miércoles, 21 de diciembre de 2022

MARÍA, DEPOSITARIA DE LA ALEGRÍA

María nos trae la mayor alegría, una alegría que lleva en su esperanza la vida plena y eterna. No hay una alegría mayor. María nos trae esa alegría y felicidad que todos buscamos, está en cinta y va a dar a luz a un niño. Se levanta y se pone en camino y lleva con ella la alegría de una nueva vida y esperanza.

Trae en su vientre la Buena Noticia y al saludar a su prima Isabel, la criatura que ésta lleva también en su vientre, Juan el bautista, salta de alegría. María, clama Isabel, es bienaventurada porque ha creído en la Palabra de Dios.

También seremos nosotros bienaventurados si creemos en su Palabra y, como María, la llevamos a nuestra vida de cada día. Una Palabra que se manifiesta en nuestro vivir y obrar de cada instante, perseverando en la oración y en el servicio al prójimo lleno de amor misericordioso.

¿Y cómo se concreta esto? Porque es hermoso manifestarlo, pero otra cosa muy diferente tratar de vivirlo. Se trata de desde la paz y la tranquilidad buscar el bien, no el propio sino del que sufre y lo pasa mal. Buscar la verdad y la justicia y arrimar el hombro para que se viva en los valores, el respeto y la verdad. De esta manera estamos colaborando en hacer un mundo más acorde con la Voluntad de Dios. Un mundo más justo y digno para que todos puedan vivir lo más dignamente posible como hijos de Dios.

martes, 20 de diciembre de 2022

MARÍA, FIGURA Y MADRE DEL ADVIENTO

Lc 1, 26-38

Es la protagonista de la historia en este momento. Dios la ha elegido para que sea la Madre de su Hijo y le anuncia ese acontecimiento por medio del Ángel Gabriel. María es, no solo en ese momento, sino a partir de ese momento – valga la redundancia – la mujer por excelencia más grande de la tierra. La elegida para ser la Madre del Redentor prometido por Dios según la promesa de Profeta Isaías 7, 10-14.

Y la respuesta de María es contundente, firme, dispuesta, disponible y obediente: «Hágase» Un hágase que significa y podemos traducir por: «Aquí estoy Señor, hágase en mí según tu Plan y Voluntad» Y así ha sucedido a partir de ese momento. María significa disponibilidad a la Voluntad de Dios; María es obediencia y disponibilidad para hacer lo que Dios le pide, «ser la Madre de su Hijo» que vendrá encarnado en su vientre por Obra y Gracia del Espíritu Sano. María es humildad, paciencia y sencillez en los momentos oscuros que no entiende ni sabe interpretar. María es confianza hasta el punto de, por voluntad de Dios

Todo eso nos enseña y propone, no solo nuestra admiración por María, sino nuestra actitud en, mirándola, esforzarnos en sacar conclusiones para nuestra vida y manera de actuar fijándonos en su manera de responder a la llamada y los signos que Dios va presentando en su vida así como su depositada confianza en José. María, es evidente y notorio, se hace camino, testimonio y enseñanza para todos sus hijos.

lunes, 19 de diciembre de 2022

LA SALVACIÓN NOS VIENE DE DIOS

Mt 1, 18-24

Con frecuencia, quizás sin reflexionar lo debido o sin darnos cuenta, caemos en la tentación de pensar y creer que por nuestros actos y obras podemos alcanzar la salvación. Craso error que nos lleva a creernos merecedores de la salvación. Peor todavía llegar a pensar que por nuestras obras podemos salvarnos.

Quedarnos en esas consideraciones sería un gran peligro y una amenaza de estar cerca de perder el sentido de nuestro ser como criatura de Dios y de ser indignos de merecer su infinita misericordia y amor. Y es que todo es gratuidad por parte de Dios hasta el punto de no entender que alcanzamos la salvación – felicidad y gozo eterno – por su Misericordioso Amor.

Todo es Gracia y Gratuidad. Y lo es porque precisamente nosotros no podemos. Todo es misterio inefable que solo entenderemos por la Gracia de Dios. De alguna manera somos Zacarías que nuestra creer y confiar en el Señor. Esa es nuestra prueba y nuestro reto, abandonarnos en las manos del Señor y confiar en su Palabra. Una oración que debe ser constante y permanente en nuestro corazón. Pedirle, insistentemente, que aumente nuestra fe, nuestra débil y pequeña fe.

La cuestión es que somos estériles. Estériles como Isabel, no ya en el aspecto materno sino también en el espiritual. No damos los buenos frutos esperados. Todo depende de nuestro Padre Dios que nos sostiene y nos da ese ritmo de vida de amor misericordioso para que vivamos en su Palabra y tengamos un corazón manso y humilde como Él y demos los frutos buenos cargados de amor misericordiosos.

domingo, 18 de diciembre de 2022

ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERA Y TESTIMONIOS PARA LEVANTAR TU MIRADA

Es evidente, y posiblemente se nos pasa por alto, tanto María como José fueron auxiliados en la fe para que pudieran, si no entender, si aceptar en y por fe lo que el Señor a través del ángel les comunicó. Señal inequívoca de que necesitamos el auxilio del Espíritu Santo para poder aceptar por la fe el Misterio insondable de Dios, su nacimiento asumiendo naturaleza humana y su habitar entre nosotros.

Todo lo que ocurrió, tal y como queremos celebrarlo hoy, fue profetizado y anunciado. Dios se hace presente pero su misterio es tan inaccesible para el hombre que necesita la Gracia del Espíritu para poder creer en su Palabra y anunciarla. Pero, sin embargo el hombre también tiene que poner de su parte en correspondencia y aras de esos talentos recibidos que le dan capacidad de respuesta y, sobre todo, de su libertad.

