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| Mt 13,18-23 |
Porque, el verdadero fruto eres tú. Tu vida y tu actitud de ser fiel a la Palabra de Dios, y de actuar en consecuencia con ella. Eso significa que tratarás de ser sincero, defender la verdad y actuar en verdad. Ser justo de la misma forma que quieres que sean justo contigo. Preocuparte por ser solidario; por compartir; por buscar el bien, sobre todo a los más pobres y necesitados...etc. Y actuar lo más parecido a como actuó Jesús cuando, encarnado en Naturaleza humana, pasó por este mundo.
Esos son los frutos que se nos piden y cada cual con sus posibilidades y talentos recibidos. Y esa debe ser nuestra respuesta que, para muchos, será diferente o especial según lo que Dios disponga. Y de esos hay muchos ejemplos. Tratemos pues de escuchar la Palabra de Dios de cada día y esforzarnos en seguir cultivando esa siembra que, sembrada, valga la redundancia, en nuestros corazones la llevemos a la actuación de cada día en nuestra vida.






