección y la Vida. Una fe que nos lleva a proclamarlo como Padre, a santificarlo y hacer su Voluntad.

En eso consiste la oración, en creer en el Señor y ponernos en sus Manos para hacer la Voluntad del Padre. Voluntad que consiste en aceptar el camino de nuestra vida tal y como el Padre nos propone, viviéndola desde nuestras propias circunstancias, entorno, familia, trabajo, época y cultura, pero teniendo siempre como referencia la Voluntad del Padre.

domingo, 28 de julio de 2013

LA INSISTENCIA DE PEDIR

(Lc 11,1-13)

El Señor nos pide que perseveremos en Él, y perseverar es insistir y mantenerse en el camino de seguir sus mandatos y su estilo de vida. Pues bien, pedir esa perseverancia es la insistencia que hoy nos recomienda el Señor, y lo hace dándonos una oración que recoge todo lo que necesitamos pedir, sin perdernos en demasiadas palabras y rebuscados giros gramaticales que nos desvíen de lo verdaderamente importante: "la Gracia y la Fuerza del Señor para vivir en el Amor del Padre".

Porque afirmamos que nuestro Padre Dios está en el cielo, por encima de todos los hombres. Santificamos su Nombre haciendo presente su Reino, y vivimos en su Voluntad, aquí en la tierra como allá en el cielo. Danos cada día el pan que necesitamos, nuestro sustento, y perdónanos nuestros pecados como tenemos que hacer también nosotros perdonando los pecados de los que nos ofenden, y líbranos de exponernos y caer en tentación.

Tomamos conciencia que nuestra vida camina muy por debajo de esta oración que rezamos a diario, por eso, lo importante de insistir el pedir la Gracia necesaria para alcanzar la dignidad de vivirla lo más perfecta posible. Sólo no podremos, pero en el Espíritu Santo podemos lograrlo, pues el Señor nos lo ha enviado para fortalecernos y asistirnos contra los peligros y tentaciones de cada día. Insistamos sin desfallecer, pues el que pide recibe. Es Palabra de nuestro Señor Jesús.


sábado, 27 de julio de 2013

APRENDER A DISTINGUIR LA SEMILLA Y LA CIZAÑA

(Mt 13,24-30)


No soy perfecto; lo confieso, pero sin embargo me cuesta a veces distinguir dónde está lo bueno y dónde lo malo. Hay situaciones comprometidas, oscuras y complelas donde la cizaña permanece muy escondida en la semilla. Es, entonces, cuando hace falta llenarse de paciencia, de humildad y apoyarse en la esperanza, para abandonados en el Espíritu, dejarse alumbrar, moldear y dirigir a fin de discernir bien y separar la cizaña de la semilla.

El mal está siempre al acecho; dispuesto a hacerse pasar por buena semilla y confundir con el objetivo de que el fuego también la alcance. Nuestro camino es una lucha de criba, de discernimiento y elección. Junto al bien también nace el mal y nuestro reto consiste en apartarlo y conservar siempre la buena semilla.

Para ello, el Espíritu Santo nos asiste, nos aconseja, nos fortalece, nos da sabiduría e inteligencia, a fin de elegir bien y saber separar lo bueno de lo malo. Por eso es indispensable caminar en el Espíritu, agarrados fuertemente a Él, y en actitud disponible y entregada.

viernes, 26 de julio de 2013

LA COSECHA AGUARDA CON PACIENCIA

(Mt 13,18-23)


La cosecha no tiene prisa. Espera con paciencia las lluvias tempranas o tardes que la rieguen con abundancia y la hagan fructificar en abundantes frutos para el bien de los hombres. Pero, la paciencia no es algo fácil de poseer ni de sostener. Se necesita mucha oración para perseverar en la esperanza y confianza en el Señor pacientemente hasta aguardar los buenos frutos.

Paciencia que necesita del Sembrador que con Mano sabia sepa cultivar y derramar toda su sabiduría para que la cosecha se convierta en buenos y fructíferos frutos. Porque sucede que aquellos que no comprenden la Palabra sembrada y no, pacientemente, permanecen en el Señor, son sorprendidos por el Maligno que viene y les arrebata lo sembrado en sus corazones. Esto es lo sembrado en el camino.

Otros, recibimos la Palabra con alegría, pero no profundiza ni echa raíces que le injerten en el Señor. Pronto se ven arrastrados por su inconstancia y con las primeras tribulaciones o dificultades por causa de la Palabra terminan por abandonar. Esto es lo sembrado en el pedregal. Un recuerdo para Ashia Bibi que permanece encarcelada en condiciones infrahumanas por permanecer fiel y confiada en el Señor. Que el Espíritu le dé las fuerzas necesarias para que esa tierra de su fe produzca frutos abundantes.

Hay otros que, oída la Palabra, la olvidan distraidos por las preocupaciones del mundo y la seducción de sus riquezas. Pronto la Palabra es ahogada y queda sin fruto. Esto es lo sembrado entre abrojos. Sin embargo, aquello que es sembrado en tierra buena son aquellos que oída la Palabra, la comprenden y dan frutos: unos treinta, otros sesenta y otros cien.

Pidamos al Padre Dios que nuestra tierra sea buena y dé frutos.