Desde esa actitud, María nos enseña a confiar y obedecer en esa Palabra misterio que Dios nos anuncia y para lo cual nos elegie. Ella, a pesar de no saber cómo, abre su corazón a ese anuncio que recibe del ángel Gabriel. Por otro lado, San José, abrumado por como se suceden y presentan los acontecimientos es un mar de dudas que a la propuesta del ángel enviado que viene de Dios entiende y somete su voluntad a la de Dios.

Obedecer y confiar, actitudes que nos trasmite y refleja María como someter tu voluntad para anteponer siempre y en primer lugar la Voluntad de Dios que nos testimonio José son actitudes que debemos guardar en plena disponibilidad para ponerla prestas al servicio de la Voluntad de Dios cuando nos sean requeridas.

sábado, 17 de diciembre de 2022

ORÍGENES DE JESÚS

Como todo ser humano detrás de su historia hay una familia, unos orígenes que comportan su procedencia y su ascendencia. Jesús, como todos, tiene tras de sí una historia humana marcada por sus antepasados, sus orígenes, su familia. Y en ella encontramos de todo, ovejas blancas y negras y no se esconde nada. Diferente a los pueblos que a la hora de contar su historia hablan de sus glorias y grandeza escondiendo o minimizando sus errores y miserias. Los orígenes de Jesús descubren todo lo que en ellos hay.

No hay ningún secreto en la ascendencia de Jesús. En ella se encuentra de todo dejando ver así su ascendencia humana. Su genealogía no presenta un expediente inmaculado sino todo lo contrario, Aparecen pecados como el homicidio (David), la idolatría (Salomón) o la prostitución (Rahab). Y junto con ello hay momentos de gracia y de fidelidad a Dios, y sobre todo las figuras de José y María, «de la que nació Jesús, llamado Cristo» (Mt 1,16).

Lo significativo y verdaderamente importante es descubrir ese lado humano que Jesús nos presenta y que nos descubre que Jesús fue verdadero hombre encarnado en Naturaleza humana que habitó entre nosotros. Y meditar en nuestra espera, tanto la que celebramos en estas próximas fiestas como – lo verdaderamente importante – la que trasciende a lo largo de nuestra vida y que se manifestará en nuestra hora final.

viernes, 16 de diciembre de 2022

JESÚS, EL HIJO DE DIOS. SUS OBRAS LO CERTIFICAN


Juan el bautista da testimonio de Jesús. Su vida está dedicada a allanar y preparar el camino para el Señor. Cuando empieza Jesús su predicación encuentra ya un camino sembrado y preparado para recoger fruto. Sin embargo, Jesús es el Mesías, su testimonio es más grande que el de Juan y no necesita ni depende de nadie.

Es el Hijo de Dios y sus obras dan testimonio de sus Palabras y de su Verdad. No necesitamos nada para convencernos. Simplemente ver y darnos cuenta de que en Jesús está la Verdad, la Libertad y la plena Felicidad Eterna. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, y no hay ningún otro por donde podemos llegar a encontrar esa felicidad y gozo eterno que buscamos. Jesús es la respuesta a todos nuestros interrogantes.

Por eso, de acuerdo con la Iglesia y como miembros de esta, esforcémonos en prepararnos a recibir al Señor. Un Señor Dios que nos interpela y nos acompaña en el camino de nuestra vida. Un Señor que nace cada nuevo día que despertamos e iniciamos una nueva andadura. Un Señor Niño que entra en nuestros corazones, con nuestro permiso, pues respeta nuestra libertad, para llenarnos de amor y misericordia. Un Señor Dios que nos quiere y tomando naturaleza humana se hizo hombre como nosotros, menos en el pecado, para enseñarnos el camino hacia la Casa de su Padre.

jueves, 15 de diciembre de 2022

SER TESTIGO

Esa es la pregunta que hoy nos hacemos: ¿Soy testigo del anuncio de la Buena Noticia? O dicho en otras palabras: ¿Soy testigo de que Jesús es el Mesías enviado por el Padre, y por tanto, el Hijo de Dios? ¿Verdaderamente lo testimonio?

Esa es la pregunta que nos hacemos en este momento y también durante toda nuestra vida. Ser testigo es vivir en esa actitud que Jesús nos muestra, nos enseña y nos da testimonio con su Vida. Juan así lo hizo, su vida fue una entregada vocación a preparar el camino para la venida de Jesús. Nos anunció la venida del Mesías prometido por los Profetas y nos advertía que el Reino de Dios ya estaba entre nosotros.

Pero, lo verdaderamente importante es preguntarme que pienso yo y cual es mi actitud y postura ante este anuncio de Juan que hoy leemos en el Evangelio. Porque, eso sucedió hace ya muchos años pero también se actualiza hoy. Jesús, el Hijo de Dios, Resucitado está entre nosotros y viene cada día y a cada instante al corazón que se abre a su Amor Misericordioso. Jesús vive, y vive para salvar a todos aquellos que, arrepentidos de sus pecados, aceptan su Infinita Misericordia con verdadera humildad y reconocimiento de Dios verdadero y misericordioso.

En estos momentos, cuando celebramos la venida del Señor – Adviento – queremos suplicar a nuestro Padre Dios que nos abra nuestra mente y nos transforme nuestro corazón para acogerlo con verdadera humildad y deseos de hacer vida en nuestra vida de su Palabra y Amor. Y, en consecuencia, como Juan el bautista, anunciarlo a todos los que pasan por nuestra vida.